lunes, 21 de diciembre de 2009

LOS POETAS DEL TECHO

Sardio había sido homogénea en cuanto al oficio, como cosa de escritores, pero ideológicamente era heterogénea. La Ballena, al revés, tiene una ideología homogénea que ocupa oficios heterogéneos: pintores, escritores, poetas, fotógrafos (...) Todos los escritores de la Ballena vienen de Sardio; los artistas plásticos son pintores insurgentes contra el arte abstracto, que había dado la tónica durante la dictadura. En el momento inicial de la ruptura se proclaman informalistas, pero más tarde se dividen en dos grandes tendencias, aún permaneciendo dentro de la Ballena: los afiliados a la protesta y el escándalo, y los que cultivan la pintura con una finalidad poética y dejan la protesta como acto y riesgo personal. Entre los poetas es esta segunda postura la que predomina. El único que usa la poesía llevándola al límite del panfleto es Caupolicán Ovalles "¿Duerme usted, Señor Presidente?"
La ballena y el magma son dos obsesiones que ha traído de España, junto con su título de médico, el pintor andino Carlos Contramaestre. La ballena, leviatán, fuerza gigante de la naturaleza, es el tótem enérgico que invocan estos cruzados de la purificación. Intentarán destruir todas las estructuras de una realidad que consideran alienante, frustrante, subordinante y corrompida. Denunciar estas estructuras en su propio país, dejando claro que la denuncia abarca todo el modo de vida vigente de la sociedad industrial, donde quiera que ella se manifieste, incluyendo, por supuesto, a la Unión Soviética.
Esto ocurre en Caracas, cuarenta años después del surrealismo y seis o siete años antes de que la protesta estudiantil estremezca la Francia de Charles de Gaulle

INTRODUCCIÓN A EL TECHO DE LA BALLENA

"Escritores, críticos, novelistas, cuentistas, ensayistas, poetas, pintores, fotógrafos, creadores de espectáculos y de conmociones, estos hombres desencadenaron en 1961 la tormentosa navegación de la Ballena, animal verídico y formidable, simbolo de una humanidad, que según ellos mismos dijeron alguna vez, no tiene principio ni tendrá fin. Buena parte dela tripulación ballenera provenía de Sardio, una revista literaria políticamente comprometida que comenzó su trayectoria en 1958, apenas caída la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y la dio por finalizada en 1961" (...) En los diez años que van del 58 al 68, y en los tres que es necesario sumarles para llegar al día de hoy, no se ha dado, que yo sepa, en ningún país de lengua española, ningún proceso de rebelión a la vez artística, ética y política que se pueda comparar con el de la Ballena. Y esto ni en actualidad, ni en lucidez, ni en la universalidad del sentido, ni en adecuación a su propio país, ni en capacidad creadora, ni en violencia de imagen, de palabra y de hecho, ni en la dimensión de los efectos causados en su contorno, ni en la irradiación alcanzada fuera del ámbito nacional" (...) El período más reciente de esta historia comienza con la caida de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de Enero de 1958(...) pasaron tres meses de ebullición política, aparece el primer número de Sardio, uniendo esfuerzos de escritores afiliados a la ideología del Partido Acción Democrática con hombres de pensamiento más radical. La mezcla de acción democratistas e izquierdistas se fue desligando a medida que el remezón aglutinante del 23 de Enero se alejaba en el tiempo. La ideología de los adecos dejó de compaginar y terminó por oponerse a la de los marxistas, cada vez más deslumbrados por la revolución cubana. Sardio aparece tres veces en 1958 y los dos últimos números reistran el aumento vertical de la temperatura política: la posición antiestalinista y antiburocrática es la que sostienen Edmundo Aray, Gonzalo Castellanos, Salvador Garmendia, Adriano González León. Los que siguen a Ácción Democrática no pueden adherir a ninguna forma de arte que concuerde con una concepción socialista del mundo. Adecos y marxistas toman caminos separados. El de la izquierda conduce a El Techo de la Ballena..

domingo, 20 de diciembre de 2009

TORMENTA PERFECTA

Insoportable pesadez del espíritu, imposibilidad de acercarse a un televisor o a un radio sin riesgo a caer contaminado, caída libre del pensamiento hacia la formación de una opinión "personal" que no obstante puede ser afianzada o deshechada por una información posterior; inicio de una no advertida escisión interior. Aparición de una incómoda sensación de impotencia ante la sordera y ceguera de los que ocupan la cima del poder, alucinaciones desalentadoras y plenas de angustia, durante las cuales contemplamos seres que suman sus gargantas en un sólo grito que muere al nacer, cuerpos que se agigantan hasta formar una muralla humana en defensa de los restos que aún quedan de dignidad, brazos que se levantan para impedir el avance de la ignominia. No obstante, las pantallas siguen reproduciendo ese rostro que nos vemos forzados a contemplar y del que ya conocemos todos los tics que denuncian las mentiras, los insultos y las vulgaridades. A continuación, nuestras conciencias comienzan a registrar un leve movimiento sísmico y reconocemos que la única salida viene precedida de una palabra y un sentimiento: rabia.
Escisión interior, extravío momentáneo, impotencia feroz, iluminación de la conciencia, rabia: componentes de una tormenta perfecta que sólo termina cuando se acaba. Esta historia continuará...