domingo, 20 de diciembre de 2009

TORMENTA PERFECTA

Insoportable pesadez del espíritu, imposibilidad de acercarse a un televisor o a un radio sin riesgo a caer contaminado, caída libre del pensamiento hacia la formación de una opinión "personal" que no obstante puede ser afianzada o deshechada por una información posterior; inicio de una no advertida escisión interior. Aparición de una incómoda sensación de impotencia ante la sordera y ceguera de los que ocupan la cima del poder, alucinaciones desalentadoras y plenas de angustia, durante las cuales contemplamos seres que suman sus gargantas en un sólo grito que muere al nacer, cuerpos que se agigantan hasta formar una muralla humana en defensa de los restos que aún quedan de dignidad, brazos que se levantan para impedir el avance de la ignominia. No obstante, las pantallas siguen reproduciendo ese rostro que nos vemos forzados a contemplar y del que ya conocemos todos los tics que denuncian las mentiras, los insultos y las vulgaridades. A continuación, nuestras conciencias comienzan a registrar un leve movimiento sísmico y reconocemos que la única salida viene precedida de una palabra y un sentimiento: rabia.
Escisión interior, extravío momentáneo, impotencia feroz, iluminación de la conciencia, rabia: componentes de una tormenta perfecta que sólo termina cuando se acaba. Esta historia continuará...

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