miércoles, 13 de mayo de 2026

SOTO: PENSAR LO ABSTRACTO


Jesus Soto. Penetrable

¿Qué es el arte? O más precisamente, ¿a qué llamamos una obra de arte y cuál es su relación con lo real y el contexto? ¿Cómo se establece la relación del espectador con ella?  ¿la finalidad del objeto artístico es solo el embellecimiento de la realidad? ¿o es una ficción, una distracción un engaño, un fraude? ¿Una Ilusión? ¿cómo y cuánto han cambiado en relación al pasado siglo, las interrogantes que se plantean los artistas contemporáneos en relación al arte?   

Hace un siglo se afirmaba que la abstracción era la culminación del incesante afán del hombre por encontrar una respuesta a esas preguntas, y quizás se puede concordar en que es así en el caso de los artistas que asumieron la abstracción como un desafío que sobrepasaba al arte en sí mismo y lindaba como ninguna otra exploración, la filosofía, la ciencia y como veremos en cuanto a Jesús Soto, incluso el misticismo.

Hace unos años celebramos los cien años del nacimiento de Jesús Soto, quien es indudablemente, sino el único, uno de los artistas abstractos más constantes, seguros y reflexivos que Venezuela ha dado al mundo, el que siguió con más fidelidad y conocimiento la ruta que lo llevaría a su objetivo como artista, que no era otro que alcanzar la abstracción pura, persiguiendo la ruptura de la forma y con ella, la desaparición del límite que separa la obra de quien la contempla.  La seguridad y el conocimiento a los que aludo al principio, en Soto son el resultado de una amplia y penetrante comprensión del arte de su tiempo, _en realidad, del arte en sí mismo_ como manifestación intelectual y espiritual del hombre. Soto se propuso desde los inicios de su carrera, liberarse de la dictadura de la forma y en esa obsesión basa toda la producción artística de sus comienzos y primeras etapas.  En su empeño llegaría más lejos que muchos de sus contemporáneos americanos y europeos, incluido el propio Mondrian. Buscando las fuentes, indagó en la obra de los artistas abstractos y geométricos de la época, aquellos que experimentaban con la ruptura del espacio, la representación y los soportes convencionales. Malevitch y Mondrian fueron inevitables, y su severa apreciación, recién llegado a Paris, de lo que hacían los artistas abstractos representados en el Salon des Realites Nouvelles que lo llevaron a afirmar “para mí eso no era la abstracción, sino la simplificación de la figuración”, confirman la seguridad inquebrantable que tenía en lo que quería lograr.  Pero lo que quería lograr Soto, en definitiva, -y allí coloco su singularidad- no era su consagración como artista, ni nada de lo que está asociado a ella: la fama, el prestigio o la admiración. Lo que quería lograr Soto era la desmaterialización de la obra misma, la desintegración de la materia, en una palabra: que el objeto creado alcanzara un grado tal de transparencia y diafanidad, que fuera capaz de transmitir la espiritualidad como una instancia sentida, superior a nosotros, que nos envuelve, que no vemos, pero que no por ello deja de ser real. Soto supo desde los inicios y no solo intuitiva, sino conscientemente, que la abstracción era la única manera de lograr que lo invisible, lo inmaterial, se abriera camino en la sensibilidad del espectador a través de una obra que lo involucrara. Pero para ello era imprescindible  que tal obra hubiese roto previamente con la forma, que alterara su concepción del espacio y el tiempo, que incorporara el movimiento, que se desmaterializara, no solo “frente” al espectador, sino “con” él[m1] .  Si comprendemos eso, podemos comprender mejor su seriedad, su constancia, la amplitud de sus conocimientos, la profundidad de sus reflexiones, su acercamiento a la ciencia física como ámbito de conocimiento e investigación, donde insertar su objetivo artístico. Lo demás es descubrimiento, azares, revelaciones, semejanzas, paralelismos, coincidencias no tan casuales entre artistas y grupos que labran el mismo terreno.  

Ya lo ha afirmado Soto con anterioridad, desde sus primeros años en Paris: “todo arte no es más  que ilusión En la construcción de esa ilusión, es decisivo el conocimiento de la obra de Laszlo Moholy-Naghy y sus experimentos con el movimiento, el espacio y la luz, incorporando materiales como el plástico y el plexiglás, que para Soto será capital para el desarrollo posterior de los “Penetrables” y posteriormente el contacto con el grupo Zero (Dusseldorf, Alemania) para quienes el concepto de ‘Vibración” está en el centro mismo de su interés. También para Soto la vibración permite contrarrestar la aparición de toda forma sobre la superficie de la obra y de sustituir la antigua concepción del cuadro como composición interna de elementos estáticos. La obra entonces se transforma en un campo de energía activado por el color y la luz.

  Vibración/energía/luz/movimiento/color, devienen elementos clave, reveladores de secretos, que fungen como medios transmisores, en definitiva, de lo inefable. Porque movimiento, luz, color y energía, perteneciendo al campo de la física, no dejan sin embargo de oponer desafíos al conocimiento, al igual que los que propone el arte.  Soto y otros artistas cinéticos buscan el movimiento y la vibración a través de la repetición de un elemento: el punto, el cubo, el cilindro, el cuadrado, buscando su efectividad a través del juego cromático. Soto emplea la línea: filamentos de metal en el fondo de la obra, frente a los cuales todo objeto por sólido que sea, queda despojado de su forma; “Lo que me interesa es la transformación de la materia” declara Soto en 1966: “tomar un elemento, una línea, un pedazo de madera, de hierro, y transformarlos en pura luz, transformarlos en vibración” “volver aérea una materia sólida, es mi preocupación actual, de manera que no es solo el movimiento, sino la transformación de los elementos”.

Indefectiblemente, al profundizar la investigación, la reflexión conlleva a preguntas sobre el origen de los fenómenos físicos que el artista manipula para producir su obra.  Su amistad con Ives Klein, cuyas investigaciones han atraído tanto al Nouveau  Réalisme Francais (al que adhiere Soto) como al grupo Zero, lo reafirma en su interés por encontrar “la propia naturaleza de lo artístico” mediante  “la explotación de lo inmaterial, la puesta al día de la energía sensible del Universo

A partir de allí Soto se vuelca hacia el aspecto espiritual, casi místico, de esa noción, y afloran signos de lo que podríamos llamar una “ensoñación cósmica”, como lo deja entrever en una de sus declaraciones más citadas: “Lo inmaterial es la realidad sensible del Universo. El arte es el conocimiento sensible de lo inmaterial. Tomar conciencia de lo inmaterial en el estado de estructura pura, es franquear la última etapa hacia lo absoluto”. La evocación de “lo absoluto” parece por momentos alejar a Soto de sus estrechas relaciones con la ciencia; pero es que una gran parte de las nociones empleadas por Soto en esa época, da lugar a diversas lecturas: vibración, fuerza, energía, son términos que designan estatus ambiguos, tanto materiales como inmateriales, que desconciertan tanto como los conceptos místicos y esotéricos que designan en otros contextos. Pero no fue Soto el primero en plantearse estas cuestiones, ya lo habían hecho los primeros futuristas y pioneros de la abstracción, cuyos trabajos no descartan un fondo místico expandido a través de algunas doctrinas herméticas, como la teosofía y otros textos ocultos, para quienes la vibración es el origen de la materia, que no es otra cosa que “la manifestación de la vida”.  Años más tarde, Soto se mostrará impresionado por un pensamiento al que alinea, no obstante, del lado de la ciencia: “nociones como la de que la materia se forma cuando la vibración pierde su velocidad, podrían conducir a la idea de que la vibración se sitúa en el origen de la forma; y esto puede traducirse al lenguaje plástico: construir un mundo de pura abstracción”

Es entonces cuando los Penetrables dan forma a esa aspiración.

Los Penetrables constituyen la conquista de la “ilusión” que, para Soto, es la esencia del arte. Cuando el espectador se sumerge en uno de ellos, duda. Duda de sus sentidos al fundirse en un espacio tiempo ilusorio, duda sobre el orden inmutable de las cosas. Aunque la obra parta de lo “real”, para Soto “la ilusión es constitutiva de lo real, es su corazón y en cierto modo, la verdadera naturaleza del mundo. El espectáculo de la materia desmaterializándose, tornándose luz, energía y vibración, que el artista deja que se produzca en sus obras, pertenece al dominio de la más pura ilusión.

Con los Penetrables Soto construyó un mundo de pura abstracción, como se lo había propuesto. Si el término “abstracción” no admitiera otro sinónimo más que “elevación”, estaríamos comprobándolo. Soto no solo logró liberar la forma, volver ilimitado el espacio-tiempo, jugar con las leyes de la física, desmaterializar su obra, sino que, haciéndolo, nos abría una ventana por donde asomarnos a lo inconmensurable, a lo indescriptible. A lo absoluto.


 [m1]

domingo, 10 de mayo de 2026

LE MEILLEUR DES MONDES

 


Quelques extraits de la préface rédigée par Aldous Huxley à propos de son livre Le Meilleur des Mondes

                    Maria Eugenia Sanchez

 

Ecrit en 1946, dans cette préface, Aldous Huxley ne fait pas des prophéties, ni d’énigmes.  Suivant le fil de sa pensée rationnelle et basé sur l’analyse objectifs de son temps présent, el dessine une image presque exacte du notre présent dans le monde actuel.

Même s’il ne pouvait pas imaginer que l’évolution des technologies de la communication, l’irruption d’internet, sa présence global et son énorme influence, sous la forme de « le village planétaire »  serait l’instrument idéal pour imposer (nous imposer) notre nouvelle esclavage et notre « amour pour la servitude » , Huxley  touche le point central sur les mobiles de l’Elite tout puissante que gouvernerait le monde sous des formes totalitaires; en alliance ou plutôt soumis- , au pouvoir économique mondial et supranational

  

A continuation le récit de Huxley :

 

”…Mais, Le Meilleur des mondes est un livre sur l’avenir… » (et) …  Quel est le dégrée de plausibilité que semblent posséder ses diagnostiques ? …..

Le thème du Meilleur des mondes n’est pas le progrès de la science en tant que tel ; c’est le progrès de la science en tant qu’il affecte les individus humains. Les triomphes de la physique, de la chimie et de l’art de l’ingénieur sont pris tacitement comme allant de soi. (…) « C’est uniquement au moyen des sciences de la vie que la qualité de la vie pourra être modifiée radicalement. Las sciences de la matière peuvent être appliques d’une façon telle qu’elles détruiront la vie, ou qu’elles rendront l’existence indiciblement complexe et inconfortable, mais, à moins qu’elles ne soient utilisées comme instruments par les biologistes et les psychologues, elles sont impuissantes à modifier les formes et les expressions naturelles de la vie, elle-même. La libération de l’énergie atomique marque une grande révolution dans l’histoire humaine, mais non la révolution finale et la plus profonde.

                                La révolution véritablement révolutionnaire se réalisera non pas le monde extérieur, mais dans l’amé et chair des êtres humains ». (….)

« Mais, en attendant, nous sommes dans la première phase de ce qui est peut-être l’avant dernière révolution. Il se peut que la phase suivante en soit la guerre atomique, mais en admettent que nous soyons capables de tirer certes lésons de Hiroshima (…)  « Nous pouvons envisager un période, non pas, certes, de paix, mais de guerre limitée, qui ne soit que partiellement ruineuse. Au cours de cette période on peut admettre que l’énergie nucléaire sera attelée a des usages industriels. Le résultat (…) sera une série de changements économiques et sociaux plus rapides et plus complètes que tout ce que s’est vu à ce jour ».

Toutes les formes générales existantes de la vie humaine seront brisées, et il faudra improviser des formes nouvelles pour se conformer à ce fait non humain qu’est l’énergie atomique (…) Il faudra procéder à quelques extensions et d’amputations qui ont lieu depuis le jour ou la science appliqué s’est réellement mise à marcher à sa cadence propre ; mais cette fois, elles seront considérablement plus rigoureuses que par le passé. Ces opérations qui seront loin de se faire sans douleur, seront dirigés pour les gouvernements totalitaires éminemment centralisés. C’est une chose inévitable ; car l’avenir immédiat a des chances de ressembler au passé immédiat ; et dans le passé immédiat les changements technologiques rapides s’effectuent dans une économie de production en masse et chez une population ou la grande majorité des gens ne possède rien, ont toujours eu la tendance à créer une confusion économique et sociale. A fin de réduire cette confusion le pouvoir a été centralisé et la mainmise gouvernementale accrue. Il est probable que tous les gouvernements du monde seront plus ou moins totalitaires, même avant l’utilisation pratique de l’énergie atomique. Seul un mouvement populaire a grande échelle en vue de la décentralisation et de l’aide individuelle peut arrêter la tendance actuelle a l’étatisme. Il n’y a présentement aucun indice permettant de penser qu’un semblable mouvement aura lieu.  

« Il n’y a, bien entendu, aucune raison pour que les totalitarismes nouveaux ressemblent aux anciens ». (….) « Dans une ère de technologie avancée, l’inefficacité est le pèche contre le Saint Esprit. Un état totalitaire vraiment « efficient » sera celui dans lequel le tout-puissant comité exécutif des chefs politiques et leur armée de directeurs auraient la haute main sur une population d’esclaves qu’il serait inutile de contraindre, parce qu’ils auraient l’amour de leur servitude. La leur faire aimer – telle est la tache assigne dans les états totalitaires d’aujourd’hui aux ministères de la propagande, aux rédacteurs en chef de journaux et aux maitres d’école. Mais leurs méthodes sont encore grossières et non scientifiques. (….) « Le pédagogue moderne et probablement à tout prendre, moins efficace dans le conditionnement des réflexes de ses élevés que ne l’étaient les révérends pères qu’instruisirent Voltaire. Les plus grandes triomphes, en matières de propagande, ont été accomplis, non pas en faisant quelque chose, mais en s’abstenant de faire. Grande est la vérité, mais plus grand encore du point de vue pratique, est le silence au sujet de la vérité. (….)

Mais le silence ne suffit pas. Pour que soient évités la persécution, la liquidation et les autres symptômes de frottement social, il faut que des cotes positives de la propagande soient rendus aussi efficaces que les négatifs.

Le plus important des Manhattan Projects (*) de l’avenir seront des vastes enquêtes instituées pour le gouvernement sur ce que les hommes politiques et les hommes de science qui y participeront appelleront « le problème de bonheur », en d’autres termes, le problème consistant à faire aimer aux gens leur servitude. Sans la sécurité économique l’amour de la servitude n’a aucune possibilité de naitre, j’admets, pour être bref, que le tout-puissant comité exécutif et ses directeurs réussiront à résoudre le problème de la sécurité permanente. Mais la sécurité a tendance à être rapidement prise comme allant de soi. Sa réalisation est simplement une révolution superficielle, extérieure. L’amour de la servitude ne peut être établi sinon comme résultat d’une révolution profonde, personnelle, dans les spirits et les corps humains. Pour effectuer cette révolution, il nous faudra, entre autres, les découvertes et les inventions ci-après. D’abord une technique fortement amélioré, et la suggestion –au moyen de conditionnement dans l’enfance, et plus tarde, l’aide des drogues….

 

(*) Projet Manhattan est le nom de code du projet de recherche qui produisit la première bombe atomique durant la Seconde Guerre mondiale. Il fut mené par les États-Unis avec la participation du Royaume-Uni et du Canada. De 1942 à 1946, il fut dirigé par le major-général Leslie Richard Groves du corps des ingénieurs de l'armée des États-Unis. Sa composante militaire fut appelée « Manhattan District » et le terme « Manhattan » remplaça graduellement le nom de code officiel, Development of Substitute Materials, pour désigner l'ensemble du projet. Au cours de son développement, le projet absorba son équivalent britannique, Tube Alloys.

viernes, 1 de mayo de 2026

ESTACIONES

 

Gustav Caillebotte (1848-1894)
Boulevard vu d'en haute

Desde octubre hasta enero el farol de mi calle se enciende a las seis pm. Cuando las noches se alargan y el frio se intensifica, lo encienden a las cinco y media. A esa hora, a veces, el crepúsculo se insinúa con tonos leves y ocasionales destellos refulgentes, apenas perceptibles, como si por momentos se atrevieran a descorrer la cortina de nubes que cubre el cielo.  Desde mi ventana intuyo su azul invisible y recóndito, detrás de la reluciente bombilla del farol.  Lo Imagino lejano y ausente, pero al mismo tiempo presente y protector, lo que me recuerda a Peter Bowles y su libro -del que también se produjo un film- y que tanto me encantó: “El cielo protector”

Mi calle brilla en los pequeños pozos que se forman aquí y allá cuando el farol se enciende y ha llovido. Mi calle está poblada de árboles.  Árboles resignados y nobles, que se desvisten en otoño y tapizan mi calle con su alfombra de hojas amarillas, ocres, verdes y rojas, que adoro pisar y remover con la punta del zapato.

Árboles donde se posan las palomas y emiten sonidos intrigantes. Árboles que resisten estoicamente la sierra que siega sus ramas, los mutila y los abandona a la intemperie, a sabiendas de que sabrán adaptarse a ella.

Árboles que sin embargo no olvidan hacerse adultos, ni florecer en primavera, ni engalanarse de nuevos brotes de verde en verano y de rojo en otoño, ni acoger sabiamente a los hombres que vienen a acomodarlos, a imponerles el sentido en que deben crecer, hasta dónde y cómo, para que mi calle se vea bonita, regular, acogedora. Para que el paseante pueda recorrerla de prisa o lentamente, como quiera. Y llevar y traer sus quehaceres, sus rutinas, sus afanes. Su día.

De diciembre a febrero mi ventana se nubla. El invierno se detiene en su frontera de cristal y la empaña con su aliento helado. Yo la contemplo desde mi nicho cálido, arropada, bebiendo un té caliente, o una copa de vino. Y pienso cuánto me gusta mi calle. Notaria del tiempo, albergue de estaciones detenidas y fugaces que pasan por ella e imprimen un recuerdo: un mensaje cifrado, un guiño consentido, sabiendo que el año próximo volverán y se posarán sobre sus árboles, cubrirán sus ramas de nieve y flores que atestiguarán su crecimiento, verán caer las hojas mustias a sus pies y estarán allí para ver cómo se oscurece su tronco y envejece y se cubre de arrugas y cicatrices de una vida respirada al mismo ritmo de nuestro corazón , para luego, como ahora en verano, regalarnos la frescura de sus hojas recién nacidas, revelarnos el orgullo de su nuevo vestido  verde, tierno y brillante, que apenas comienzan a estrenar. Y así será hasta que los vientos fríos del otoño reclamen sus hojas, ya para entonces amarillentas o rojas, y el ciclo recomience, como las emociones, como los sentimientos, como la vida.

Mi calle crece con sus árboles, con ellos refleja y se apropia de sus estaciones, es un organismo vivo, en ella respiramos, nos alimentamos, suspiramos y soñamos, para devolverle en parte su sombra acogedora, la benevolencia con que despide a quienes se van o recibe a los que llegan y les abre sus rutinas, sus secretos, sus promesas.

lunes, 27 de abril de 2026

AGUAS TURBULENTAS


En este siglo en que los buenos y los malos resultan indistinguibles, la humanidad parece parafrasear a Proust y se extravía en sus afanes por re-encontrar el sentido de su camino, dando vueltas en torno a si misma, desorientada ... ”En busca de la ingenuidad perdida” 

 Sí, porque hace apenas unas décadas, la humanidad creía en la posibilidad de instaurar la justicia y la igualdad entre los hombres y pronunciaba con fervor esa palabra que parecía encerrar el poder de despertar su fe y la esperanza de un futuro de progreso en paz, para todos. Esa palabra siempre tuvo por nombre: “Revolución”, y su apellido no podía ser otro que “Socialista”, ambas imbuidas de un profundo misticismo que las ennoblecía y exaltaba los corazones pletóricos de ingenuidad.


 Transcurridos más de cien años, la parte del mundo que vivió la experiencia de las ‘” revoluciones” que derivaron en comunismo, ha demostrado ampliamente su desastroso fracaso. Sin embargo, el engaño persiste, y para comprobarlo basta un solo ejemplo: La Revolución Cubana, cuyo “modelo” se ha mantenido intacto desde hace más de 60 años, nutrido por la propaganda (y los crímenes necesarios para implantarla tanto en Cuba como mundialmente) liderado por Fidel Castro. Lo que comenzó como un plan estratégico para mantener a Castro en el poder, hoy en día conforma una poderosa red mundial que emplea todos los medios (léase todos) legales o no, para inclinar la balanza de los votos en los organismos internacionales hacia lo que les favorece y les abrevie el camino hacia la instauración de su “modelo” de poder, donde lo que menos cuenta son los ideales de Justicia e Igualdad en los cuales se basaba la ideologia comunista. 

 Sino la mas, una de las partes más importantes de ese modelo (por la amplitud y la extensión de sus efectos) la importó directamente Fidel de la Rusia estalinista. Es la que consiste en encubrir sus crímenes bajo un ropaje ideológico, con la excusa de alcanzar las metas supremas de la Revolucion: un Hombre Nuevo, una Sociedad justa e igualitaria; metas establecidas por el Partido Comunista de la URSS e interpretadas y aplicadas por Stalin a su conveniencia para mantener el poder absoluto, como lo atestigua ampliamente la historia. 

Pues bien, ese ropaje ideológico no ha dejado de funcionar eficazmente hasta el día de hoy. Y para comprobarlo basta con observar que no hay barbaridad ni atrocidad concebible que no haya sido ignorada, disfrazada o abiertamente ocultada por los organismos internacionales supuestamente encargados de impartir justicia en el mundo, cuando esos crímenes se realizaron bajo la impronta estalinista, fidelista o de alguna otra dictadura comunista. Si no, demos una rápida ojeada al aspecto jurídico: no ha habido algo equivalente al Juicio de Núremberg para juzgar y condenar los crímenes de Stalin, aunque el número de víctimas de Stalin sobrepasa con mucho a las de Hitler. Todos crecimos con la cifra del exterminio judío grabada en nuestras mentes, 6 millones; sin embargo, nadie menciona los más de 11 millones de víctimas (8 por hambruna y 3 y medio por trabajos forzados) que dejó Stalin a su paso, y eso sin mencionar las víctimas directas y colaterales producto de las “purgas” de los supuestos opositores al Partido Comunista de la Unión Soviética. El exterminio judío ha sido documentado bibliográfica y visualmente un numero incontable de veces desde hace 70 anos. Esa cifra es considerablemente menor cuando se trata de denunciar los crímenes de Stalin. 

Y así ocurre, exactamente igual, respecto a los crímenes de Fidel. El mundo mira para otro lado y calla. Nadie se atreve a preguntar, nadie quiere saber a cuánto monta el número de víctimas de Fidel. Hacer eso es considerado poco “cool”. Hay que ser progre y dejar diluir todo en el océano de la inmediatez y del instante, aprender a navegar en esas aguas indistintas donde conviven y se confunden los buenos y los malos. 

Los que sufrimos las consecuencias del castrismo, como nosotros los venezolanos, podemos dar fe del número innombrable de veces en que la solidaridad que esperábamos del mundo se diluyó en miradas para el techo, en silbidos y en declaraciones de apoyo moral. No podíamos esperar nada eficaz de aquellos que, bajo la mesa, siguen obedeciendo el patrón de la nueva izquierda internacional. 

 Todo ello otorga al testimonio terrible de Reinaldo Arenas, que viene a continuación,  una dimensión humana inconmensurable, una rotundidad que solo puede provenir de la verdad más íntima y honda que se aloja en el alma cuando la idea de su propia disolución es la única alternativa posible. 

 He entresacado algunos párrafos de “El color del verano” obra magistral que, para mí, es un complemento que ofrece otros ángulos de visión a la que es considerada su mejor obra: “Antes que anochezca” 

 De Reinaldo Arenas (Holguín, Cuba, 1943. Nueva York, 1990) Fragmentos de su libro “El color del verano”. Escrito en 1980. Se cita la edición de 1999 de Tusquet Editores. 


 "En este país, como en todos los que he visitado o he residido, he conocido la humillación, la miseria y la hipocresía, pero también he tenido el privilegio de poder gritar. Tal vez ese grito no caiga en el vacío. La esperanza de la humanidad está precisamente en aquellos que más han sufrido. De ahí que la esperanza del próximo siglo obviamente descanse en todas las victimas del comunismo; esas víctimas serán (o deberían ser) las encargadas de construir, gracias al aprendizaje del dolor, un mundo habitable. 


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 “Yo pintaré plantas con raíces al revés, que buscan en el cielo su alimento. Yo pintaré hojas móviles que al mirarlas cambien de posición en el cuadro y hagan preguntas imposibles (…) pintaré los encendidos pedregales y los charcos pestilentes donde la juventud se congrega soñando que está en una playa. Pintaré demonios que huyen espantados mientras un foco descomunal manipulado por otros demonios aterrorizados, los alumbra. Pintaré mi querida calle Muralla en perenne derrumbe … pintaré las descascaradas paredes de mi cuerpo … pintaré la desolación de Reinaldo por no poder escribir la novela gracias a la cual aún no se ha quitado la vida que está a punto de perder ... Pintaré las recogidas de todos los jóvenes para ser enviados a un campo de trabajo forzado. Ejércitos armados, brazos alzados, el bombillo y el toro aullando. Cabezas rapadas, cabezas que flotan en el cielo, un plato gigantesco de espaguetis hechos de cabellos que Fifo engulle ante los ojos desorbitados y hambrientos de la multitud que abajo espera libreta en mano mientras hace la cola del pan que no llegará. Mi cuadro será también un gigantesco gemido tropical, el estruendo de un gemido que se derrumba … La última parte del cuadro será muy oscura, casi negra, en ella se aglomerarán todos los expulsados, es decir, los que han intentado vivir y por lo mismo han sido condenados a muerte por el Dios Siniestro que rige todos los destinos vitales. En esa parte se verá un cielo extremadamente iluminado y el que se acerque escuchará explosiones y chillidos y sordos derrumbes. Se podrá ver la estampida y el desastre final. MI cuadro salpicará de horror toda la isla… Pintaré el mar inmenso y miles de aves sobrevolándolo, rescatando a mi hijo y llevándoselo lejos, bien lejos, tan lejos que el viaje no termine nunca, porque si llega a algún sitio no hay duda de que encontrará la misma mierda, el mismo horror más o menos disfrazado, pero horror en cualquier parte … No habrá niño llorón, ni madre desesperada, ni gente acorralada, ni calamidad alguna que no quede allí representada. Mierda de gato y soles de fuego, tazas que no descargan y guaguas repletas, chanchullos, gritos, trapos remendados, cuerpos despotricados, mayimbes y pordioseros, todos girando alrededor de la bola roja, de la fruta gigantesca y al parecer, de lejos, deliciosa. Todos queriendo devorar una manzana, un plátano, un racimo de uvas, una morronga, algo que finalmente se revuelve contra nuestra ávida inocencia, contra nuestra soledad sin límites y nos fulmine. Entonces, el estallido. La muerte le tocará su violín hasta a los amantes más persistentes, valientes o testarudos”

jueves, 11 de diciembre de 2025

EL CONTRAPUNTEO: UN DESAFIO OLVIDADO


Imagen de la caratula 

https://youtu.be/xGp9QHWmmV0?si=Ewpj3IPh6D8mcwbC

Todos los conglomerados humanos precisan de símbolos en los que puedan reconocerse y asegurarse de tener una identidad propia que los diferencie de otros. Se les llama símbolos patrios o nacionales, entidades abstractas que se concretizan en imágenes, sonidos y objetos que nos afirman y nos proporcionan un sistema de defensa interior frente a intrusiones que consideramos como amenazas. 

Siempre me pareció curiosa la expresión “el alma rusa” como si solo los rusos hubieran adquirido el derecho de poseer una que los particularizara y diferenciara de otros pueblos. En todo caso para los rusos funcionó eficazmente como defensa, considerando que siendo una expresión literaria utilizada por Gogol y Tolstoi, fue empleada con fines propagandísticos por el comunismo soviético como “prueba” de la superioridad de los rusos frente al “desalmado occidente”. 

Pero no, al contrario de lo que pretenden los rusos, todos los pueblos poseemos un alma.  La nuestra también está compuesta de símbolos “patrios” que, como en el caso de los rusos, han sido manipulados desde el poder de diversas formas, algunas mas sutiles que otras. Los que nos educamos en tiempos de Pérez Jiménez, recordamos que en la escuela nos obligaban a desfilar en la “Semana de la Patria” consagrada en apariencia a honrar los símbolos patrios: el himno, la bandera y el escudo nacional y en realidad a agasajar al dictador. En términos propagandísticos nada ha cambiado desde entonces. De aquella dictadura a la actual, el recurso sigue siendo el mismo.

Una vez derrotada la dictadura, la democracia trajo consigo la irrupción avasallante de la cultura popular norteamericana que tuvo como efecto colateral un fenómeno netamente urbano como lo fue un nada disimulado menosprecio por la nuestra, que instantáneamente fue asimilada a lo atrasado. Yo estaba muy pequeña entonces, pero recuerdo que durante la dictadura de Pérez Jiménez lo único que veíamos y escuchábamos por radio y televisión, era nuestra música y nuestros artistas. Todo aquello fue barrido por el rock, el twist y otros ritmos en boga en Norteamérica, relegando la música nacional al desván de lo vergonzoso. Cabalgando la ola proveniente del Norte, el citadino venezolano miraba con desdén todo lo relacionado con lo “rural” o “folclórico”: las alpargatas, el liqui-liqui, el joropo, el arpa, el cuatro y las maracas. Por aquellos años en que la modernidad foránea nos invadió, el dicho más común era “Caracas es Caracas, lo demás es monte y culebra”

Con los años se fue haciendo evidente que las modas son pasajeras y que la raíz de nuestra “alma” (¡llanera!) permanecía intacta y viva en ese “monte” tan ostentosamente despreciado por el ciudadano y en la misma urbe, aunque un poco contrabandeada.  No es que la onda moderna se abandonara, al contrario, existía la firme creencia de que en la medida en que imitáramos al Norte en todos los aspectos, estaríamos escapando del atraso y alcanzando el tan anhelado status de país desarrollado. Lo que ocurría era que la fuerza de lo que somos ha sido una raíz difícil de erradicar, valga la redundancia y los intentos de negarla han corrido parejo a los esfuerzos (algunos logrados, la mayoría fallidos) por intentar comprendernos a nosotros mismos.  Después de Gallegos nadie ha alcanzado en la misma medida, creo yo, la cima de ese esfuerzo. Gallegos fue y sigue siendo el traductor de la esencia del ser venezolano al lenguaje universal, y la extrajo precisamente del llano.  

Volviendo a los ejemplos. Basta observar la cotidianidad de hoy, para comprobar que el venezolano imagina nuestra esencia principalmente vinculada a la música llanera. La cultiva y la atesora más o menos secretamente, porque quizás la considera el vehículo ideal de expresión de su amor por el país. En ese sentido la música adquiere una dimensión simbólica extraordinaria, de una importancia capital en cuanto a nuestra auto-afirmación. Sigo manteniendo que este es un fenómeno esencialmente urbano. En el campo esa contradicción no existe. No hay necesidad de esconder una pasión que todos comparten y expresan públicamente.  Por poner algunos ejemplos: no hay evento artístico, social y ni siquiera académico en Caracas y otras capitales del país, que no termine con el “Alma Llanera”. Es la canción de despedida de toda reunión que se respete. Casi todos los hogares citadinos albergan una llamativa colección de discos de música llanera.  Porque, en definitiva, eso es lo que somos: llaneros de corazón, y a eso es a lo que le hemos dado la espalda -o lo hemos pretendido al menos- y hemos pagado bien caro las consecuencias. Pero esa ya es otra derivación del tema.  

Lo que ocasionó esta larga digresión fue lo que ahora llamo la vivencia de una conmoción musical, prácticamente una des-velación o una segunda revelación, porque como yo, no creo que haya un venezolano que no lo haya escuchado al menos una vez en su vida: se trata del joropo “Florentino y el Diablo”.  Grabada por primera vez por el sello venezolano Velvet, con las voces de los copleros Juan de los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” en la voz del Diablo y José Romero Bello en la voz de Florentino, relata la historia de Florentino, el que cantó con el Diablo en un contrapunteo que se hizo Leyenda del Llano.  Este magnífico joropo le pone música al poema de Alberto Arvelo Torrealba del mismo título, escrito en 1940 y revisado por el poeta en 1957, siendo esta última la que se popularizó en Venezuela.  Pero no es sólo eso lo que me maravilla ahora más que antes, es la existencia misma del contrapunteo como forma de expresión del alma del llanero, basada en la agilidad mental, en el talento musical y en la capacidad de los copleros para la improvisación verbal en armonía con la música. El contrapunteo es un verdadero fenómeno musical que yo postularía al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Es una porfía que sintetiza y casi hace visible en la voz, en la gracia y en la velocidad de retruque del improvisador, todo un modo de vida en una región del país. Porque los temas del contrapunteo: el paisaje, las faenas, los ríos, las costumbres, el cortejo, la rivalidad, la sátira, los juegos de palabras, la burla amistosa, son de una riqueza invalorable, plena de referencias culturales merecedores de estudios antropológicos e investigaciones que seguramente existen en abundancia, pero permanecen aún por difundir más abundantemente.  

No me atrevo a asegurar que el contrapunteo se mantiene con vida y buena salud en la actualidad. Aunque hace muchos años que no lo visito, no es difícil suponer que la inseguridad y las penurias que padece el llano venezolano en estos momentos le permita a los copleros desplazarse de pueblo en pueblo en bongo o en caballo, atravesando el Arauca o el Cunaviche, para asistir a un duelo musical a medianoche con otro improvisador de su mismo o mayor talento. Lloro la ausencia de ese rasgo fundamental de nuestra cultura popular, que doy por perdida, o peor aun, manipulada al servicio de la ideologia de quienes detentan el poder.  El momento actual del país no garantiza ni siquiera la manutención de sus habitantes, qué se puede esperar de la capacidad de sobrevivencia de una forma de expresión cultural antigua y auténtica.  Nadie esta ahi para asumir su defensa contra una vision totalitaria de la cultura. En su afán revisionista, el poder pretende ajustar toda expresion cultural popular anterior al régimen,   a sus esquemas doctrinarios . De ahi que la expresión oral y musical del joropo haya cedido el campo a formas devaluadas  que muy poco o nada tienen que ver con la obra de nuestro insigne poeta Alberto Arvelo Torrealba.

No obstante, debo consignar que su poema se convirtió en referencia para obras en otros formatos, como “La Cantata Criolla” de Antonio Estévez, y el largometraje “Florentino y El Diablo” de Michael New, en 2000. En 1997 la Bit-blioteca y la Editorial Letralia (1) la publicaron en formato digital con la versión de 1950 del poema, haciendo así un aporte fundamental al conocimiento de esta obra magna de la literatura venezolana.


(1)https://letralia.com/ed_let/pdf/diablo.pdf


domingo, 7 de diciembre de 2025

MINIMOS DEL DOMINGO

 

MINIMOS

 

·       *Los credos son lo más eficaz que ha encontrado el hombre poderoso para enmascarar sus ambiciones


·       *Convivir en paz con otro consiste en acordar los tempos


·       *Extraño lo humano en tiempos de la IN (Ignorancia Natural)


·       *No necesito más para ser feliz. Basta con un día de sol y que mis hijas me llamen “mamy”


·       *La belleza es esa inestable armonía entre el afuera y el adentro


·  *El mundo actual es un confesionario público donde todos mentimos un poco


·       *Un velo recorre el mundo y a veces oculta una bomba


·    *Pasamos de los tiempos de una juventud rebelde a los de una juventud lobotomizada


·       *La Era ya no está pariendo un corazón. Ya parió un algoritmo


·       *No sigo a nadie


· *Atardarse con cada bocado, cada mirada, cada sonido.  Contemplar. He ahí la esencia del placer


·       *La buena noticia es tu presente


·       *Bajo la maraña sigo estando yo


·       *A veces el avestruz tiene toda la razón


·    *Para conformarse con el mundo actual hay que verlo con un espejo invertido

lunes, 24 de noviembre de 2025

DE MURALLAS Y SUEÑOS


Muralla. Obra mía 

Yo estaba en el ala de un avión, no en la cabina.  Desde donde me encontraba podía ver su forma gris metálica que resplandecía bajo los rayos del sol. Quería convencerme de que no me iba a caer porque me hallaba segura dentro de un nicho del ala, pero no dejaba de sentir aprehensión. Mi propia voz me decía primero una cosa y luego la otra. El avión volaba bajo, tan bajo que rozaba el mar y yo podía meter las manos en el agua. El agua era tibia y el mar estaba tan tranquilo como un lago. El cielo era luminoso y yo me sentía mecida por una brisa dulce y suave.  Tenía miedo, pero me sentía al mismo tiempo eufórica.  El avión daba virajes repentinos y yo pensaba, “se va a tropezar con esas rocas”, pero cuando se hallaba cerquita de las rocas se elevaba un poco, no mucho, solo lo suficiente para no tropezar. Yo sentía su movimiento lento y pensaba “que raro, estoy en un avión que vuela bajo y lento” En uno de esos virajes se elevó más, y vi todo el golfo de México.  Yo sabía que era el golfo de México por el libro que acababa de leer. Vi una cantidad impresionante de montoncitos de tierra cubiertos de un musgo verde, que me recordaron las rocas del patio de mi casa de El Valle merideño, con la diferencia de que éstas flotaban en el agua y pensé “éste es el Archipiélago” … “con razón es imposible conocerlos todos, son demasiados” 

El avión siguió desplazándose y yo sentía cada vez más temor de que se elevara o se cayera, sentía que era peligroso, pero al mismo tiempo quería continuar. El avión pasó por encima de un desfiladero. Yo podía ver el límite de lo que intuía que era el planeta mismo, visto desde la altura. Percibía nítidamente la división entre la tierra y el mar.  La tierra era una roca con vegetación alrededor, y debajo de ella se podía ver el mar verdi-azul profundo. Y pensé “que impresionante ver desde arriba la punta de la tierra” …ésta debe ser Punta Cardón, estoy pasando por encima de Venezuela”. 

El avión no siguió hacia adentro y se devolvió hacia el mar.  Se acercó a lo que parecía un templo construido sobre una roca amarilla. Era magnifico, pero no era exactamente un templo. No tenía puertas ni recintos interiores. Era más bien una muralla que tenía esculpidos rostros humanos incompletos, de facciones separadas. Los labios se hallaban por un lado, los ojos por otro. La piedra estaba surcada por vetas marrones. Yo intuí que aquella muralla estaba allí para que nadie pudiera entrar a Venezuela.