lunes, 27 de abril de 2026

AGUAS TURBULENTAS


En este siglo en que los buenos y los malos resultan indistinguibles, la humanidad parece parafrasear a Proust y se extravía en sus afanes por re-encontrar el sentido de su camino, dando vueltas en torno a si misma, desorientada ... ”En busca de la ingenuidad perdida” 

 Sí, porque hace apenas unas décadas, la humanidad creía en la posibilidad de instaurar la justicia y la igualdad entre los hombres y pronunciaba con fervor esa palabra que parecía encerrar el poder de despertar su fe y la esperanza de un futuro de progreso en paz, para todos. Esa palabra siempre tuvo por nombre: “Revolución”, y su apellido no podía ser otro que “Socialista”, ambas imbuidas de un profundo misticismo que las ennoblecía y exaltaba los corazones pletóricos de ingenuidad.


 Transcurridos más de cien años, la parte del mundo que vivió la experiencia de las ‘” revoluciones” que derivaron en comunismo, ha demostrado ampliamente su desastroso fracaso. Sin embargo, el engaño persiste, y para comprobarlo basta un solo ejemplo: La Revolución Cubana, cuyo “modelo” se ha mantenido intacto desde hace más de 60 años, nutrido por la propaganda (y los crímenes necesarios para implantarla tanto en Cuba como mundialmente) liderado por Fidel Castro. Lo que comenzó como un plan estratégico para mantener a Castro en el poder, hoy en día conforma una poderosa red mundial que emplea todos los medios (léase todos) legales o no, para inclinar la balanza de los votos en los organismos internacionales hacia lo que les favorece y les abrevie el camino hacia la instauración de su “modelo” de poder, donde lo que menos cuenta son los ideales de Justicia e Igualdad en los cuales se basaba la ideologia comunista. 

 Sino la mas, una de las partes más importantes de ese modelo (por la amplitud y la extensión de sus efectos) la importó directamente Fidel de la Rusia estalinista. Es la que consiste en encubrir sus crímenes bajo un ropaje ideológico, con la excusa de alcanzar las metas supremas de la Revolucion: un Hombre Nuevo, una Sociedad justa e igualitaria; metas establecidas por el Partido Comunista de la URSS e interpretadas y aplicadas por Stalin a su conveniencia para mantener el poder absoluto, como lo atestigua ampliamente la historia. 

Pues bien, ese ropaje ideológico no ha dejado de funcionar eficazmente hasta el día de hoy. Y para comprobarlo basta con observar que no hay barbaridad ni atrocidad concebible que no haya sido ignorada, disfrazada o abiertamente ocultada por los organismos internacionales supuestamente encargados de impartir justicia en el mundo, cuando esos crímenes se realizaron bajo la impronta estalinista, fidelista o de alguna otra dictadura comunista. Si no, demos una rápida ojeada al aspecto jurídico: no ha habido algo equivalente al Juicio de Núremberg para juzgar y condenar los crímenes de Stalin, aunque el número de víctimas de Stalin sobrepasa con mucho a las de Hitler. Todos crecimos con la cifra del exterminio judío grabada en nuestras mentes, 6 millones; sin embargo, nadie menciona los más de 11 millones de víctimas (8 por hambruna y 3 y medio por trabajos forzados) que dejó Stalin a su paso, y eso sin mencionar las víctimas directas y colaterales producto de las “purgas” de los supuestos opositores al Partido Comunista de la Unión Soviética. El exterminio judío ha sido documentado bibliográfica y visualmente un numero incontable de veces desde hace 70 anos. Esa cifra es considerablemente menor cuando se trata de denunciar los crímenes de Stalin. 

Y así ocurre, exactamente igual, respecto a los crímenes de Fidel. El mundo mira para otro lado y calla. Nadie se atreve a preguntar, nadie quiere saber a cuánto monta el número de víctimas de Fidel. Hacer eso es considerado poco “cool”. Hay que ser progre y dejar diluir todo en el océano de la inmediatez y del instante, aprender a navegar en esas aguas indistintas donde conviven y se confunden los buenos y los malos. 

Los que sufrimos las consecuencias del castrismo, como nosotros los venezolanos, podemos dar fe del número innombrable de veces en que la solidaridad que esperábamos del mundo se diluyó en miradas para el techo, en silbidos y en declaraciones de apoyo moral. No podíamos esperar nada eficaz de aquellos que, bajo la mesa, siguen obedeciendo el patrón de la nueva izquierda internacional. 

 Todo ello otorga al testimonio terrible de Reinaldo Arenas, que viene a continuación,  una dimensión humana inconmensurable, una rotundidad que solo puede provenir de la verdad más íntima y honda que se aloja en el alma cuando la idea de su propia disolución es la única alternativa posible. 

 He entresacado algunos párrafos de “El color del verano” obra magistral que, para mí, es un complemento que ofrece otros ángulos de visión a la que es considerada su mejor obra: “Antes que anochezca” 

 De Reinaldo Arenas (Holguín, Cuba, 1943. Nueva York, 1990) Fragmentos de su libro “El color del verano”. Escrito en 1980. Se cita la edición de 1999 de Tusquet Editores. 


 "En este país, como en todos los que he visitado o he residido, he conocido la humillación, la miseria y la hipocresía, pero también he tenido el privilegio de poder gritar. Tal vez ese grito no caiga en el vacío. La esperanza de la humanidad está precisamente en aquellos que más han sufrido. De ahí que la esperanza del próximo siglo obviamente descanse en todas las victimas del comunismo; esas víctimas serán (o deberían ser) las encargadas de construir, gracias al aprendizaje del dolor, un mundo habitable. 


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 “Yo pintaré plantas con raíces al revés, que buscan en el cielo su alimento. Yo pintaré hojas móviles que al mirarlas cambien de posición en el cuadro y hagan preguntas imposibles (…) pintaré los encendidos pedregales y los charcos pestilentes donde la juventud se congrega soñando que está en una playa. Pintaré demonios que huyen espantados mientras un foco descomunal manipulado por otros demonios aterrorizados, los alumbra. Pintaré mi querida calle Muralla en perenne derrumbe … pintaré las descascaradas paredes de mi cuerpo … pintaré la desolación de Reinaldo por no poder escribir la novela gracias a la cual aún no se ha quitado la vida que está a punto de perder ... Pintaré las recogidas de todos los jóvenes para ser enviados a un campo de trabajo forzado. Ejércitos armados, brazos alzados, el bombillo y el toro aullando. Cabezas rapadas, cabezas que flotan en el cielo, un plato gigantesco de espaguetis hechos de cabellos que Fifo engulle ante los ojos desorbitados y hambrientos de la multitud que abajo espera libreta en mano mientras hace la cola del pan que no llegará. Mi cuadro será también un gigantesco gemido tropical, el estruendo de un gemido que se derrumba … La última parte del cuadro será muy oscura, casi negra, en ella se aglomerarán todos los expulsados, es decir, los que han intentado vivir y por lo mismo han sido condenados a muerte por el Dios Siniestro que rige todos los destinos vitales. En esa parte se verá un cielo extremadamente iluminado y el que se acerque escuchará explosiones y chillidos y sordos derrumbes. Se podrá ver la estampida y el desastre final. MI cuadro salpicará de horror toda la isla… Pintaré el mar inmenso y miles de aves sobrevolándolo, rescatando a mi hijo y llevándoselo lejos, bien lejos, tan lejos que el viaje no termine nunca, porque si llega a algún sitio no hay duda de que encontrará la misma mierda, el mismo horror más o menos disfrazado, pero horror en cualquier parte … No habrá niño llorón, ni madre desesperada, ni gente acorralada, ni calamidad alguna que no quede allí representada. Mierda de gato y soles de fuego, tazas que no descargan y guaguas repletas, chanchullos, gritos, trapos remendados, cuerpos despotricados, mayimbes y pordioseros, todos girando alrededor de la bola roja, de la fruta gigantesca y al parecer, de lejos, deliciosa. Todos queriendo devorar una manzana, un plátano, un racimo de uvas, una morronga, algo que finalmente se revuelve contra nuestra ávida inocencia, contra nuestra soledad sin límites y nos fulmine. Entonces, el estallido. La muerte le tocará su violín hasta a los amantes más persistentes, valientes o testarudos”

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