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| René Magritte. Le faux miroir. 1929 |
En su novela «Ensayo
sobre la ceguera», al interior del asilo de alienados donde han confinado en
cuarentena a los ciegos, Saramago (1) pone en boca de un anciano que solo cuenta
con un ojo, las siguientes palabras:
Lo último que vi fue un cuadro. Un cuadro -repite el anciano de la banda
negra- y dónde estaba. Yo había ido al museo, y había un campo de trigo y había
cuervos y cipreses y un sol que parecía formado con partes de otros soles. Debe
haber sido pintado por un holandés. Creo que sí, pero había también un perro
que se hundía, el pobre ya estaba medio enterrado. En cuanto a éste, no pudo
haber sido pintado sino por un español, nadie antes que él había pintado un
perro como ese y nadie después de él se ha aventurado tanto. Probablemente, y había
una carreta cargada de heno tirada por caballos que atravesaban un rio. Con una
casa a la izquierda. Si, entonces es de un inglés. Podría ser, pero no lo creo,
pues había también una mujer con un niño en brazos. Mujeres con niños no faltan
en la pintura. Es verdad, ya lo había notado. Lo que no comprendo es como
pintores tan diferentes y pinturas tan diferentes podrían encontrarse en un
solo cuadro. Había hombres que comían. Hay tantos comensales en la historia del
arte que es imposible saber con esa sola indicación, quien comía. Los hombres
eran trece. Ah, entonces es fácil, continúe. Había también una mujer desnuda de
rubia cabellera dentro de una concha que flotaba en el mar y muchas flores
alrededor. Italiano, sin duda. Y una batalla. Es como las comidas y las mujeres
con niños en brazos, no basta para saber quién es el pintor. Con los muertos y
los heridos. Es natural, tarde o temprano todos los niños mueren y los soldados
también. Y un caballo aterrorizado. Con ojos que se salían de sus órbitas. Exactamente.
Los caballos son así. Y cuales otros cuadros había dentro de su cuadro. No tuve
tiempo de descubrirlo. Me volví ciego precisamente en el instante en que miraba
al caballo.
En esta
novela exhaustivamente celebrada y analizada, el extraordinario acontecimiento que
se cierne sobre los habitantes de un país anónimo, la sirve de pretexto a
Saramago para elaborar una profunda alegoría sobre el miedo, una alegoría que
puede abrirse a otros caminos y uno de ellos es la dimensión del tiempo. En
este caso es una epidemia de ceguera, pero podría ser cualquier otra plaga
cuyas constantes se reproduzcan en otro tiempo histórico, la que confine a los
hombres dentro de sus más recónditos terrores atávicos y se convierta en una amenaza
que los hombres no quieren “ver” y menos reconocer. En su confinamiento, los
aquejados del “mal blanco” deben aprender a vivir sin tiempo, porque éste ha
perdido toda significación para ellos. Ha sido así con todos los flagelos que
han aterrorizado al hombre a lo largo de su historia. Lo leímos en el recuento
terrible de Camus en “La Peste”, lo hemos leído en los relatos de la llamada gripe
española, lo vivimos en la última pandemia decretada, de un origen tan oscuro
como el de la ceguera colectiva de la novela de Saramago. La lección es la
misma: El miedo nos enceguece; pero “ya estábamos ciegos antes que nos atacara
la ceguera” como dice uno de los confinados. “Y el miedo hará que continuemos
ciegos después”
(1) José
Saramago: L’aveuglement” . Editions du Seuil.
Fev. 1997


Hola Mariu muy interesante ! No le leido ese texto de Saramago . Me gustaría . El miedo un asunto muy presente en la vida y la literatura . La novela de una mujer en Berlín en sobrecogedora! Me acorde de mi libro de lectura de 3er grado con un bello maestro qye nos ponia a leer libros de lectura Alfredo Aguayo . Una que recuerdo es de un campesino que se quedó dormido al pie de un árbol y le empezó a caminar una serpiente de 100 metros , por el cuerpo , el miedo no lo dejaba moverse y la serpiente seguí sobre el , desesperado , trato de quitársela sin lograrlo … el cuento termina que el se despierta sobresaltado , no había culebra alguna . Pero solo eran mil metros de miedo !
ResponderEliminarHola hermana, ese que me comentas tambien parece muy interesante, la descripcion de una pesadilla no es facil en la literatura, y no hay algo mas terrorifico e indescriptible que ser presa de una pesadilla. Te recomiendo esta novela de Saramago, que viendolo bien, es una pesadilla colectiva a gran escala. Una alegoria de nuestro tiempo, un alegato contra la opresión, una reivindicacion de la libertad, y presumo tambien que una denuncia a la dictadura de Salazar en Portugal
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