domingo, 7 de abril de 2024

EL PELIGRO DE JUGAR CON LOS CISNES


Dorothea Tanning. Flor


EL PELIGRO DE JUGAR CON LOS CISNES

                                                                   Maria Eugenia Sánchez

                                                                                          Abril 2024

 

Cada quien libra a diario, consciente o inconscientemente, durante el transcurso de toda su vida, una batalla cuyo único fin es ser aceptado en el mundo y amado por los demás. Aunque parezcan muchas y diferentes, en el fondo todas se reducen a esa única y personal batalla, siempre insatisfecha, que libramos cada día bajo otros ropajes y con las armas que tengamos a nuestro alcance. Es que, sin ser amados o aceptados, no podríamos concebir la vida.   

Las armas que utilizó Truman Capote fueron su genio, su prodigiosa memoria y su talento histriónico para ser “adoptado” por la entonces llamada Café Society, símbolo de status, garantía de pertenencia a un Paraíso mundano y deslumbrante al que muy pocos accedían, cercano y esquivo a la vez. Para él significaba no solo reproducir la misma aspiración de su madre, sino reestablecer, al menos ilusoriamente, el único vínculo que la unía a ella.

Las mujeres pertenecientes a esa élite, encarnaban el epítome del refinamiento y el lujo, todo aquello que no podía comprarse, todo lo que estaba más allá del dinero. El las adoraba, las sorprendía con su agudeza y su inteligencia, las encantaba por su conversación, hasta lograr al cabo de un tiempo, transformarse en su leal amigo y confidente.

“delgadas, bellas, elegantes, meticulosas. Tanto en su atuendo de ciudad como en el campestre, conservan el exquisito encanto del espíritu”

¿Mujeres amadas? Para Balzac eran lirios. Para Capote eran cisnes:

“Puede ser que el cisne se deslice sobre las aguas de una liquidez lucrativa, pero eso no explica a la criatura en sí misma. Su talento –como todo talento- se compone de sustancias que no pueden comprarse. Porque un cisne es invariablemente el producto de la adhesión a un sistema de pensamiento estético, un código transpuesto a un autorretrato. Lo que vemos es el retrato imaginario, proyectado con exactitud.  Es la razón por la cual ciertas mujeres, que sin ser verdaderamente bellas han triunfado sin embargo sobre su físico ingrato, han podido ocasionalmente parecer un cisne. Ellas tienen de sí mismas una visión tan segura, decorada tan hábilmente de artificios exteriores, que cedemos a sus exigencias, e incluso quedamos convencidos de su (pretendida) autenticidad, que al cabo deviene verdaderamente auténtica”

Magnificas criaturas a las que, sin embargo, Capote traiciona. Después de la publicación de su libro ‘Plegarias atendidas” obedeciendo a la desdichada idea de divertir a sus lectores a costa de hacer públicas las confidencias íntimas que sus “cisnes” le han revelado en ocasiones al filo de suntuosas cenas, Capote lo pierde todo de un golpe. Al menos todo lo que había formado una parte de su empeño vital, de su necesidad existencial. Había vivido durante tanto tiempo en la atmósfera de esas charlas privadas y levantado con tanta paciencia el edificio de su prestigio, que no había calculado el riesgo y sin darse cuenta, vanamente impulsado por la necesidad de repetir el suceso de “A Sangre fría” y sorprender nuevamente al mundo, esta vez con una obra de estilo “proustiano”, había caído en su propia trampa y lanzado a la plaza pública lo que le había sido confiado bajo el sello de una amistad íntima.

La reacción a “Plegarias atendidas” había sido inmediata: sus fieles estaban consternados, los ricos, enojados por su audacia y su indelicadeza, se sentían traicionados. Algunos habían hablado de auto-destrucción. De nada había servido el baile en blanco y negro que celebrara en el año 1966 como demostración frente al gran mundo, de su notoriedad internacional. Para él, “Plegarias Atendidas’ fue la experiencia inédita del asombro y al mismo tiempo, el comienzo del descenso a los infiernos. Comienza a experimentar a partir de entonces, el paulatino abandono de la mayoría de sus amigos, abandono que no cesará de producirse hasta el final.

Hasta el mismo Norman Mailer, quien siempre lo consideró un escritor extraordinario, se vio obligado a decir:

“Jamás hubiera pensado que se mostraría tan imprudente. Y no se trata de audacia. Se trata de inconsciencia. Ya lo había visto mostrarse audaz –lo había sido toda su vida- pero no arrogante. Finalmente, ¿a quién le interesa ese género de cosas? La historia no tiene interés si uno no sabe de quién se trata”

Capote había elegido el título de su novela de la frase de Teresa de Ávila:

“Más lagrimas se derraman por las plegarias atendidas, que por aquellas que no lo son”

Y efectivamente, aunque no se expresara en lagrimas, el efecto que el rechazo mundano tuvo sobre el resto de su vida, fue definitivo. A partir de “Plegarias atendidas” comenzó a nadar contra la corriente. Al final de su carrera, exhausto y enfermo, cercado por la depresión y las ideas de suicidio, se interroga sobre las causas que lo llevaron hasta allí.  

Y, sin embargo, sus “dobles” (Joel, P.B.Jones, Holly Golightly) ya habían conquistado la inmortalidad. Desde “Otras voces, otros ámbitos” a “Una infancia radiante” sus personajes han permanecido atados a sus paraísos perdidos, revivido terrores pasados, la angustia del abandono, la imposible realización edípica. Con solo leer “Mojave”, “Miriam”, “Música para camaleones” o “Un verano indio”, comprendemos que Capote poseyó la fuerza de evidenciar, de convencer, tallada en su permanente obsesión por encontrar la forma más natural de contar una historia, de hacer que una vez leída, fuésemos incapaces de imaginarla de otra forma.  Es gracias a esa depuración, que hoy es considerado el mejor estilista de su generación, un soñador realizado, donde la escritura obedece a leyes de perspectiva, de luces y sombras, como la pintura y la música.

Desde su muerte, en agosto de 1984, la figura del extraordinario escritor que fue Capote, no ha dejado de crecer en Estados Unidos y en Europa. Artículos de prensa y revistas, reedición de sus novelas, reportajes y entrevistas, el cine, con los films “Escandalosamente celebre” de Douglas Mc. Grath, y ‘Truman Capote” de Bennet Miller, donde Phillip Seymor Hoffman obtiene el Oscar al mejor actor masculino por su magnífica interpretación de Capote, dan cuenta de su nivel icónico (por sus escritos desfilan cincuenta años de la sociedad de su tiempo) y de su inmenso prestigio literario, reconocido y ensalzado por los mejores escritores de su época.

Los círculos intelectuales y universitarios americanos, (Stanford, Iowa, Carolina del Norte, Cornell) lo celebran por su parte, a través de premios, como “Truman Capote Fellowship”, entre otros premios y reconocimientos.

Capote alcanzo la Gloria real, después de jugar peligrosamente con sus cisnes imaginarios.


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