Cada vez que tenía la ocasión, Carlos contaba que su influencia más fuerte como
pintor, había sido y seguía siendo Goya. A su regreso a Venezuela, cuando
comienza a investigar para su libro “La Mudanza del Encanto” las imágenes de
Goya lo orientan y presiden. En la introducción del libro, afirma que los
demonios no han abandonado al mundo, que su libro no se trata sólo de episodios
de brujería y hechicería ocurridos en el siglo XVI ni de la quema de herejes, ni de los Autos de Fe de la Inquisición en América, sino de reconocer que los demonios
siguen acechando al mundo bajo otras formas. Y hoy, 300 años después de Goya y
500 después de la Inquisición, cada vez que veo el mundo que tengo ante mis ojos, recuerdo esos párrafos. El parangón me parece indudable.
Jamás he olvidado una
escena precisa de la película “Goya, el herético”, dirigida por Konrad Wolf en
1971, y que gracias al bendito azar pudimos ver Carlos y yo, en un cine
merideño. Es una escena en la que Goya penetra en una iglesia en Cádiz, mientras
una gitana canta una saeta. Quizás fue lo último que en verdad escuchó, pues fue
ahí precisamente, en Cádiz, donde fue atacado y vencido irremisiblemente por la
sordera. Lo que brotó de la garganta de aquella mujer en aquel lugar
inconcebible fue sublime y desgarrado, una flecha lanzada al centro mismo del
alma de quien no podía permanecer insensible a tan tremenda revelación. Es la
España que el artista, a quien la sordera ha privado de comunicación con los
otros, encuentra en sus “visiones”. Los conocedores de su obra piensan incluso
que su sordera la ayudó a crecer, impulsándolo a buscar en el fondo de sí mismo,
en el silencio, imágenes que nadie antes que él, había visto. Su gloria crecía
mientras, al mismo tiempo que ejecutaba los retratos que le encargaban,
perseguía una búsqueda más personal y secreta en sus grabados y en pinturas que
prefería no mostrar a nadie y que en lo esencial, no fueron conocidas sino mucho
después de su muerte. Ya en 1799 Goya ha publicado “Los Caprichos” una serie de
80 grabados donde, como él mismo proclama “El sueño de la razón engendra
monstruos”. Se ha representado a sí mismo a sus 53 años, el labio inferior
grueso, la mirada cansada, los cabellos grises, el mentón doble, lleva un grueso
sombrero negro y todo ello posee un aire descuidado e indiferente que parece
decir “éste soy yo, así es como luzco y este es el mundo que veo”. En ese mundo
se encuentran criaturas graciosas, las “majas”, chicas elegantes y fáciles,
finamente calzadas que muestran algo de sus calzones con sus piernas ligeramente
abiertas como signo indiscutible de prostitución, “dueñas”, divididas en cuatro,
monjes deformados como criaturas coquetas, brujas, gallinas humanas desplumadas,
espectros empestando el aire, machos cabríos gigantes, tribunales infames,
muertos saliendo de sus tumbas. La razón dormida da lugar a los caprichos. Las
imágenes recuerdan a la poderosa Inquisición de años atrás, sorprenden y hasta
escandalizan. Los espíritus religiosos no encuentran allí ni la menor traza de
piedad, al contrario: curas y monjes no muestran sino el rostro del horror. Toda
la España del siglo XVIII se encontraba en “Los Caprichos”: una naturaleza
inexorable, un cielo oscuro, sin esperanza, donde la gente sin embargo, no podía
renunciar a rezar, una opresión antigua e inaceptable pero constantemente
renovada como si renaciera de ella misma, una resignación reprimida y furiosa a
la vez, una rareza normal, y siempre, siempre, la presencia de la muerte como
miembro de la familia; la certeza tranquilizadora de que la razón no conduce al
mundo e incluso, de que la Verdad Suprema es seguramente ella misma, irracional.
Los demonios acechan en un rincón, en el pasaje repentino de una sonrisa de
mujer a los más negros sueños. Toda la España e incluso mucho más.
Goya se
encontraba en Madrid cuando el 1 de mayo de 1808 el pueblo ataca a los mamelucos
de Murat y lo paga caro al día siguiente. Sin embargo, no pinta sus famosos “Dos
de Mayo” y “Tres de Mayo” sino seis años después de los hechos. Al elevar el
acontecimiento por encima de sí mismo, lo inscribía para siempre en todas las
memorias, a pesar de rechazar en el momento, mostrarlas al público.
Casi toda
España quería permanecer fiel a su monarquía, a la excepción de unos pocos
“ilustrados” que acogían los ideales libertarios de la Revolución Francesa con
entusiasmo. Pero eran muy pocos, sin capacidad para luchar contra siglos de
aislamiento y atraso e impedir que semejantes cambios les fueran impuestos por
la fuerza, que era lo que pretendía Napoleón. A pesar de lo ocurrido en Madrid y
al contrario de lo que se le informaba a Napoleón, España no había sido
conquistada por los franceses. El pueblo español se opuso con fiereza y coraje a
los invasores, sin darles tregua, por todo el territorio, de Madrid hasta las
Baleares, calle por calle, casa por casa, en todo lugar y a toda hora. Todo
había explotado en Zaragoza, bajo el comando del duque de Palafox y su lema
“guerra y cuchillo” que inaugura la guerra de guerrillas. Goya visita su ciudad
natal tras los acontecimientos y horrorizado por lo que ve, comienza a esbozar
lo que después seria “Los Desastres de la Guerra” hoy en día el catálogo más
crudo y exacto jamás concebido por un hombre, sobre la atrocidad que nos habita.
Solo en ocasiones comentaba que los fantasmas lo acompañaban y se hacían
presentes en sus pinturas: “los fantasmas son insistentes -decía- “tenaces y más
inflexibles cuando no podemos verlos” … “no sé de donde vienen ni quiénes son,
pero mis manos los ven. De pronto están allí, bajo mis dedos y no puedo
atraparlos. Nada puedo hacer, es como si sus rostros demoniacos o sus caras
angelicales se escondieran en mis manos, de donde saldrán de tiempo en tiempo”
Decía que pintaba miradas. Una de ellas era la de la Duquesa de Alba: “su mirada
era la más fuerte, te traspasaba sin perdonarte nada, pero al mismo tiempo te
comprendía y te ayudaba, venia desde encima de ti y se detenía a tu nivel. Era
como una gracia. Una de las más bellas miradas que he encontrado” “Nadie se
imagina cómo las miradas pueden ayudar a un pintor, pero no solo las de las
duquesas. Hay veces en que un mendigo me mira fijamente en la calle, entonces
entro a mi casa y la dibujo tratando de reencontrar el brillo que he percibido
en sus ojos, pero también en sus manos enfermas, sus dientes podridos, su cuerpo
encorvado. Lo mismo puede ocurrirme con un perro”. “Cuando pintaba al rey, al
Borbón, no encontraba nada, solo un vacío. Una mirada como de agua sucia, de
cabra muerta. Nadie se imagina cuánto padecí”.
Goya, genio iluminado, atacado
por los caprichos del azar, convencido de la existencia de fantasmas y guiado
por la certitud de sus visiones, fiel reproductor de su propia imaginación y sin
embargo capaz de copiar la realidad y ennoblecerla incluso dentro de la fealdad
y el horror, capaz de la tarea imposible de embellecer a la Reina Maria Luisa y
de hacer crecer al Conde de Floridablanca. Sordo como Beethoven, guiados ambos
en las tinieblas del silencio por la magia de una divinidad ignota. Genio
inmortal.


Muy interesante tema. Gracias María Eugenia, por compartirlo.
ResponderEliminarGracias a ti por comentarlo, querida amiga, me alegra que te haya interesado
EliminarAmiga. Como siempre tu tema absorbe e intriga hasta el final. Me gustó mucho y me lleva a convocar nuevamente el espíritu del pueblo español de ese tiempo que señalas, porque se requiere en estos tiempos que se ¨oponga con fiereza y coraje, calle por calle, casa por casa, en todo lugar y a toda hora¨, bajo el lema del duque de Palafox “guerra y cuchillo” como reseñas, para rescatar sus valores patrios, los nombres de sus calles, sus procesiones, sus gitanerías, sus Palacios , su monumento del Valle de los Caídos, que el gobierno o mejor dicho el desgobierno que sufren hoy día, quiere dinamitar, después seguirá La Sibeles si lo permiten.
ResponderEliminarSolo vean el ejemplo de aquí que de casualidad Caracas conserva su nombre.
Amiga mil gracias por todo lo que me comentas, mil gracias por tu interés en el tema. En realidad el asunto es mas complejo de lo que parece a la primera lectura, pues soy de las que opina que esa máxima de que el pueblo nunca se equivoca hay que ponerla en entredicho, aunque sus errores esten justificados. En este caso hay dos caras, es cierto que el alzaamiento de Zaragoza conducido por Palafox iba en contra de la invasion francesa, pero tambien es cierto que a la larga, para España hubiera sido más provechoso adoptar los ideales de la Revolucion Francesa y no lo que finalmente terminó adoptando, el regreso a la ignominia que representaba Fernando VII. La tragedia estuvo en que todo se debia plegar a la ambicion personal de Napoléon, aunque defendiera los ideales de la revolucion, que hoy en dia comprobaamos mas que nunca, significaron un salto evolutivo para la humanidad, al menos la de Europa occidental. Y amiga, no puedo estar de acuerdo contigo en incluir El Valle de los caidos en la lista patrimonial por rescatar, ya que es primero un monumento franquista que honra solamente a los nacionalistas, y segundo,, era horroroso! pero qué chevere que podamos comentarlo!
EliminarHola Mariu , me gusta mucho Goya y me encanto tu escrito , se siente el dramatismo y la pasión con la que escribes y también la inspiración de tu amado pintor y escritor Carlos . Recordé que la GAN tiene una buena colección de grabados de Goya , si no la ha dejado perder!
ResponderEliminarMe quedó la curiosidad de saber sobre la pintura de Carlos inspirada en Goya y por supuesto también de su libro que solo nombras La mudanza del encanto .
Amiga, gracias mil por tu comentario que me halaga y estimula muchisimo. Llegué en algun momento a saber que la GAN tenia una coleccion de grabados de Goya, el mismo Carlos tenia una de las reproducciones de "Los Caprichos" quiero decir, la serie completa, en una publicacion de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que lamentablemente, perdimos. Y acerca de la pintura que comentas, no hay una obra en particular, mas bien es una influencia generalizada que se siente en sus grabados de los años 60 y 70, muchos de los cuales están en la Gan, por cierto. Y su libro "La Mudanza del Encanto" que en efecto, trata sobre la Inquisicion en América y contiene una serie de grabados de los libros raros y antiguos de la universidad de Los Andes, hoy en dia es dificil de encontrar, pero hay quien lo tiene. Creo que Tahia Rivero tiene uno
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