martes, 2 de septiembre de 2025

ALEGORÍA DEL MIEDO

 

René Magritte. Le faux miroir. 1929

En su novela «Ensayo sobre la ceguera», al interior del asilo de alienados donde han confinado en cuarentena a los ciegos, Saramago (1) pone en boca de un anciano que solo cuenta con un ojo, las siguientes palabras:

Lo último que vi fue un cuadro. Un cuadro -repite el anciano de la banda negra- y dónde estaba. Yo había ido al museo, y había un campo de trigo y había cuervos y cipreses y un sol que parecía formado con partes de otros soles. Debe haber sido pintado por un holandés. Creo que sí, pero había también un perro que se hundía, el pobre ya estaba medio enterrado. En cuanto a éste, no pudo haber sido pintado sino por un español, nadie antes que él había pintado un perro como ese y nadie después de él se ha aventurado tanto. Probablemente, y había una carreta cargada de heno tirada por caballos que atravesaban un rio. Con una casa a la izquierda. Si, entonces es de un inglés. Podría ser, pero no lo creo, pues había también una mujer con un niño en brazos. Mujeres con niños no faltan en la pintura. Es verdad, ya lo había notado. Lo que no comprendo es como pintores tan diferentes y pinturas tan diferentes podrían encontrarse en un solo cuadro. Había hombres que comían. Hay tantos comensales en la historia del arte que es imposible saber con esa sola indicación, quien comía. Los hombres eran trece. Ah, entonces es fácil, continúe. Había también una mujer desnuda de rubia cabellera dentro de una concha que flotaba en el mar y muchas flores alrededor. Italiano, sin duda. Y una batalla. Es como las comidas y las mujeres con niños en brazos, no basta para saber quién es el pintor. Con los muertos y los heridos. Es natural, tarde o temprano todos los niños mueren y los soldados también. Y un caballo aterrorizado. Con ojos que se salían de sus órbitas. Exactamente. Los caballos son así. Y cuales otros cuadros había dentro de su cuadro. No tuve tiempo de descubrirlo. Me volví ciego precisamente en el instante en que miraba al caballo.

En esta novela exhaustivamente celebrada y analizada, el extraordinario acontecimiento que se cierne sobre los habitantes de un país anónimo, la sirve de pretexto a Saramago para elaborar una profunda alegoría sobre el miedo, una alegoría que puede abrirse a otros caminos y uno de ellos es la dimensión del tiempo. En este caso es una epidemia de ceguera, pero podría ser cualquier otra plaga cuyas constantes se reproduzcan en otro tiempo histórico, la que confine a los hombres dentro de sus más recónditos terrores atávicos y se convierta en una amenaza que los hombres no quieren “ver” y menos reconocer. En su confinamiento, los aquejados del “mal blanco” deben aprender a vivir sin tiempo, porque éste ha perdido toda significación para ellos. Ha sido así con todos los flagelos que han aterrorizado al hombre a lo largo de su historia. Lo leímos en el recuento terrible de Camus en “La Peste”, lo hemos leído en los relatos de la llamada gripe española, lo vivimos en la última pandemia decretada, de un origen tan oscuro como el de la ceguera colectiva de la novela de Saramago. La lección es la misma: El miedo nos enceguece; pero “ya estábamos ciegos antes que nos atacara la ceguera” como dice uno de los confinados. “Y el miedo hará que continuemos ciegos después”


(1)   José Saramago:  L’aveuglement” . Editions du Seuil. Fev. 1997

2 comentarios:

  1. Hola Mariu muy interesante ! No le leido ese texto de Saramago . Me gustaría . El miedo un asunto muy presente en la vida y la literatura . La novela de una mujer en Berlín en sobrecogedora! Me acorde de mi libro de lectura de 3er grado con un bello maestro qye nos ponia a leer libros de lectura Alfredo Aguayo . Una que recuerdo es de un campesino que se quedó dormido al pie de un árbol y le empezó a caminar una serpiente de 100 metros , por el cuerpo , el miedo no lo dejaba moverse y la serpiente seguí sobre el , desesperado , trato de quitársela sin lograrlo … el cuento termina que el se despierta sobresaltado , no había culebra alguna . Pero solo eran mil metros de miedo !

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    1. Hola hermana, ese que me comentas tambien parece muy interesante, la descripcion de una pesadilla no es facil en la literatura, y no hay algo mas terrorifico e indescriptible que ser presa de una pesadilla. Te recomiendo esta novela de Saramago, que viendolo bien, es una pesadilla colectiva a gran escala. Una alegoria de nuestro tiempo, un alegato contra la opresión, una reivindicacion de la libertad, y presumo tambien que una denuncia a la dictadura de Salazar en Portugal

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