viernes, 8 de marzo de 2024

EL ORIGEN DEL ODIO


EL ORIGEN DEL ODIO

Lo que viene a continuación son fragmentos de lecturas que fui ensamblando a raíz del atentado terrorista yihadista en la discoteca Bataclan, restaurantes adyacentes, y en el estadio de futbol St. Denis, en Paris, en noviembre de 2015. En enero de ese mismo año ya el terrorismo islámico había perpetrado la masacre contra los periodistas del semanario satírico “Charlie Hebdo” (doce muertos y once heridos). Para la fecha del atentado de noviembre, me encontraba de vacaciones en Francia, y en ese entonces, en busca de explicaciones que sobrepasaran la noticia y extendieran el análisis hacia las raíces del odio, (no hay que olvidar que las masacres fueron cometidas en nombre de “Alá” y contra los “infieles”) leí todo, o casi todo, lo que fue apareciendo, tratando de filtrar aquello que pusiera efectivamente, el dedo en la llaga del problema. En cuanto a los análisis, ocupó los primeros lugares de la atención mundial, la tesis del “choque de civilizaciones” y el examen detenido de las implicaciones del fanatismo religioso (cualquier fanatismo, pero en este caso concreto, del musulmán), para la sociedad occidental.  En algún momento de mi búsqueda, encontré este pequeño recuento histórico, que copié en notas rápidas, y completé después con otros datos, y que habían quedado guardadas en un cajón, entre otros papeles. No tratan sobre el hecho. En ellas no hay ni la más mínima alusión a la contemporaneidad. Las expongo ahora solo porque, aunque no sea de “actualidad” me parece que este resumen revela el papel que ha jugado la manipulación de la historia y de las ideas por quienes han estado en capacidad de hacerlo, cómo estas manipulaciones han determinado el curso de los procesos sociales, y  con ellos, las vidas de millones de seres humanos, y cómo todo ello se expresa, de manera notable, en la esfera religiosa, con la incontrolable amplitud de su radio de acción y su poderosa influencia en el ámbito de las creencias.  

Dice así:

Aunque pueda sorprender, la figura de Jesús aparece mencionada más veces en el Corán, que la de Mahoma. La ultima Revelación reconocida por el Corán, es la de Jesús, identificado como el profeta más importante de su tiempo, incluso más que Mahoma, a quien precede. La importancia de Jesús en el Corán, se debe a: 1) A su nacimiento “original”. El Corán lo equipara a Adán, y ese hecho constituye una prueba de la existencia de Dios. 2) En el Corán, Jesús es considerado como “El Espíritu de Dios”. Quiere decir que solo le pertenece a él. Ningún otro profeta es poseedor de ese espíritu. El Corán admite la excepcionalidad de la Misión de Jesús, su nacimiento y su trayectoria. Hay una exaltación de su persona. Se admite que es el “Mesías” (en el sentido cristiano, no en el sentido judío) lo llama Masih que, en su origen, es un término hebreo. El Corán exalta su Misión entre sus seguidores y lo considera el “portador de una nueva legislación, una nueva ley, una reforma religiosa”. Admite la noción de “logos” que existe en el Evangelio de Jesús, traducida al árabe como “El Verbo” “Kalima” “Dios”, y afirma con fuerza que “El Mesías no es el Hijo de Dios, sino “El Verbo” de Dios, venido del “Soplo” (Ruh): “El Espíritu de Dios”. El espíritu puede crear todo lo que quiera. como creó a Adán, a partir de la “nada”.

En el Corán, la importancia de Mahoma se reduce a transmitir la Revelación de Jesús, ultimo enviado de Alá antes de Mahoma. En el Corán, Jesús es considerado un personaje fuera de lo común, inesperado en lo que conocemos como la tradición musulmana. Particularmente en el recuéil de Hadith, (que describe las palabras, los hechos, los gestos del profeta Mahoma y sus acompañantes y tiene por objeto explicar e interpretar ciertos pasajes coránicos) Jesús desempeña un rol excepcional. Sus palabras se ponen por escrito, y en esos textos inclusive, Jesús, en el escenario del “Fin de los Tiempos” y el triunfo del islam, desempeña un rol excepcional, 200 años después del Corán.  

Un dato curioso es que en el Hadith (que, a los efectos, es una reinterpretación del Corán), la descripción física de Jesús, por ejemplo, (sus cabellos, su belleza, su allure, su gracia) está muy presente, no así en el Corán. Por lo tanto, hay que diferenciar al Jesús del Corán y al Jesús de la literatura de la tradición musulmana.  En el Hadith no se tocan ni se describen por igual los hechos de Jesús, entre ellos la Crucifixión, que se menciona en el Corán (versículo 157 de la saurate 4)(1) Sin embargo, el anuncio de Jesús de que regresara a eliminar el Anticristo si aparece, y se retoma varias veces

En el Hadith (Al Bukhari y Muslim) hay un acercamiento a la idea de que es Jesús quien juzga al Mundo al final de los Tiempos y quien restablecerá la “Justicia”. En palabras del profeta Mahoma: ‘El regreso de Jesús, hijo de Maria, es inminente. Sera un árbitro justo, pondrá fin a la guerra y prodigará tantos bienes que nadie aspirará a más”

Otras versiones reforzaran aún más estas profecías (Bukhari 22.22, 34.38); Muslim 155). Estas afirmaciones fueron recuperadas de la tradición oral, pero no aparecen en el Corán.  El Hadith del Fin del Mundo o Fin de los Tiempos existe en el cuerpo canónico sunita y también en el cuerpo apócrifo, y no se reduce a acotaciones marginales, sino que aparece bajo multitud de formas y variantes, como, por ejemplo, en los sueños del profeta. En estos, él se encuentra en La Meca “ve a Jesús y al Anticristo. Hay dos campos: el Bien y el Mal. Jesús triunfa sobre el Mal, y con él, el Islam”

En estos Hadith, Jesús es asociado al Islam. No se afirma que sea musulmán, pero sí defensor del Islam. En los Hadith, el triunfo del Islam está vinculado a lo material.  Cuando se afirma que “Jesus repartirá bienes hasta que ya no quieran más”, se habla de una recompensa material a sus seguidores.

Según ellos “cuando Jesús regresa del jardín de los Olivos “aterriza” en la Gran Mezquita de Damas. En estos textos, no es Mahoma quien regresa al Final de los Tiempos, sino Jesús.

Mahoma permanece enterrado en Medina hasta su resurrección.  Jesús está vivo en el Paraíso.

En los textos Islámicos, Jesús acabará con el Anticristo, y a continuación habrá actos espectaculares contra los judíos y los cristianos, a fin de que el Islam sea la única religión mundial. Todos estos escenarios están en la literatura islámica. Pero no en el Corán. (2)

Aunque Jesús es esencial en los textos islámicos, desde el comienzo es una figura que se opone tanto a los judíos como a los cristianos. En estos textos (Sourate 4) Mahoma hace un relato de la crucifixión muy diferente al de los Evangelios cristianos.

Según Mahoma los judíos reivindican la muerte de Jesús: “Hemos matado al Mesías Jesús, Hijo de Maria, enviado de Dios. Pero no lo hemos matado ni crucificado. A ellos les ha parecido así, quienes están en desacuerdo tienen su opinión, no tienen la certeza, no siguen sino una conjetura.

Ellos realmente no lo mataron, pero Dios lo llevo hacia Él. Dios es poderoso y sabio”

En este pasaje, al decir “ellos”, Mahoma se refiere a los judíos de Medina, quienes han sellado un pacto con Jesús, un pacto irrevocable, y sin embargo, lo han hecho (traicionado). El texto dice “no lo han crucificado”.

La aparente ambigüedad está en la palabra shubiha (lo aparente) y ha estado en el centro de las controversias hasta nuestros días.

Los judíos en los textos islámicos son llamados “el pueblo de la escritura” lo que podría significar también “De las Escrituras”

 

(1)           Sourate: Nombre asignado a las divisiones del Corán, no en orden cronológico, sino en función de su extensión. La sourate 4 es conocida como “La Mujer”

    (2)           Manuscrito del Coran del Siglo I.  I. VIII 

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