Y CONTINUAN LOS HALLAZGOS.. Dias leyendo sobre el precipicio al borde del cual nos encontramos, abro mis archivos y me aparece ésto. Una historia intemporal atravesada por la estupidez humana..
POEMAS de Carlos Drummond de Andrade. (Itabira, Minas Gerais, 1902-Rio de Janeiro, 1987)
Provisionalmente no cantaremos al amor,
que se ha refugiado más abajo de los subterráneos.
Cantaremos al miedo, que esteriliza los abrazos,
no cantaremos al odio
porque ese no existe,
existe tan sólo el miedo,
nuestro padre y nuestro compañero,
el miedo enorme
de las regiones agrestes,
de los mares, de los desiertos, el miedo
de los soldados,
el miedo de las madres,
el miedo de las iglesias,
cantaremos el miedo
de los dictadores,
el miedo de los demócratas,
cantaremos el miedo
de la muerte
y el miedo de después de la muerte,
después nos moriremos de miedo
y sobre nuestas tumbas nacerán flores amarillas
y miedosas.
Privilegio del mar
En esta terraza
mediocremente confortable,
bebemos cerveza y contemplamos el mar.
Sabemos que nada nos ocurrirá.
El edificio es sólido y el mundo también.
Sabemos que cada edificio abriga mil cuerpos
que trabajan
en mil compartimentos iguales.
A veces, algunos se insertan
fatigados,
en el ascensor y
vienen aquí arriba
a respirar la brisa del océano,
lo cual es privilegio de los edificios.
El mundo es realmente de cemento armado.
Ciertamente, si hubiera un crucero loco,
fondeado en la bahía frente a la ciudad,
la vida sería incierta... improbable...
Pero en las aguas tranquilas
sólo hay marineros fieles.
¡Qué cordial es la escuadra!
Podemos beber honradamente
nuestras cervezas
Elegía 1938
Trabajas sin alegría para un mundo caduco,
donde las formas y las acciones
no encierran ejemplo alguno.
Practicas laboriosamente los gestos universales,
sientes calor y frío,
falta de dinero, hambre y
deseo sexual.
Héroes llenan los parques de la ciudad
por la que te arrastras,
y preconizan la virtud,
la renuncia,
la sangre fría, la concepción.
De noche, si hay neblina, abren paraguas
de bronce
o se recogen a los volúmenes
de siniestras bibliotecas.
Amas la noche por el poder de aniquilamiento
que encierra
y sabes
que, durmiendo,
los problemas te dispensan de morir.
Pero el terrible despertar prueba la existencia
de la Máquina Enorme
y
vuelve a reponerte, minúsculo,
frente a
indescifrables palmeras.
Caminas entre muertos y con ellos
conversas sobre cosas del tiempo futuro
y
asuntos del espíritu.
La literatura estropeó tus mejores horas de amor.
Al teléfono perdiste mucho, muchísimo tiempo
de sembrar.
Corazón orgulloso,
tienes prisa por confesar
tu derrota
y
aplazar para otro siglo la felicidad colectiva.
Aceptas la lluvia, la guerra,
el desempleo
y la injusta distribución
porque no puedes, tú solo,
dinamitar la isla de Manhattan.


Hola Mariu Un poeta muy leido . Sus poemas a veces parecen historias . En portugués suenan hermosos , hay uno que me gusta mucho s de Andrade se llama Quiero
ResponderEliminarEste es un veros
“ quiero que todos los días del año , todos los días de la vida ,cada media hora , cada 5 minutos me digas te quiero “
Saluditos gracias por los poemas