Saltando de un poeta a otro, dejandome caer, encantada por la musica de las palabras, esta seleccion no obedece a ningun otro criterio, como no sea el mero placer. No hay épocas, tendencias ni estilos que escoger, tampoco explicaciones; sólo la vagancia y la irrupcion de la sorpresa
I. Balada del viejo marinero, 1799
Coleridge
El invitado escucha la música nupcial, pero el
marinero continúa su cuento.
La novia ha entrado en la iglesia, sonrosada como una rosa está
saludando con la cabeza ante ella van los alegres
trovadores.
El invitado se golpea el pecho, pero otra cosa no puede hacer sino escuchar:
Y así continuó
el anciano hombre, el marinero de ojos brillantes.
"El barco es arrastrado por una
tormenta hacia el Polo Sur.
—Y entonces llegó la ráfaga de la tormenta, y era
poderosa y tiránica:
golpeó con sus alas atrapadoras, y nos persiguió hacia
el sur".
«Con mástiles
inclinados y proa sumergida, como quien perseguido
con gritos y
golpes, aún pisa la sombra de su enemigo,
y hacia adelante inclina la cabeza,
el barco raudo andaba, fuerte rugía el viento
y hacia el sur siempre huimos.
La tierra del hielo y de los
espantosos ruidos, donde no se veía cosa viviente.
Y juntas llegaron niebla y nieve e hizo un frío asombroso
y el hielo,
alto como el mástil, llegó flotando, tan verde como esmeralda.»
Y en medio de las corrientes los acantilados nevados enviaban un resplandor lúgubre
ni formas de hombres ni de bestias vimos…
El hielo nos rodeaba. Había hielo por aquí, había hielo por allí, había hielo por
todas partes: crujía y gruñía, y rugía y aullaba
xxxxxxx
II. HISTOIRE SECRÈTE (fragment)
Césare Pavese
« Mon grand-père disait –me
racontait elle une fois- que tout ce qu’on faire comme labour a la campagne, se
transforme en force dans notre sang pendant la nuit. Il y a quelque chose dans
le terrain que respire quand on transpire »
^^^^^^^
« Moi, il me semble qu’il sort
de la terre une chaleur continuelle qui maintient les arbres verts y qui les fait
pousser et il y i a des jours ou cela m’impressionne de marcher parce que je me
dis que si ça se trouve, je mets les pieds sur ce qui vit et que, sous la
terre, il s’aperçoit »
^^^^^^^^
« A ce moment-là, je humais
l’air mouille, et je sentis finalement l’odeur de l’éclair : une odeur
nouvelle comme celle d’une fleur qu’on n’a jamais vue, écrasée entre l’air et
l’eau (…) Il devait être tombe dans le bois, il sentait trop le sauvage.
Maintenant je comprends pourquoi on raconte tant de choses étranges sur les
bois, pourquoi il y a tant d’arbres, tant de fleurs extraordinaires, et de
bruits de bêtes que se cachent dans les fourrés. Peut-être l’éclair devient une
pierre, un lézard, une nappe de fleurs, et faut-il le sentir à l’odeur »
« Une fois, j’avais vu là-haut une belle
fleur lilas. Savoir si son odeur n’était pas le même que celle de l’éclair »
« Allons, donc –dit Sandiana- tout ce qui nait est fait de terre : l’eau et les racines sont en terre : dans le blé que tu manges et le vin du raisin, il y a toute la bonté de la terre »
^^^^^^^
« ...Il vaut mieux s’arrêter à deux pas et savoir que toute la terre est un grand bois que ne pourrait jamais nous appartenir vraiment comme un fruit. Au contraire, les choses qui y poussent à deux pas tirent leur saveur de celles qui sont sauvages, et si le champ et la vigne nous nourrissent, c’est parce qu’il affleure à leurs racines une force cachée. Mon père disait que dans le monde, tout vient d’en bas »
« Je pensais que maintenant, mon
père existait comme quelque chose de sauvage (…) sous terre, mon père n’avait
pas changé. Il s’était transformé de corps de chair en racine, une de ces
milles racines que, un fois la plante coupée, continuent à vivre dans la terre.
Ces racines existent, la campagne en est plein. Les grandes fenêtres colorées
de l’église n’y changent rien et font même penser que rien ne change même
dehors sous le ciel et que ce qui est loin et enterre, continue à vivre tranquillement
dans cette lumière. Maintenant, en toutes les choses, je sentais mon père. Son
absence aiguë et monotone changeait tout ce que je voyais et entendais dans la
campagne. Je n’arrivais pas à l’enfermer dans le cercueil au fond de la tombe
étroite »
xxxxxxxx
III.DOS POEMAS DE PLAIN-CHANT
Jean Cocteau 1923
Lecho de amor: detente. Bajo tus altas sombras,
al tendernos, zarpamos. Allá abajo se quedan
nuestros pies obedientes. Son
caballos que a veces,
lado a lado dormidos,
entrelazan sus cuellos.
***
Nada me da más miedo que la calma engañosa
de un semblante dormido;
tu sueño es un Egipto donde tú
eres la momia
con su máscara de oro.
¿Qué mira tu mirada bajo el rico atavío
de una reina que muere,
deshecha y repintada por la
noche de amor,
negra embalsamadora?
Abandona, oh mi reina, oh mi pato salvaje,
los siglos y los mares;
vuelve a flotar aquí,
reconquista tu rostro
que se hunde hacia dentro.
Traducción de OCTAVIO PAZ.
Versiones y diversiones, México, 1973.
xxxxxxx
IV. BUENA SUERTE
Allen Gingsberg,
Tengo suerte de tener los cinco dedos en la mano
derecha
Suerte de hacer pipí sin que me duela mucho
Suerte que los intestinos se muevan.
Suerte, duermo de noche en una cama de capitán, siesta a media tarde
Suerte de pasear por First Avenue
Suerte de ganar un par de cien mil al año
cantando Eli Eli, escribiendo lo que se me pasa por la cabeza, grabando
ga;abatos primordiales,
enseñando en un colegio budista, sacándole fotos con la Leica a la parada del
bus
por la ventana de mis ojos
Oigo sirenas de ambulancias, huelo ajo y orín, pruebo nísperos y lenguado,
camino descalzo por el piso del loft, algo insensibilizadas las plantas de los
pies
Suerte que puedo pensar y que el cielo puede nevar
xxxxxxx
V. CÓMO CRECÍ
Wolf
Wondratschek (Alemania, 1943)
No pensaba cosas en ese tiempo
Cuando llovía pensaba ahora está lloviendo
sobre el mundo. Nada de viento y
Yo pensaba ahora los aviones se estarán cayendo y
Las manzanas. Cosechando manzanas le vi el culo a mi tía
y
pensé ahora te van a poner en un contenedor para
locos.
Me sentaba en los bosques y
odiaba todas las flores
y quería envejecer
Solo leía libros que no entendía
No era más grande que la cadera de un cowboy cuando
Sentí algo y pensé en el amor y lo hice con la mano
Por primera vez
Dolió
Los sueños me hicieron sangrar la nariz
Hacía chistes, cagué más allá de la taza
Y me jodí los zapatos del domingo jugando al futbol
Ese era el tiempo en el que todavía habia
Artistas del hambre
De pronto me quería morir
Sin razón alguna
Buscaba en mi cabeza un par
De manos con las que darle la mano
A los artistas del hambre
Aun entonces yo era un romántico
Me sentaba en los bosques
Odiaba todas las flores y quería
Ser un poeta
Pero nada surgió de eso


No hay comentarios:
Publicar un comentario