Sardio había sido homogénea en cuanto al oficio, como cosa de escritores, pero ideológicamente era heterogénea. La Ballena, al revés, tiene una ideología homogénea que ocupa oficios heterogéneos: pintores, escritores, poetas, fotógrafos (...) Todos los escritores de la Ballena vienen de Sardio; los artistas plásticos son pintores insurgentes contra el arte abstracto, que había dado la tónica durante la dictadura. En el momento inicial de la ruptura se proclaman informalistas, pero más tarde se dividen en dos grandes tendencias, aún permaneciendo dentro de la Ballena: los afiliados a la protesta y el escándalo, y los que cultivan la pintura con una finalidad poética y dejan la protesta como acto y riesgo personal. Entre los poetas es esta segunda postura la que predomina. El único que usa la poesía llevándola al límite del panfleto es Caupolicán Ovalles "¿Duerme usted, Señor Presidente?"
La ballena y el magma son dos obsesiones que ha traído de España, junto con su título de médico, el pintor andino Carlos Contramaestre. La ballena, leviatán, fuerza gigante de la naturaleza, es el tótem enérgico que invocan estos cruzados de la purificación. Intentarán destruir todas las estructuras de una realidad que consideran alienante, frustrante, subordinante y corrompida. Denunciar estas estructuras en su propio país, dejando claro que la denuncia abarca todo el modo de vida vigente de la sociedad industrial, donde quiera que ella se manifieste, incluyendo, por supuesto, a la Unión Soviética.
Esto ocurre en Caracas, cuarenta años después del surrealismo y seis o siete años antes de que la protesta estudiantil estremezca la Francia de Charles de Gaulle
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