En este siglo en que los buenos y los malos resultan indistinguibles, la humanidad parece parafrasear a Proust y se extravía en sus afanes por re-encontrar el sentido de su camino, dando vueltas en torno a si misma, desorientada ... ”En busca de la ingenuidad perdida”
lunes, 27 de abril de 2026
AGUAS TURBULENTAS
En este siglo en que los buenos y los malos resultan indistinguibles, la humanidad parece parafrasear a Proust y se extravía en sus afanes por re-encontrar el sentido de su camino, dando vueltas en torno a si misma, desorientada ... ”En busca de la ingenuidad perdida”
jueves, 11 de diciembre de 2025
EL CONTRAPUNTEO: UN DESAFIO OLVIDADO
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| Imagen de la caratula |
https://youtu.be/xGp9QHWmmV0?si=Ewpj3IPh6D8mcwbC
Todos los
conglomerados humanos precisan de símbolos en los que puedan reconocerse y asegurarse
de tener una identidad propia que los diferencie de otros. Se les llama
símbolos patrios o nacionales, entidades abstractas que se concretizan en
imágenes, sonidos y objetos que nos afirman y nos proporcionan un sistema de
defensa interior frente a intrusiones que consideramos como amenazas.
Siempre me pareció
curiosa la expresión “el alma rusa” como si solo los rusos hubieran adquirido
el derecho de poseer una que los particularizara y diferenciara de otros
pueblos. En todo caso para los rusos funcionó eficazmente como defensa,
considerando que siendo una expresión literaria utilizada por Gogol y Tolstoi,
fue empleada con fines propagandísticos por el comunismo soviético como
“prueba” de la superioridad de los rusos frente al “desalmado occidente”.
Pero no, al
contrario de lo que pretenden los rusos, todos los pueblos poseemos un
alma. La nuestra también está compuesta
de símbolos “patrios” que, como en el caso de los rusos, han sido manipulados
desde el poder de diversas formas, algunas mas sutiles que otras. Los que nos educamos en tiempos de Pérez Jiménez, recordamos
que en la escuela nos obligaban a desfilar en la “Semana de la Patria”
consagrada en apariencia a honrar los símbolos patrios: el himno, la bandera y
el escudo nacional y en realidad a agasajar al dictador. En términos
propagandísticos nada ha cambiado desde entonces. De aquella dictadura a la
actual, el recurso sigue siendo el mismo.
Una vez
derrotada la dictadura, la democracia trajo consigo la irrupción avasallante de
la cultura popular norteamericana que tuvo como efecto colateral un fenómeno
netamente urbano como lo fue un nada disimulado menosprecio por la nuestra, que
instantáneamente fue asimilada a lo atrasado. Yo estaba muy pequeña entonces,
pero recuerdo que durante la dictadura de Pérez Jiménez lo único que veíamos y
escuchábamos por radio y televisión, era nuestra música y nuestros artistas. Todo
aquello fue barrido por el rock, el twist y otros ritmos en boga en Norteamérica,
relegando la música nacional al desván de lo vergonzoso. Cabalgando la ola
proveniente del Norte, el citadino venezolano miraba con desdén todo lo relacionado
con lo “rural” o “folclórico”: las alpargatas, el liqui-liqui, el joropo, el
arpa, el cuatro y las maracas. Por aquellos años en que la modernidad foránea nos
invadió, el dicho más común era “Caracas es Caracas, lo demás es monte y
culebra”
Con los años se fue haciendo evidente que las modas son pasajeras y que la raíz de nuestra “alma” (¡llanera!) permanecía intacta y viva en ese “monte” tan ostentosamente despreciado por el ciudadano y en la misma urbe, aunque un poco contrabandeada. No es que la onda moderna se abandonara, al contrario, existía la firme creencia de que en la medida en que imitáramos al Norte en todos los aspectos, estaríamos escapando del atraso y alcanzando el tan anhelado status de país desarrollado. Lo que ocurría era que la fuerza de lo que somos ha sido una raíz difícil de erradicar, valga la redundancia y los intentos de negarla han corrido parejo a los esfuerzos (algunos logrados, la mayoría fallidos) por intentar comprendernos a nosotros mismos. Después de Gallegos nadie ha alcanzado en la misma medida, creo yo, la cima de ese esfuerzo. Gallegos fue y sigue siendo el traductor de la esencia del ser venezolano al lenguaje universal, y la extrajo precisamente del llano.
Volviendo a los ejemplos. Basta observar la
cotidianidad de hoy, para comprobar que el venezolano imagina nuestra esencia principalmente vinculada a la música llanera. La cultiva y la atesora más
o menos secretamente, porque quizás la considera el vehículo ideal de expresión
de su amor por el país. En ese sentido la música adquiere una dimensión
simbólica extraordinaria, de una importancia capital en cuanto a nuestra
auto-afirmación. Sigo manteniendo que este es un fenómeno esencialmente urbano.
En el campo esa contradicción no existe. No hay necesidad de
esconder una pasión que todos comparten y expresan públicamente. Por poner algunos ejemplos: no hay evento
artístico, social y ni siquiera académico en Caracas y otras capitales del
país, que no termine con el “Alma Llanera”. Es la canción de despedida de toda
reunión que se respete. Casi todos los hogares citadinos albergan una llamativa
colección de discos de música llanera. Porque,
en definitiva, eso es lo que somos: llaneros de corazón, y a eso es a lo que le
hemos dado la espalda -o lo hemos pretendido al menos- y hemos pagado bien caro
las consecuencias. Pero esa ya es otra derivación del tema.
Lo que ocasionó esta larga digresión
fue lo que ahora llamo la vivencia de una
conmoción musical, prácticamente una des-velación o una segunda revelación,
porque como yo, no creo que haya un venezolano que no lo haya escuchado al menos
una vez en su vida: se trata del joropo “Florentino y el Diablo”. Grabada por primera vez por el sello
venezolano Velvet, con las voces de los copleros Juan de los Santos Contreras “El
Carrao de Palmarito” en la voz del Diablo y José Romero Bello en la voz de
Florentino, relata la historia de Florentino, el que cantó con el Diablo en un contrapunteo que se hizo Leyenda del
Llano. Este magnífico joropo le pone música
al poema de Alberto Arvelo Torrealba del mismo título, escrito en 1940 y
revisado por el poeta en 1957, siendo esta última la que se popularizó en
Venezuela. Pero no es sólo eso lo que me
maravilla ahora más que antes, es la existencia misma del contrapunteo como forma de expresión del alma del llanero, basada
en la agilidad mental, en el talento musical y en la capacidad de los copleros para la improvisación verbal en
armonía con la música. El contrapunteo
es un verdadero fenómeno musical que yo postularía al Patrimonio Cultural
Inmaterial de la Humanidad. Es una porfía que sintetiza y casi hace visible en
la voz, en la gracia y en la velocidad de retruque del improvisador, todo un
modo de vida en una región del país. Porque los temas del contrapunteo: el
paisaje, las faenas, los ríos, las costumbres, el cortejo, la rivalidad, la sátira,
los juegos de palabras, la burla amistosa, son de una riqueza invalorable,
plena de referencias culturales merecedores de estudios antropológicos e
investigaciones que seguramente existen en abundancia, pero permanecen aún por
difundir más abundantemente.
No me atrevo a asegurar que el contrapunteo se mantiene con vida y buena salud en la actualidad. Aunque hace muchos años que no lo visito, no es difícil suponer que la inseguridad y las penurias que padece el llano venezolano en estos momentos le permita a los copleros desplazarse de pueblo en pueblo en bongo o en caballo, atravesando el Arauca o el Cunaviche, para asistir a un duelo musical a medianoche con otro improvisador de su mismo o mayor talento. Lloro la ausencia de ese rasgo fundamental de nuestra cultura popular, que doy por perdida, o peor aun, manipulada al servicio de la ideologia de quienes detentan el poder. El momento actual del país no garantiza ni siquiera la manutención de sus habitantes, qué se puede esperar de la capacidad de sobrevivencia de una forma de expresión cultural antigua y auténtica. Nadie esta ahi para asumir su defensa contra una vision totalitaria de la cultura. En su afán revisionista, el poder pretende ajustar toda expresion cultural popular anterior al régimen, a sus esquemas doctrinarios . De ahi que la expresión oral y musical del joropo haya cedido el campo a formas devaluadas que muy poco o nada tienen que ver con la obra de nuestro insigne poeta Alberto Arvelo Torrealba.
No obstante, debo consignar que su poema se convirtió en referencia para
obras en otros formatos, como “La Cantata Criolla” de Antonio Estévez, y el
largometraje “Florentino y El Diablo” de Michael New, en 2000. En 1997 la Bit-blioteca y la Editorial Letralia (1) la publicaron en formato
digital con la versión de 1950 del poema, haciendo así un aporte fundamental al
conocimiento de esta obra magna de la literatura venezolana.
(1)https://letralia.com/ed_let/pdf/diablo.pdf
domingo, 7 de diciembre de 2025
MINIMOS DEL DOMINGO
MINIMOS
· *Los credos son lo más eficaz que ha
encontrado el hombre poderoso para enmascarar sus ambiciones
· *Convivir en paz con otro consiste en
acordar los tempos
· *Extraño lo humano en tiempos de la IN
(Ignorancia Natural)
· *No necesito más para ser feliz. Basta
con un día de sol y que mis hijas me llamen “mamy”
· *La belleza es esa inestable armonía
entre el afuera y el adentro
· *El mundo actual es un confesionario
público donde todos mentimos un poco
· *Un velo recorre el mundo y a veces
oculta una bomba
· *Pasamos de los tiempos de una
juventud rebelde a los de una juventud lobotomizada
· *La Era ya no está pariendo un
corazón. Ya parió un algoritmo
· *No sigo a nadie
· *Atardarse con cada bocado, cada mirada,
cada sonido. Contemplar. He ahí la
esencia del placer
· *La buena noticia es tu presente
· *Bajo la maraña sigo estando yo
· *A veces el avestruz tiene toda la razón
· *Para conformarse con el mundo actual
hay que verlo con un espejo invertido
lunes, 24 de noviembre de 2025
DE MURALLAS Y SUEÑOS
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| Muralla. Obra mía |
Yo estaba en el ala de un avión, no en la cabina. Desde donde me encontraba podía ver su forma gris metálica que resplandecía bajo los rayos del sol. Quería convencerme de que no me iba a caer porque me hallaba segura dentro de un nicho del ala, pero no dejaba de sentir aprehensión. Mi propia voz me decía primero una cosa y luego la otra. El avión volaba bajo, tan bajo que rozaba el mar y yo podía meter las manos en el agua. El agua era tibia y el mar estaba tan tranquilo como un lago. El cielo era luminoso y yo me sentía mecida por una brisa dulce y suave. Tenía miedo, pero me sentía al mismo tiempo eufórica. El avión daba virajes repentinos y yo pensaba, “se va a tropezar con esas rocas”, pero cuando se hallaba cerquita de las rocas se elevaba un poco, no mucho, solo lo suficiente para no tropezar. Yo sentía su movimiento lento y pensaba “que raro, estoy en un avión que vuela bajo y lento” En uno de esos virajes se elevó más, y vi todo el golfo de México. Yo sabía que era el golfo de México por el libro que acababa de leer. Vi una cantidad impresionante de montoncitos de tierra cubiertos de un musgo verde, que me recordaron las rocas del patio de mi casa de El Valle merideño, con la diferencia de que éstas flotaban en el agua y pensé “éste es el Archipiélago” … “con razón es imposible conocerlos todos, son demasiados”
El avión siguió desplazándose y yo sentía cada vez más temor de que se elevara o se cayera, sentía que era peligroso, pero al mismo tiempo quería continuar. El avión pasó por encima de un desfiladero. Yo podía ver el límite de lo que intuía que era el planeta mismo, visto desde la altura. Percibía nítidamente la división entre la tierra y el mar. La tierra era una roca con vegetación alrededor, y debajo de ella se podía ver el mar verdi-azul profundo. Y pensé “que impresionante ver desde arriba la punta de la tierra” …ésta debe ser Punta Cardón, estoy pasando por encima de Venezuela”.
El avión no siguió hacia adentro y se devolvió hacia el mar. Se acercó a lo que parecía un templo
construido sobre una roca amarilla. Era magnifico, pero no era exactamente un
templo. No tenía puertas ni recintos interiores. Era más bien una muralla que tenía
esculpidos rostros humanos incompletos, de facciones separadas. Los labios se hallaban
por un lado, los ojos por otro. La piedra estaba surcada por vetas marrones. Yo
intuí que aquella muralla estaba allí para que nadie pudiera entrar a
Venezuela.
jueves, 20 de noviembre de 2025
ENTRE DOS NOCHES
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| Fra Angelico. Christ aux autrages 1439-1443 |
Karl Marx y
Federico Engels afirmaron en el siglo XIX, en la primera frase del “Manifiesto Comunista”: que “un fantasma recorre el mundo” refiriéndose a la inevitabilidad de la llegada
del comunismo.
Doscientos y
tantos años después, ese fantasma se ha transformado
en un velo, en un turbante, en una media luna. En fin, en todos los símbolos
que identifican al islam.
Ya ha cubierto más de la mitad del mundo y no viene solo, integra la alianza más estrambótica del mas inconcebible pacto de intereses que hace apenas medio siglo hubiéramos considerado “contra-natura”. Es como si todas las fuerzas del Mal hubieran al fin encontrado una estrategia común, ya que todas por separado coinciden en el mismo objetivo: destruir la humanidad. Solo les faltaba un método compatible y “unitario” y la era informática se los sirvió en bandeja de oro. El fin justifica los medios y he ahí que tanto la llamada Izquierda Radical, como las fuerzas más reaccionarias de la ultra-derecha se equiparan en sus prácticas de odio y aniquilación de sus enemigos y en eso coinciden con los ejércitos del islam radical (*) y con todos los grupúsculos extremistas que azotan al Oriente Próximo con sus continuas guerras que parecen destinadas a revivir la consigna bíblica de “no dejar piedra sobre piedra”. Entre estos dos extremos prolifera una gama compleja e intrincada de movimientos más o menos visibles o abiertamente clandestinos operando en la oscuridad, pero con ingentes recursos económicos y materiales, al servicio de quienes ofrecen públicamente al mundo la “cara” del poder, aunque no lo detecten por completo. Solo lo hacen para el público de galería.
Como Trump, por ejemplo, quien avanza a toda velocidad hacia el totalitarismo y el desencadenamiento de una guerra civil en su propio país, sin poder evitar que se sospeche que sus acciones erráticas y contradictorias obedecen en realidad a conflictos más o menos graves entre quienes lo manejan como marioneta y sus propios caprichos personales.
La argamasa que une este espectro
aparentemente contradictorio de intereses de poder la ofrece la era numérica
en la que vivimos, destinada a avanzar ininterrumpidamente en su objetivo de
dominar por completo el cerebro humano hasta convertirlo en el apéndice de una máquina.
O, mejor dicho, de “La Máquina” que totalmente autónoma, habiéndose independizado
del control humano, se gobernará a sí misma y solo obedecerá a sus propios
deseos y decisiones.
Ese futuro ya
nos alcanzó, pero nunca deja de valer la pena seguir las pistas del pasado y
buscar allí el origen de lo que el “Mal” se empeña en destruir, para al menos
comenzar a entender su plan y su propósito.
La humanidad
hasta ahora ha venido avanzando apoyada en su pasado, aunque se diga de ella que
no termina de aprender sus lecciones y se sigue tropezando continuamente con la
misma piedra. A pesar de ello, no puede negarse que allí, en el pasado, se
encuentran las raíces de lo que llamamos propiamente “humano” y de que esas raíces
ancestrales continúan poseyendo una poderosa fuerza aglutinante y salvadora para
numerosos contingentes humanos. La humanidad en masa necesita regresar a sus
fuentes consideradas sagradas e inclinarse ante ellas. Todas las culturas del
planeta poseen ese punto en común. Pero para transmitir el Saber y alcanzar la Luz es necesario que desde dentro de la masa humana surjan líderes espirituales,
Seres Superiores destinados a iluminar las consciencias de sus semejantes, no salvándolos,
pero si ayudándolos a salvarse a si mismos.
No es necesario citarlos ya que ellos están ahora mismo en las mentes de
todos nosotros. Pero el Mal no cesa de
perseguir su objetivo.
Al pretender destruir
el culto a los ancestros, al intentar romper la unión entre el cielo y la
tierra, al tratar de imponer la locura de los humanos en detrimento de la
coherencia de los dioses, los monoteístas terminaron creando un engendro alimentado
de fanatismo, en nombre de la paz y del amor. Los verdaderos grandes hombres,
los constructores de las pirámides en Guiza, Teotihuacán, Chichén-Itzá y otros
monumentos sagrados esparcidos por el mundo, los Hacedores de Luz, han desaparecido.
No restan
sino pocos hombres, pequeños seres imbuidos
de poderes gigantescos, a la vez manipuladores y manipulados. Y la explosión demográfica,
cáncer de la humanidad, los aprovisiona de un numero exponencial de clientes,
idiotizados por tecnologías sofisticadas que no excluyen a nadie.
Los
desaparecidos Seres Superiores encarnaron otra visión de la vida y tomaron
caminos prohibidos. Ya no queda ninguno.
Y con su desaparición se ha cerrado una página de la historia de la humanidad.
La idea de progreso infinito reemplazará al Gran Espíritu y las generaciones
sucesivas no podrán cambiar nada. La Máquina dictará sus órdenes a millardos de seres incapaces de rebelarse.
La tradición trasmitida
durante cinco milenios por los Seres Superiores se fundamenta en la Verdad
contenida en el Secreto Alquímico, la Ciencia
Gaya, que permite obtener la Piedra Filosofal, la Gran Obra destinada a
re-ligar la materia con su origen divino.
Hacia 1439, Guido de
Pietro, mejor conocido como Fray Angélico “el hermano angelical” y guía espiritual
de una pequeña comunidad de frailes dominicos, creó en el Convento de San
Marcos en Florencia, un taller de arte donde sus discípulos aprendían dibujo y
pintura. Los manuscritos iluminados, obras perfectas, ocupan hoy el claustro,
el refectorio, el hospicio y las celdas de los monjes. Todos los espacios de este
convento tan particular están cubiertos de pinturas. Temas religiosos, ciertamente, pero tratados
de una manera sorprendente, tal como “Cristo deriso” (Cristo insultado) donde Jesús
aparece con los ojos vendados, como un adepto de los Misterios Ancestrales,
antes de recibir la Iniciación a la Luz. Y en medio de todo, ese oro brillando
en todos los frescos y pinturas, ese oro de las pinturas de Fray Angélico realizadas
con oro alquímico.
Hago alusión a
este hecho aparentemente lejano al tema, no porque me haga ilusiones. Estoy
persuadida de que esta humanidad va camino a su destrucción y que las fuerzas
del Mal pueden anotarse este tanto; pero sigo igualmente convencida de que la
eternidad existe. Aunque Einstein afirmara que entre dos cosas infinitas: la
estupidez humana y el Universo, no estaba tan seguro de esta última, quiero
creer en la eternidad inconmensurable de la Unidad que este planeta comparte con
el Universo y que el Misterio del origen le fue revelado a los antiguos sabios
y sabias de la Antigüedad, y que a la cabeza de todos ellos se encontraban los
Maestros de la Ciencia Gaya, o la Gaya Ciencia. La Alquimia. Fray Angélico entre ellos.
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(*) Mi hija
Cristina opina que no hay tal diferencia entre un islamismo moderado y uno radical
(en el sentido de intolerancia y fanatismo) ya que todo el islam es radical
desde su raíz. Considero que tiene absoluta razón, en tanto religión monoteísta.
viernes, 14 de noviembre de 2025
LA MANZANA MORDIDA
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| Blanca Nieves de Walt Disney |
2016: Diecisiete objetivos generales, divididos en
160 metas, a un costo de 4000 millardos de dólares por año durante 15 años, tal
fue el informe titulado “Desarrollo Sustentable” presentado por altos
funcionarios ante las Naciones Unidas representando a la “comunidad internacional”,
para erradicar la pobreza y salvar el mundo, conciliando finalmente lo social y
lo ambiental. Nadie lo creyó, pero lo
importante era garantizar el flujo financiero y repartirlo correctamente: 90%
para los países admisibles, las multinacionales y las ONG calificadas, 10% para
los pobres.
Varios
proyectos fueron lanzados, a condición de controlar las patentes y el circuito
industrial. Entre ellos, el lanzamiento de un láser para fabricar nubes y producir lluvia. Otro, la explotacion de una nueva mina de
oro a escala planetaria: la arena. Con el cáncer demográfico y el delirio de la
construcción, las edificaciones modernas requerirían al menos quince millardos
de toneladas al año. La mejor de las arenas, la del
desierto, comenzaría a escasear. Se dragarían las playas del planeta. De ellas,
las tres cuartas partes estarían destinadas a desaparecer hacia 2100. No quedarían
rastros de esas operaciones. El negocio, como tantos otros, se efectúa en negro.
Matemáticos, técnicos
informáticos e industriales abrazan el planeta y lo proyectan. La nueva medida
de Internet es la zettaoctet, a
saber, mil millardos de gigaoctets; y
aún dos tercios de la población mundial sigue sin estar conectada. De ahí la
necesidad de producir dispositivos a bajo costo, a fin de conectar a los
desfavorecidos.
2016 no fue más
que una etapa. El Singularity Institute, cofundado por Ray Kurtzweil e implantado en
San Francisco y Berkeley, ha marcado el rumbo:
en 2045, la inteligencia de las máquinas sobrepasará a la de los hombres
y todos los “datos” antiguos habrán sido anulados. Se habrá instaurado un
gobierno mundial y se entenderá que la Singularidad
consistirá en confiar ese gobierno a la informática y a los robots, como ya es el
caso en ciertos sectores de las finanzas y de la industria.
Actualmente,
y con el fin de acelerar ese inevitable progreso, se han penetrado los medios políticos
y moldeado la nueva mentalidad de los “decisores”. El TPUK (Partido Trans-humanista
del Reino Unido) acaba de fundarse bajo la premisa de “formar al nuevo ser humano
mejorado, hiperactivo e inmortal”. Otras entidades similares no tardaran en
arribar a lo mismo, bajo la insignia de Humanity
plus.
El lobby dispone de un brazo armado nada despreciable:
Google. Google, deformación de googol, término utilizado en 1940 por el
matemático Edward Kasner para designar un numero compuesto de un digito seguido
de cien ceros. Pero no es solo eso lo
que Google ha tomado del pasado. También está la elección de su símbolo, una
manzana mordida. Lo explica el fin, en 1945, de Alan Turing, el padre de la informática,
quien había descriptado el código Enigma de
los nazis y había sido juzgado y condenado por homosexual. Declarado oficialmente como un suicidio, junto a su cadáver se
encontró una manzana mordida, envenenada con cianuro. Exactamente igual a la que mordió Blanca
Nieves en la película de Walt Disney.
En la
actualidad las actividades de Google se han multiplicado: biotecnología,
gestión de datos, fibra óptica, domótica, automóviles autónomos, Google se ha
transformado en Alphabet y es el
encargado de enseñar a leer y a escribir a la nueva humanidad, capturando sus
peces gracias al mejor de los anzuelos: la salud. Tres divisiones de Alphabet: Google
Ventures, Life Sciences, y Calico abarcan el espectro total de la salud humana, desde la curación de todas
las enfermedades hasta el reemplazo de órganos usados. ¿Los bienhechores de la
humanidad no dominarán los gobiernos sobrepasados por la mundialización? La antigua divisa de Google Don’t be evil, ha cedido su lugar a la
de Alphabet: Do the right thing
Así, un
objetivo podrá alcanzarse en el futuro: conectar el cerebro humano a un
ordenador que le dictará su comportamiento y le transmitirá la “buena” información.
Y esto no es ciencia-ficción. El Instituto Max Planc en Alemania y la Escuela Politécnica
federal de Zúrich ya han logrado establecer la conexión entre células nerviosas
de individuos vivos y un semi-conductor.
El descriptaje del lenguaje de las neuronas avanza a pasos agigantados y
no está lejano el día en que se podrán utilizar neuroprótesis electrónicas para
controlar ciertas zonas del cerebro. Fundados en perfiles estadísticos y
alimentados por un número infinito de datos, los algoritmos permitirán tomar
decisiones y gerenciar el conjunto de nuestro campo vital con el asentimiento
de humanos persuadidos de haber obtenido la inmortalidad.
Inteligencia
Artificial: dos términos en adelante indisolubles.
Este terrorífico
recuento, sin embargo, no logra desanimarme. Desde el origen de los tiempos, el
mundo ha asistido al combate entre el Bien y el Mal. Es su génesis, su marca de
nacimiento y lo ha acompañado durante toda su historia y aún antes de ella. Y persistirá
hasta el Fin del Universo. Y como ha sucedido siempre, triunfará el Bien.
Las
religiones monoteístas han servido a los fines de la dominación de los
incautos. En cambio, la espiritualidad arcaica, la preconización de la libertad
de pensamiento, el rechazo a la esclavitud impuesta por los tiempos,
obstaculiza el triunfo del Mal, y puede posponerlo indefinidamente. Para las
mentes libres, todo se dirime en la esfera de la conciencia y el estado de
alerta. Mientras el hombre persista en su búsqueda de los orígenes de su energía
vital, sin caer en la trampa del dominio tecnológico que impone “La Máquina”,
mientras comprenda su verdadero significado y no le tema a la muerte y no
aspire a la inmortalidad; el Bien triunfará sobre el Mal.
miércoles, 12 de noviembre de 2025
DE LAGOS Y CIMAS
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| Lago Leman. Ginebra |
Suiza es un
país excepcional desde todos los puntos de vista. A su lado, Francia, que es un
país organizado, parece un caos. Suiza es ejemplar en muchos sentidos. La Confederación
helvética es un modelo de convivencia y civilización. Junto con Suecia, fue
respetada por Hitler. Su geografía es generosa,
se despliega en lo que yo llamo infinitas variaciones sobre un mismo tema:
lagos, valles y montañas de tarjeta postal, donde se puede disfrutar del sol y
la nieve por igual durante todo el año. Gente orgullosa de su historia y su
cultura, consciente de que la mejor educación sigue siendo el primer indicador
de competitividad global y probando que la suya alcanza la excelencia a todos
los niveles, desde la escuela maternal hasta sus universidades, que se cuentan entre
las más prestigiosas del mundo. La cautivante ciudad de Montreaux, que enamora
a sus visitantes, muchos de ellos reincidentes, celebra uno de los festivales de
Jazz más prestigiosos del mundo. Sus ciudadanos son consultados continuamente
en todos los aspectos; y es uno de los pocos países que rechazó en un referéndum
reciente, la presencia de minaretes en su paisaje urbano. Produce los relojes más
reputados del mundo, quesos que compiten exitosamente con los mejores quesos
italianos y franceses, y además de la sopa que tanto odiaba Mafalda, posee una
cultura vinícola tan asentada como desafortunadamente desconocida. Orgullosos
de ser trabajadores incansables, ellos mismos se ríen del dicho que dice “los
suizos se levantan temprano y se despiertan tarde”.
En la campiña
vaudoise, rodeado de viñedos, en un terreno que alberga un menhir, acondicionado
para la conservación del ambiente natural, una geo-bióloga egresada de la
universidad de Laussanne realiza proyectos de salvación de los árboles más
antiguos del país, que ella considera seres vivos tan importantes como los
humanos. Construido en los terrenos de un silo desafectado, el jardín ha sido
trazado en función de las ondas telúricas que emanan de las fuentes de energía de
la tierra, que la geo bióloga ha detectado, sirviéndose de ellas para captar
las emanaciones positivas de la tierra y desechar las negativas, recuperando
una ciencia olvidada proveniente del fondo de las eras.
Los
excelentes vinos “fendants” de Sion o los no menos exquisitos “humagne” de
Valais, por nombrar solo dos, son prácticamente desconocidos en el mundo.
Producidos por pequeños propietarios, su producción se agota dentro del país, y
sin exportación, es difícil alcanzar resonancia internacional.
Lausanne es
una ciudad en plena expansión. Campeona mundial en cuanto a desplazamiento en
tren, la eficacia y seguridad de su red de transporte colectivo es vigilada
rigurosamente por la ciudad. El respeto a los horarios ha sido y continúa
siendo imperativo, y la ausencia de huelgas, contrariamente a lo que les ocurre
a sus belicosos vecinos franceses, es altamente apreciada por los usuarios.
Suiza también
produce elaboradas distopías, fruto intelectual de un grupo de genios reunidos
en un solo lugar. O al menos eso es lo que imagina el escritor francés Christian
Jacq, en su libro “Crime sur le Lac Leman”. Una de ellas, la más delirante,
tiene lugar precisamente en Lausanne.
La High Altitude Physiology Alpine Research
Station Jungfraujoch ubicada a tres mil seiscientos metros en Los Alpes
Suizos, en realidad es un centro de investigación dedicado a estudio
fisiológico de la reproducción de especies biológicas de las montañas altas,
con miras a su protección y conservación; que debe su nombre no solo a su especialización
y ubicación geográfica, sino a sus logros espectaculares. Sin el confort propio de las mejores
universidades del mundo, la altitud parece tener un efecto directo sobre la
producción neuronal de los científicos que allí trabajan. Y aquí viene la
ficción distópica: Jacq imagina que en el observatorio de Sphink, (que en realidad
existe) científicos brillantes identifican la “basura” que contamina
nuestra atmosfera y elaborar “test” para probar la resistencia de los
materiales del futuro.
En uno de los más delirantes proyectos salidos de la mente de un
especialista anglo-suizo en alta tecnología, tras cinco meses de pasantía por
la Station Jungfraujoch: propone el diseño de trajes para los cosmonautas de
futuras estaciones espaciales donde los humanos irán a vivir cuando la tierra
se haya vuelto inhabitable. La ropa
“inteligente” equipada de sensores casi invisibles y cada vez más performants permiten medir el ritmo
cardiaco, la frecuencia respiratoria, el nivel de oxígeno en la sangre, la
temperatura corporal. ¡Y ello no es sino un tímido comienzo! Nuestro genio nos anuncia que “en poco tiempo
estaremos produciendo fibras textiles capaces de analizar el funcionamiento de
todos nuestros órganos y proporcionar un balance de nuestra salud en directo,
cada segundo. Al menor problema,
intervención y tratamiento”.
No puedo (ni
quiero) imaginarme una vida futura donde las personas al vestirse, estarán siendo
monitoreadas y “sapeadas” por su propia ropa, ante un gran cerebro universal
que al menor síntoma, las recluirá en una prisión con apariencia de clínica y carceleros con apariencia de enfermeros, vestidos con trajes espaciales, los "sanarán". ¡Horror
de horrores!







