miércoles, 6 de agosto de 2025

CULTURA Y SOCIEDAD DIGITAL


La Décalcomanie. René Magritte. 1966 

La cultura liquida moderna ya no siente que es una cultura de aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de historiadores y etnógrafos. A cambio, se nos aparece como una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido”

                                                                               Zygmunt Bauman

Tanto Byund-Chul-Han, ensayista y filosofo, como Zygmunt Bauman, (19-11-1925 - 9-1-2017) sociólogo británico de origen polaco, uno de los principales representantes de la escuela pos-moderna, e inventor de los conceptos “sociedad liquida” y “modernidad liquida” han realizado aportes teóricos fundamentales a la comprensión de la era en que vivimos. (1). Chul Han edifica su pensamiento filosófico desde el estudio de la economía liberal y la psico-politica, llevando al extremo sus implicaciones en la transformación experimentada por el hombre en la era digital actual, y lo expresa en estos términos;

“por debajo de nuestra decisión consciente, el medio digital cambia decisivamente toda nuestra conducta, nuestra percepción, nuestra sensación, nuestro pensamiento, nuestra convivencia” (2)

Para Chul Han “en el régimen liberal de la psico-politica, solo caben dos estados: trabajar o hundirse”, porque el medio digital ha transformado radicalmente la relación del hombre con el mundo que lo rodea. Encuentro que esta afirmación entronca directamente con el concepto de “sociedad liquida” de Bauman, una sociedad “de naturaleza fluida y volátil” (…) “en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos”. Tanto para Han como para Bauman, los orígenes están en la desigualdad económica que se acentuó críticamente en la década de los 70’s; hasta el punto en que para el momento en que Bauman lo señala, el 85% de los ricos poseía lo mismo que 4 mil millones de pobres. Hoy en día esa cifra ha ascendido a 91% según otros estudios.

A partir de la década de los 90’s, el capitalismo industrial evolucionó hacia lo que es hoy en día, capitalismo financiero. Si seguimos las ideas de Bauman, al forjamiento de esta nueva realidad contribuyeron varios factores que ayudan a comprender el efecto psicológico que éstos han tenido en las personas y en la sociedad actual.  Uno de esos factores ha sido el progresivo abandono del rol del Estado como factor de equilibrio y redistribuidor de la riqueza, (con escasas excepciones en los países más desarrollados de Europa occidental), consecuencia lógica del cambio producido en la naturaleza del capitalismo, lo que trajo como efecto a nivel de la sociedad, el reforzamiento del individualismo y la competencia laboral que ya había comenzado en la década de los 70’s y tuvieron su máxima expresión en las crisis bancarias de los años 2006-2008, que pusieron en jaque la economía mundial.

En la actualidad, los cambios en la esfera laboral son un evidente reflejo de la “sociedad liquida” que conceptualizó Bauman. Citemos sus propias palabras “Nos hallamos en un momento en que, a diferencia del pasado, Estado y poder no están juntos. El verdadero poder se diluye, se mueve en el espacio (virtual) sin que nadie lo controle. Es un poder desconectado del territorio y de la sociedad porque las empresas, sus titulares, emigran de un país a otro” En otras palabras, las empresas ya no dependen de sus trabajadores ni los obreros de sus empleadores, y han deslocalizado sus actividades”. (porque el “verdadero poder” lo detenta el capital financiero y éste se mueve en el cyber espacio, adjunto yo) “Esto provoca un sentimiento de humillación e indefensión entre la gente.  En la sociedad liquida no hay sentido alguno de responsabilidad empresarial. “En ella miles de personas sin trabajo están atrapadas sin posibilidad de irse ellas también”

De ahí el sentido de lo que afirma Chul-Han sobre la función del trabajo en una economía liberal; porque en el “régimen liberal de la psico-politica, o trabajas o te hundes”.

Desde la perspectiva del bienestar individual y los recursos que las personas han encontrado para adaptarse a su nueva realidad, el trabajo que realizan, desmaterializado y desterritorializado, ha implantado una nueva percepción de la separación entre actividad y ocio.  

Siguiendo a Han, el trabajo virtual no se “termina”. La cuestión está en que las personas no lo perciben, ya que “en la sociedad digital el descanso es parte misma del trabajo, la parte de reponerse, pero no la del ocio, porque el ocio implica “entrar en un tiempo distinto al tiempo del trabajo”. La libertad de movilidad se trunca en la coacción de tener (o, en definitiva, de poder) trabajar en todo momento y en todas partes. “Llevamos nuestro puesto de trabajo encima”

Al diluir la separación entre trabajo y ocio, se diluye también la sensación de disfrute y asimilación de los bienes que la cultura nos ofrece, cultura cuya esencia se ha transformado conceptualmente, como tan agudamente lo señalan las palabras de Bauman que encabezan este texto. Todo ello reforzado por la necesidad tácitamente impuesta a las personas, de separación e individualismo, resultado de privilegiar la interacción del hombre con la máquina como sustituto de la relación interpersonal. Aislamiento y separación que, en definitiva, constituye la matriz que virtualmente define a estos tiempos.  (3)

 

NOTAS:

(1)           Algunas de sus obras son:

Bauman, Zygmunt: “Liquid Modernity” 2000

                              :  “La vie Liquide” 2005

                              :  “Liquid Times” 2007

                               :  “Modernité et Holocausto”, 1989      

(2)           Han, Byund- Chul : “The disappearance of Rituals. A Topology of the Present”. Edición en español de Herder Editorial. 2019.

(3)           Han, Byund Chul :         “Sauvons le Beau. L’esthétique 

  à l’ère numérique »  2015

domingo, 3 de agosto de 2025

ENTRE LA VERDAD Y LA PANTALLA


Obra de Leonora Carrington

«Hay quienes causan felicidad por dondequiera que van; otros cuando se van”.  Esta irónica e hilarante frase que he traducido libremente, y que no podía ocurrírsele a otro que no fuera el genial Oscar Wilde, encabeza el film “Sang Froid”, (2019) versión americana del original, titulado “Refroidis”, escrito por el realizador, escritor y escenarista danés Kim Fupz Aakeson, que me ha dejado asombrada y sonriendo interiormente durante días, desde que la vi.

Me encantan las buenas películas, y esta parodia de una guerra entre bandas de narcos, desatada accidentalmente por una serie de equívocos que se produce en las montañas nevadas de Colorado, ocupa desde ahora un lugar preferencial en mis gustos.  Lo que no deja, sin embargo, de remitirme una vez más a la paradoja que define este siglo desde su profundidad.

Este siglo me incomoda, no encuentro mi lugar en él y por eso mis lecturas, mis películas y mi música preferida se detuvieron, con algunas excepciones, claro está, en el año 2000.  De todos modos, no tengo que hacer demasiados esfuerzos, el siglo anterior fue apenas ayer, por muy avasallante que sea la velocidad actual de la comunicación global.  En todo caso, lo que hoy observo bajo la máscara de efectos especiales, sonidos envolventes y producciones de inteligencia artificial, me parece vacío y totalmente carente de interés. No encuentro en ellas “obras” que reflejen la existencia de un pensamiento filosófico sobre la era que estamos viviendo, exceptuando claro está, los que abordan la distopía actual, pero la mayoria no como reflexión, sino como denuncia sin alternativas.  Los temas de esas producciones (hablo de las que conozco) están falsamente relacionadas con la esencia de “lo humano universal” y pueden referirse a personajes, historias y leyendas que constituyen la esencia de la historia de la humanidad, pero se les presenta deformados y deshumanizados haciendo uso de un exuberante despliegue tecnológico de última generación. Lo que en definitiva es anti-histórico y por ende, anti-humano.  Y por cierto, no es casual, por el contrario, tiene un propósito claro y definido.

Ya lo he citado antes, pero sin poderlo evitar, todo camino de reflexión que inicio sobre esta época que vivimos, me conduce a él, aun cuando él mismo se haya “retirado” de sus propias conclusiones y “refugiado” en su jardín, hundiendo sus manos en la tierra, donde ha reconocido la presencia de la verdad-verdadera.  Me refiero a Byund-Chul-Han, filósofo coreano actualmente residente en Alemania, autor, entre otros muchos ensayos, de “La Societé de la fatigue”, “La Societé de la transparence”, “The Agony of Eros”, por ejemplo, donde disecciona la “Sociedad digital”, su función dentro de la economía liberal y la psico-politica, y es uno de los filosofos contemporaneos que ofrece las bases ontológicas, antropológicas y sociales desde las cuales re-pensar la Sociología, el Derecho y la Política.

Trato de transferir ese marco general a la esfera de la producción visual y al conocido con el sugerente, (por revelador de intenciones), término de “entretenimiento” para insertar ahí mis modestas reflexiones sobre el cine que elijo ver, el que no me produzca la insoportable sensación de haber sido estafada, y encuentro esta afirmación suya, que ataca el fondo terrible del asunto:   

“Nuestra vida “real” pasa a ser la que vivimos en el ‘Metaverso”, mientras que la que vivimos en el mundo físico y contingente, se va convirtiendo en anacronismo”