viernes, 10 de julio de 2026

PERO EL CRIMEN NO PAGA

El avaro. Aguafuerte. SXV

AL FINAL EL CRIMEN NO PAGA

Hacer notar la incongruencia de ver sentados en la misma mesa a los buscados por la Justicia y a sus perseguidores, no estableciendo las reglas de su rendición, sino como socios, cómplices en trance de repartirse el botín, es a estas alturas llover sobre mojado.  En Venezuela y en el mundo, escritores, periodistas, analistas políticos e influencers se jalan los pelos intentando darle un sentido racional a esa grosería exhibicionista, a esa bofetada universal a la decencia, a la moral y a la lógica más elemental. 

Dentro del marco de la vileza, la cobardía y la ignominia de este régimen, uno puede explicarse la contentura del Odiado Cabello y de los hermanos Rodríguez de saberse convidados al festín, codeándose con los representantes actualmente más importantes del hasta hace poco odiado “Imperio” y tuteándose con ellos en medio de sonrisas de complicidad.   A eso uno puede darle contexto.

A lo que uno no puede llegar ejercitando la razón y la lógica, es a comprender las motivaciones de Trump, a menos que las transfiera al campo de la psiquiatría, propuesta que por otra parte ya está bien avanzada en los Estados Unidos según tengo entendido.  El hecho cumplido sigue siendo inexplicable: que los supuestamente encargados de ejecutar la orden de arresto, tuvieron frente a ellos a los criminales y los dejaron en libertad por orden de la misma persona que la emitió, pero a la inversa.

Sin embargo, no hay que olvidar que este hecho también tiene su marco: las declaraciones de Trump confirmando que sí, que su único interés fue y sigue siendo el petróleo de Venezuela, y no su gente, ni su destino ni mucho menos su futuro político.  Confirmando que la comercialización de nuestro petróleo lo ha hecho (a él, no a USA) uno de los hombres más ricos del mundo.  En cuanto a los presentes en la mesa de conversaciones, al mismo tiempo que John Garret y el Jefe del Comando Sur están representando a Trump, también están mostrando impúdicamente una imbecilidad, una doblez y una inmoralidad que ninguna tarifa justifica a estas alturas, porque la mesa donde están sentados tiene sus cuatro patas afincadas sobre los escombros y los cadáveres de venezolanos aplastados por el terremoto.  Solo eso convierte esa negociación en algo aborrecible, vil, y moralmente execrable.  Cuando esto escribo no tengo información de otras consecuencias de esas “conversaciones”, (que alomejor no sabremos sino cuando otra “sorpresa” irrumpa en la escena) aparte  del aumento visible de las tropas norteamericanas en la capital y el control de mando en el aeropuerto de Maiquetía y otras zonas de desastre.

Pero hablando de tarifas, otro dato que quizás nunca tendremos, es la cifra cierta de a cuánto ascienden las fortunas de los jerarcas militares del régimen, de los Rodríguez, de Odiado Cabello y otros más, y lo más tenebroso: dónde lo tienen escondido: lingotes de oro, piedras preciosas, dinero en líquido, dinero en paraísos fiscales, etc. ¿Dónde está almacenado todo eso?  Seguramente periodistas e investigadores de estos asuntos tendrán la respuesta, que tampoco me parece tan importante. Al fin y al cabo, mi pregunta es  ¿y todo ese inmenso caudal de riqueza de qué les sirve? ¿O, mejor dicho, de qué les ha servido aparte de haber podido hasta ahora escapar de la justicia, comprando su libertad a otros tan corruptos como ellos? Me dirán que no es poco, pero sigo pensando que en el balance han perdido más de lo que han ganado.  A la final el crimen no paga.

Si han cometido y siguen cometiendo tantos, si han traicionado a su país, si tarifaron los principios que alomejor alguna vez llegaron a tener, si le vendieron su alma al diablo por dinero y poder, si están señalados como delincuentes en los países donde merece la pena vivir,  pero pueden pedir asilo en los otros donde ellos no quieren ni ir, si no pueden salir del país sino esposados, si incluso dentro de Venezuela no pueden salir de sus bunkers, si no les queda otra opción que atragantarse ahí mismo de comida, bebida y de (no es  difícil presumir) otros “estimulantes”,   si no pueden dormir en paz y tienen unas vidas tan miserables, carcomidos por el odio y el miedo, entonces.. ¿de qué les ha valido y les vale haber acumulado toda esa inmensa fortuna material? En todo caso han pagado un precio muy alto a costa de perder lo más importante si es que alguna vez la tuvieron y no lo han olvidado: la paz de sus conciencias.

Lo más irónico del caso es que –aunque no me consta- la única de todas esas fortunas que eventualmente podría ser auditable, es la de Trump.

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