domingo, 2 de noviembre de 2025

DIVINIDADES


Las Moiras. Version ilustrada de La Eneida. Univ, de Toronto, 1888


Hay quienes se quedan durante toda su vida con una sola versión para explicar el sentido de nuestra existencia: la monoteísta. De acuerdo con Spinoza, yo prefiero ser panteísta. Si tuviera que creer en algo, (porque no creo en “creencias”) elegiría divinizar la naturaleza, lo único que encuentro realmente omnipotente. 
Los que eligieron la versión católica de las antiguas divinidades griegas, cuyo origen remoto, por lo demás es egipcio y aún más atrás, asirio, eligieron también moralizar la naturaleza. La diferencia entre optar por aceptar la sabiduría de lo natural o, por el contrario intentar humanizar los elementos: agua, tierra, viento y fuego, cargándolos de códigos morales, reside en la instauración, a partir de la entronización de las religiones monoteístas, de la noción de pecado y por ende, de la culpa y su consecuente penalización social, el castigo, sin dejar por fuera el (auto) castigo. Principios de toda una escuela ejemplarizante con la cual se levantó Occidente. 

Somos herederos de los mitos griegos y su moralidad. En el fondo (y en la forma) los mitos griegos, que servían para transmitir patrones ideales de comportamiento, ejercieron eficazmente la función de mantener a las sociedades de la antigüedad en guerra y mostrar a sus líderes como héroes. Una tradición que se ha retroalimentado y actualizado incesantemente hasta hoy como base de sustentación social e individual, hasta el punto que las sociedades occidentales no podrían sobrevivir sin ella. Es el tejido invisible que le da forma a la estructura. 

Si hurgamos un poco nos daremos cuenta que vivimos aun hoy a base de mitos, solo que estos son imperceptibles para las mayorías, dada la velocidad con que circulan y se reproducen. No dejo de pensar en lo que seriamos actualmente si nuestras sociedades se hubieran edificado sobre otras bases filosóficas y espirituales, si los hechos de la historia hubieran ocurrido diferentemente y aquellos hombres venidos de otras tradiciones, al encuentro de otras creencias, no hubieran optado por aniquilarlas y en cambio hubieran entendido que se trataba de cosmogonías diferentes y se hubieran consagrado al entendimiento y la aceptación de otra interpretación del origen de las fuerzas telúricas que nos gobiernan, sin pretender cargarlas de propiedades ejemplarizantes y sancionatorias. 

Qué hubiera sido de nosotros si el poderoso aparato ideológico de la conquista española hubiera asimilado la cosmogonía azteca, por ejemplo, y en lugar de la culpa y la entronización de valores de sumisión, hubiera conservado sus principios originarios, basados en el ritmo natural de los elementos y los cuerpos celestes. No ignoro que esas antiguas civilizaciones estamentarias, también estaban basadas en la jerarquia, la sumisión, el castigo y el sacrificio y que los supuestos designios de los dioses eran interpretados y transmitidos por sus voceros humanos en la tierra con fines de mantener su poder. Pero todo ello para mí no revela más que los puntos en común de una sola humanidad, sólo que asentada en diferentes latitudes. Si se hubiera producido la integración de las diferentes cosmogonías, quizás estaríamos en presencia de una humanidad cuyo decurso se encontrara en armonía con los latidos de la madre tierra; concepto, por cierto, muy tergiversado actualmente, porque los antiguos aztecas no humanizaban la tierra. Para ellos no se trataba de una madre siempre amorosa y comprensiva, sino de una fuerza autónoma, capaz por igual de arropar y ofrecer sustento, como de arrasar con lo existente, obedeciendo a sus ciclos naturales y no a los deseos ni a los ruegos de los hombres. Un planeta tierra del cual reconoceríamos y aceptaríamos su poder para crear, sustentar y destruir, para luego asimilar lo putrefacto, reiniciando así continuamente el ciclo de muerte-renacimiento de todo lo que existe. 

En lugar de ajustar nuestras vidas a leyes surgidas de la voluntad de dioses inventados por el hombre, pero que le han sido atribuidas al Universo, quizás también asistiríamos a una inversión de los valores que hoy preconizan el predominio de la fuerza bruta y en su lugar estaríamos en presencia de una mayor comprensión y respeto por el poder femenino. Nuestra cosmogonía estaría asentada entonces sobe una génesis matrilineal, donde esas fuerzas fungirían como agentes cósmicos de la creación, manteniéndonos en una línea de armonía con el planeta y con todos los seres vivos que lo habitan.

6 comentarios:

  1. Tema interesante y profundo, muy apropiado para la actualidad.

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  2. Me gusto mucho, das muchos lados para reflexionar , cada quien desde su silla . Interesante que te declaras panteista . El beneficio de la duda vale . Yo desde mi educación catolica formal donde la monja decía que era excelente estudiantes, pero me faltaba fe ja ja , todo lo debatía y cuestionaba . Latinoamérica sobre todo es hechura del catolicismo colonial de alli venimos . Entre la culpa , el castigo , el pedir siempre algo a los santos o a Dios o a alguien que idealízanos con poder sobre nuestra suerte . Ahora en nuestro país la fiebre de 2 santos . La mezcla de devoción , folclore , mitos y viveza política y comercial
    En medio de lo religioso convencional prefiero la duda . Seguramente hay otras vidas otras fuentes , otros orígenes que no conocemos . Hay quienes creen en otra vida , otros no . Si creo definitivamente en la estética del bien . Como forma de realización de nuestra religiosidad , el bien es una etica que nos ayuda a amarnos en los demás. Siempre bromeaba con mis cercanos decía , aprendí a cometer pecado ,,sin ofender a Dios , o soy católico pero no practicante . O como decía Borges el cielo y el infierno me parecen desmesurados . Los seres humanos no merecen tanto ( algo así creo ) .

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    1. Gracias querida amiga por tu acucioso argumento, con el que coincido básicamente, en especial en los efectos que la educacion catolica ha tenido en Latinoamerica, y como eso nos ha moldeado. Yo lo llamo pensamiento magico religioso, porque en nuestras latirudes ambas esferas son casi indistinguibles, y se transfieren a la politica. Ahi tenemos el ejemplo ante nuestros ojos: seguimos pidiendo milagros! y estamos aun muy lejos de responder a criterios de racionalidad. Y por otra parte, tambien estoy convencida del poder del Bien y de que la Bondad y la Belleza son las dos caras de una misma moneda. Gracias ami, por abrir esta posibilidad de conversar !

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