lunes, 2 de diciembre de 2019
CARMEN
Y sigo con mis afanes.. acudo a la Opera en estos dias quizás para enlazar un hilo de mi madeja interior con un resabio Kitsh que haya quedado suelto por ahi, de una de mis vidas anteriores.. de otro modo no puedo explicarme esta no tan repentina afición que me explica y me des-explica muchas cosas por igual. Musicalmente una de mis preferidas es Carmen. ..Hay varias versiones del origen de la novela Carmen, de Prosper Merimee, y una de las óperas mas hermosas que estos oidos mios han escuchado.. Una de esas versiones cuenta que en uno de sus viajes por el Sur de España, Merimee conoce a Don Jose de Lizarrabengoa –un ex-militar Navarro- quien le cuenta la desdichada y terrible historia de sus amores con Carmen –una gitana sensual que se cruzó por su camino, lo apartó del ejército y lo arrastró hacia el delito, convirtiéndolo en bandido. Carmen está casada con un bandolero y luego se une a un torero llamado Lucas. Don José lo acuchilla, luego se entrega y es condenado a la horca..
Mujeres! ¿Nunca cesarán en la imaginación de la humanidad las ideas asociadas de mujer igual a perdición? Pienso que el miedo al enigma que la mujer siempre ha sido y será, el miedo a la mujer misma, a su cuerpo- cuyo sexo es interno-, donde la manera como se desarrolla otra vida sigue siendo asombrosa, es la explicación final de tanta violencia, de tanto feminicidio, de tanto atropello.. aunque saberlo en poco pueda contribuir a su remedio.
OCTUBRE, NOVIEMBRE
OCTUBRE.. NOVIEMBRE, HOY…
El registro de los días, la consignación de las emociones, el poder echar mano del cuaderno en auxilio de la necesidad de atrapar el pensamiento fugaz, el instante, pero más que eso, el estado en que sientes brillar tu consciencia o -el más difícil de atrapar de todos- el movimiento progresivo de la caída, cuando tu intuición te previene que debes rescatarte para no desintegrarte..
Siento que no puedo, me es intrínsecamente imposible, darle otra forma a todo lo que he vertido aquí.. aún cuando todo ha pasado por el filtro necesario para darle cierto orden al caos del pensamiento, a la recurrencia de las mismas ideas, a los vericuetos de la mente.. en todo momento mi deseo ha sido serle lo más fiel posible al acto de atrapar, a la captura del instante.. mas alla de eso no puedo hacer nada. No puedo ni quiero someter el instante atrapado, - con todas sus deficiencias—pero atrapado, a la coraza de una forma u otra, sería como ponerle una armadura de hierro a la sinceridad,
Indudablemente los mensajes que el mundo me envía, los que permito que penetren, alteran muchisimas veces el orden espontáneo que quiero seguir, el caos ordenado, y el resultado es esta especie de secuencia imprevista..
La mayoria de los mensajes que traspasan los filtros premeditados, o calculados, que he colocado frente a mí para no desviarme de mi propio mapa, me desazonan, me traen por igual esperanzas y desesperanza, amargura y confianza; observo que la humanidad entera sólo ha conocido instantes, fulgores de armonía consigo misma, y siento la necesidad de apoyarme en los indiscutibles logros de la razón y del espíritu humano para que me defiendan del esceptiscismo y no me dejen caer en la tentación del cinismo respecto al género humano y la preminencia de la Razón como su principal valor.
He tratado de transcribir aqui lo que admiro, lo que me conmueve, lo que me impresiona, lo que me preocupa, lo que recuerdo, lo que me ha hecho llorar, lo que me parece genial, he revisado cada nota al apremio del presente que irrumpe con su avalancha de noticias, avances, descubrimientos, innovaciones tecnológicas en el campo de la “comunicación” y en otros, y muchos muchos retrocesos en las maneras de entenderse los conglomerados humanos. Y he visto que mis notas pueden resistir el avance de las modas y del tiempo. No es presunción ni vanidad o inmodestia, nada más lejos de mi intención. Es solamente la íntima convicción de haber sido honesta en la transcripción .
OC
sábado, 24 de septiembre de 2011
BREVE APROXIMACIÓN A CARLOS CONTRAMAESTRE ESCRITA POR MÍ
Carlos Contramaestre fue invitado a Bogotá en mayo de 1979 con motivo de la presentación de su libro “La Mudanza del Encanto”: una compilación de textos sobre las causas incoadas en el Siglo XVI por los tribunales de la Inquisición contra herejes, hechiceros, brujas y mohanes considerados enemigos de la Fe cristiana impuesta a sangre y fuego por la Iglesia Católica en América. En aquella oportunidad la prensa colombiana le dispensó una amplia cobertura al evento, hasta elevarlo casi a niveles de acontecimiento; o al menos eso podía deducirse del abundante número de reseñas, notas y entrevistas de prensa que Carlos enviaba diariamente desde ese país. Una de las entrevistas más significativas, creo recordar, fue la publicada en la revista Semana , en la cual Carlos se explayaba abiertamente en el relato de las peripecias de su nacimiento y su infancia. Su título era “Mi madre lavaba ropa para los cuarteles y mi padre era un andarín” y en ella, la crudeza del relato queda arropada bajo la ternura, la franqueza, la espontaneidad y hasta el humor con el cual acepta y trasciende su propia circunstancia:
“Mi mamá había sido abandonada por su esposo anterior y luego se juntó a vivir con un aventurero llamado Julio Contramaestre, un hombre del Táchira que habiendo sido reclutado por el ejército en Venezuela, había escapado a Colombia, donde pasó alrededor de dieciséis años haciendo los más variados oficios y habiendo aprendido algo que sin duda debe haber influido mucho sobre la vida posterior de nuestra familia: se hizo jugador de dados, contrabandista y eso que llaman un poco andarín. Eso marcó un poco su carácter de aventurero, de hombre que en otro país no encontraba sosiego y retorna a caminar por Venezuela, hasta que en uno de esos pueblos conoce a un médico francés que había peleado en la guerra del 14 y se hace una especie de asistente suyo (…) en ese momento conoce a mi madre, quien lavaba ropa para el cuartel y para la gente más acaudalada del pueblo. Al ocurrir esto, cambia el destino de mi madre y para la época, de mis cuatro hermanos: nazco yo y mis hermanos son criados por mi padre, pero yo soy el único hijo de Julio Contramaestre”
Lo que revela este párrafo es algo más que una apabullante sinceridad: descubre la honestidad y la capacidad que siempre tuvo para elevar las circunstancias más prosaicas de la existencia a niveles casi sublimes. Con razón una de las afirmaciones que más respetaba -y a la que ocasionalmente acudía- era aquella de Aimée Césaire: “la poesía es la única arma para combatir la sordidez de la historia” Eso mismo hizo, entonces, para transmutar las precariedades y carencias de su niñez, en ese universo fabulado y poblado de seres míticos, que pasaron, gracias a la magia de su poesía, a habitar la pensión de su madre:
“Maximina Salas fundó una pensión ardiente en el mundo
del tamaño de una ciudad
O sea:
Una posada ardiente para sus hijos
y para los mejores tahúres
para los más nobles estafadores
para los fabricantes de dados de marfil
allí se confabularon contra la ley”
Tratándose de Carlos no se puede, ni debería intentarse hacerlo siquiera, separar al hombre de su obra poética y plástica; de su curiosidad persistente -mas no dispersa- abierta al prisma de la existencia pero centrada en sus temas esenciales: lo originario y raigal del hombre comunicado a través de la cultura, el arte o la religiosidad popular; los insondables meandros del alma a través de la poesía, o lo que viene a ser casi lo mismo: la alquimia, los secretos de los antiguos arcanos y el ocultismo. Tales fueron los centros de sus pasiones, tras ellos emprendió sus muy personales búsquedas, alejadas de falsos rigores académicos, librándose siempre al saber antiguo encerrado en sus intuiciones. Y aún más en el centro de todas ellas nos es dado identificar la esencia que los nutre: la poesía. Ésta, como hecho creador insustituible e incomparable impregna con toda su magnificencia el hacer y el pensar de Carlos en todo cuanto emprende y realiza. Basta echar una simple ojeada a sus escritos sobre arte, para comprobar que quizás haya sido el único artista activo que se ocupó de reseñar en un lenguaje poético, la obra de otros artistas. Lenguaje poético, sí, en el sentido de elevación, de exquisita asociación de imágenes y cultas referencias, fidelidad y respeto a la obra reseñada; textos sencillos y a la vez profundos, exentos de petulancia, arrogancia o pretendida superioridad en el ejercicio de la crítica. Dan fe de ello su hermosísimo texto sobre Juan Félix Sánchez, con el cual lo da a conocer al mundo, publicado por primera vez en la Separata del periódico de la Asociación de Profesores de la ULA y en el Papel Literario de El Nacional, en el año 1979, y su libro sobre Salvador Valero, editado por la Universidad de los Andes en 1976, además de una selección de sus textos publicados en Poética del Escalpelo, editado por el Consejo Nacional de la Cultura en 1998. .
Pero ahí tenemos además, la obra aludida al comienzo de estas líneas: La Mudanza del Encanto, un libro que no es otra cosa sino el resultado de una investigación en la cual, más que reconstruir o rastrear la historia de los juicios, condenas e insoportables tormentos a los que fueron condenados los infieles o herejes por los tribunales de la Inquisición en Colombia, Perú o Venezuela, perseguía rescatar y dar a conocer los grabados antiguos preservados en asombrosos volúmenes de la Sección de Libros Raros y Antiguos de la Biblioteca de la Universidad de Los Andes y reivindicar, por decirlo así, el lenguaje de las transcripciones de los procesos, el relato mismo y su prosa medieval impregnada de musicalidad.Lo mismo, claro está, puede afirmarse de su obra pictórica, en la cual el lirismo es innegable hasta en los títulos de sus exposiciones: Las Tribulaciones del Amor (1976); Retrato de la Bella Desconocida, (1978) Infantas y Nieblas (1979) y ¿porqué no? hasta Homenaje a la Necrofilia (1961) de cuyo trasfondo poético podemos convencernos si leemos atentamente el magnífico texto del catálogo escrito por Adriano González León.
No obstante su inmensa obra poética, si alguna trascendencia tiene la figura y la obra de Carlos Contramaestre, ella está asociada a la creación del movimiento El Techo de la Ballena, y más concretamente, a su exposición emblemática Homenaje a la Necrofilia. Corren los años de la década del sesenta. Carlos había regresado a finales de 1959, de España, graduado de médico cirujano, pero ya en posesión de una clarísima idea de lo que quería desarrollar en las artes plásticas: ya había visto los Homúnculos de Manuel Millares en Madrid, ya se había fascinado con las obras de Valdéz Leal en Sevilla, ya había sucumbido ante la etapa negra, los frescos y los Desastres de la Guerra de Goya; pero sobre todo:
“Un libro memorable llamado “Ismos”, de Ramón Gómez de la Serna. Esta publicación influyó mucho en nosotros al informarnos sobre la transformación radical de lo que se podía llamar un arte subversivo en aquellos años… en fin, este libro nos dio la pauta para lo que quisimos hacer después”
Y así sucede, efectivamente. Junto a poetas, escritores y artistas plásticos, se crea El Techo de la Ballena, en Caracas, en el año 1961, pero ya el movimiento ha sido concebido por Carlos Contramaestre, Alfonso Montilla y Caupolicán Ovalles, en Salamanca, dos años antes.
“El Techo de la Ballena fue un invento desde el título hasta las acciones, hasta la agrupación misma. Nació en un apartamento de una calle de Salamanca: Ramos del Manzano #3; donde yo vivía. Un joven venezolano, de Valera, de apellido Vergara, me llevó un libro de Jorge Luis Borges que contenía un texto sobre las literaturas germánicas, de poemas de Islandia. Su literatura era primitiva, algunas palabras no existían, por lo que acudían a metáforas para nombrar las cosas y lograr un concepto, una idea, una sensación…yo me apropié de esa ficción de Borges sobre una palabra que no existía: el mar, el océano. Él inventó la palabra –que yo me robé- “El techo de la ballena” porque el techo de la ballena es el mar. Caupolicán y yo formamos el Techo de la Ballena en España…cuando regresamos acá el aire político empezaba a enrarecerse en medio de aquella incipiente democracia…fue así como empezamos a reunirnos y a crear la Ballena…pero no con un interés de tipo político, sin duda nos unificaba la pasión política y el amor por el país, pero esas cosas estaban tamizadas por una necesidad de tipo estético”
Sobre El Techo de la Ballena se han hecho en los últimos años algunos apreciables intentos de comprender su significado y repercusiones, procurando colocar el foco de atención en esa singularidad del movimiento que se revela a medida que se profundiza en su contextualización, y que a la postre mucho tiene que ver con la particular e idiosincrática manera de entender la rebeldía que exhibieron los miembros de este grupo durante los años en que su presencia activa en la sociedad venezolana y concretamente en los ambientes culturales de la época, se manifestó cada vez con mayor frecuencia y creciente osadía. Especialmente notable es el trabajo Estridencia e Ironía en un movimiento de vanguardia venezolano: El Techo de la Ballena de Héctor Brioso Santos, publicado por la Universidad de Sevilla. En todo caso, nuevas aperturas del análisis no desdicen, sino por el contrario reafirman las constantes más fácilmente identificables del movimiento, compartidas por otra parte, con otros movimientos y tendencias contemporáneas al grupo. Algunas de estas claves son la adopción de los postulados esenciales del surrealismo –el casualismo, el azar, la escritura automática; y desde otro ángulo, el humor, la oposición al orden establecido asumida como actitud; la fidelidad a la búsqueda de la libertad por encima de todo, materializada indistintamente en el gesto pictórico, en la escritura, en la poesía o en el performance. Juan Calzadilla afirma que “hubo también política en el carácter que tuvieron las exposiciones marginales, realizadas en los sótanos y garajes transformados en eventuales salas de refugio de los artistas balleneros. La época misma tuvo ese carácter de afrenta y de toma de partido y se hicieron frecuentes, aún más que en cualquier movimiento anterior, los manifiestos y los panfletos”(1) Pero agrega un aspecto importante referido a la peculiaridad de las vanguardias en Venezuela: “la historia de la vanguardia en Venezuela ha sido en cierto modo la historia de la lucha, no contra los valores del pasado, sino contra la mediocridad del presente”(2) Y esta apreciación arroja otra luz sobre lo que impulsaba desde el fondo de sí, la conducta de Carlos en todo momento y en cada época de su vida: el combate a la mediocridad. Su exposición Homenaje a la Necrofilia, ha sido analizada desde innumerables ángulos, aunque –todo hay que decirlo- la mayoría de ellos extra-pictóricos, debido quizás a la contundencia de la propuesta, a su osadía y al consiguiente escándalo que suscitó, lo que terminó opacando o desplazando los acercamientos a su obra desde el punto de vista estrictamente plástico.
Y esto nos conduce a nuestra tesis de que tanto la poesía como el amor están en la raíz de la obra de Contramaestre, y que ello puede comprobarse inclusive en una exposición que ha sido identificada de manera tan obvia e inmediata, con una especie de “arte político” (si tal cosa verdaderamente existe), arte de “denuncia”, o algo similar; cuando el sentido que subyace en ella trasciende la necrofilia como desviación que encuentra placer en hacer el amor con los muertos para asimilarla al acto por el cual toda tendencia asesina expresa no sólo fascinación, sino también amor por la muerte.
Otra faceta importante y quizás menos conocida de Contramaestre es su descubrimiento y apoyo al arte y a los artistas populares. Juan Calzadilla lo resume así: “estamos todavía en deuda con él por habernos dado a conocer la obra de Salvador Valero, de quien fue biógrafo y puntual mentor. Identificó también a Rafael Vargas y a Antonio José Fernández, a quien dio el apodo “El hombre del anillo”. El hallazgo de Valero fue uno de los hechos más importantes de la plástica venezolana de finales de los años 50. A partir de Valero, los conceptos prejuiciados que sobre el arte ingenuo nos habían transmitido las vanguardias comenzaron a cambiar. Contramaestre contribuyó a indagar en un horizonte mucho más complejo del arte popular (…) nunca hizo ostentación de su investigación en el arte popular, tampoco quiso ganar puntos con el hecho de haber localizado, antes que nadie, a Juan Félix Sánchez” (..) “Pocos como él hicieron una labor de rastreo tan esclarecedora y oportuna en pos de la huella de un arte ancestral que movilizó a los museos hacia zonas distintas de las que hasta entonces habían sido las fuentes del arte nacional” (3). Algunos de quienes recibieron su generosa atención fueron Isabel Ribas, Josefa Sulbarán, Juan Alí Méndez, y ya hacia los años 90´s. los hermanos Eraso. Innumerables textos sobre estos y otros artistas hacen patente el respeto y la honesta admiración que manifestó por este arte, del cual siempre alertó sobre la desvirtualización y manipulación que lo amenazaban por la falta de escrúpulos con la que algunos se le acercaron.
Si bien es cierto que en Contramaestre pueden considerarse inseparables la obra plástica de la obra poética, en la primera pueden identificarse claramente al menos dos etapas o momentos. Durante los años 1962 a 1967 aproximadamente (paralelamente a las actividades de la Ballena.. ) expone en Salones nacionales, galerías privadas y se involucra igualmente en las actividades del grupo 40° a la Sombra, de Maracaibo. De esta época datan una serie de grabados y dibujos que caracterizan quizás lo mejor de su producción. Pareciera que Contramaestre se sintiera más libre y seguro en el manejo de la tinta china, el carboncillo, el grafito y en el empleo de colores oscuros, con temas que casi siempre aludían a la convulsionada época en que los realizó: en todas ellas están presentes “figuras envueltas en vendajes a imitación del trazado de un tejido caligráfico de cables y tubos de cámaras de oxígeno en torno a cuerpos en movimiento que luchaban contra la parálisis que se avecinaba”.(4) Por aquella época también realiza esculturas; en una de ellas que pertenece a la colección del Museo de Arte Moderno de Mérida Juan Astorga Anta, “la figura está embutida en una caja de acrílico en forma de vitrina y de esta salen los tubos de alimentación, como si el sujeto fuera una criatura híbrida de feto y ser extraterrenal”(5). En todo ello, a decir de Juan Calzadilla, “hay un presentimiento morboso y casi fatal, una afrenta y un reto a la muerte”(6) La exaltación de ésta fue el gran tema de Contramaestre. La gran tradición que le precedía (Signorelli, Arcimboldo y más recientemente José Guadalupe Posada) fue actualizada por él durante esta etapa, en la que le infundió a su obra un componente ideológico extraído de un momento de nuestra historia política, configurando una respuesta indudablemente libertaria a través del arte. Una exposición notoria por su originalidad fue Tumorales a finales de 1965, en la cual cuerpos de una intachable y a la vez engañosa belleza, aparecen agredidos por tumores que lógicamente los desfiguran monstruosamente, como desmintiendo tal ilusión de perfección. El texto de Contramaestre, en el catálogo de esa exposición, es una excelente muestra de humor corrosivo, incisivo e irónico, que aún hoy en día se muestra plenamente vigente. A ésta le siguió Confinamientos en 1967, inaugurada el mismo día del terremoto de Caracas, circunstancia que naturalmente, no escapó de las ocurrencias del humor ballenero. Tal representación de cuerpos humanos atravesados por tubos, instrumentos y formas metálicas, se mantiene visiblemente hasta la década del 70. De esta época procede la obra que sirvió de portada al libro “Amanecí de bala” de Víctor Valera Mora, en la cual la figura de un hombre se deshumaniza o se mecaniza, según como se mire- progresivamente, y sólo un sombrero rojo sobre su cabeza persiste como el último vestigio de “humanidad” También debe mencionarse dentro de este mismo tono de humor decididamente macabro y a la vez ligero e irónico, la exposición 30 Lecciones de Perforopuntura en la hoy desaparecida galería Viva México.
En lo que podríamos calificar como un segundo momento, observamos otra impronta en la obra de Contramaestre: la figura femenina. En la búsqueda de la materialización de esa belleza un tanto intangible, realizó una copiosa producción de dibujos y pasteles con ese tema, donde las presentaba veladas por tules en una suerte de “cromatismo lírico”. Ellas son el único tema de sus muestras Las Tribulaciones del Amor (1976); Retrato de la Bella Desconocida, (1978) Infantas y Nieblas (1979) Aún podría identificarse un tercer “momento” que aunque distinguible por su tema (el erotismo) puede asimilarse a su etapa “lírica” por su libertad en la ejecución, su delicado cromatismo y su ensalzamiento de la belleza femenina. Aún así, en esta etapa produce “series” monocromas, en las cuales sólo un color fondeado tenuemente en la cartulina, sirve de soporte al dibujo en tinta china, de parejas ejecutando el acto amoroso, suspendidas, levitando, aparentemente sostenidas sólo por el color velado del fondo.
Para las décadas del 80 y 90; su obra plástica disminuye por una parte, debido a sus actividades como Director de Cultura, Secretario Ejecutivo del Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes y, hasta su partida a España, Director del Museo de Arte Moderno de Mérida; por la otra a causa de un rasgo de su personalidad: la generosidad. Hacia finales de los años 90 su traslado a España en labores diplomáticas contribuyó a resaltar ese aspecto, ya que se dedicó aún más a exaltar la obra de otros antes que la suya. En Noviembre de 1996 es invitado por la Universidad de Salamanca a un homenaje con motivo de la publicación de su Antología Poética Costumbre de Piedra. A su regreso de España, fallece en Caracas, el 29 de Diciembre.
NOTAS.
1) Calzadilla, Juan “Un místico con cara de blasfemo” El Universal, 9 de febrero de 1997
2) Calzadilla, Juan, Ibid (y subsiguientes)
“Mi mamá había sido abandonada por su esposo anterior y luego se juntó a vivir con un aventurero llamado Julio Contramaestre, un hombre del Táchira que habiendo sido reclutado por el ejército en Venezuela, había escapado a Colombia, donde pasó alrededor de dieciséis años haciendo los más variados oficios y habiendo aprendido algo que sin duda debe haber influido mucho sobre la vida posterior de nuestra familia: se hizo jugador de dados, contrabandista y eso que llaman un poco andarín. Eso marcó un poco su carácter de aventurero, de hombre que en otro país no encontraba sosiego y retorna a caminar por Venezuela, hasta que en uno de esos pueblos conoce a un médico francés que había peleado en la guerra del 14 y se hace una especie de asistente suyo (…) en ese momento conoce a mi madre, quien lavaba ropa para el cuartel y para la gente más acaudalada del pueblo. Al ocurrir esto, cambia el destino de mi madre y para la época, de mis cuatro hermanos: nazco yo y mis hermanos son criados por mi padre, pero yo soy el único hijo de Julio Contramaestre”
Lo que revela este párrafo es algo más que una apabullante sinceridad: descubre la honestidad y la capacidad que siempre tuvo para elevar las circunstancias más prosaicas de la existencia a niveles casi sublimes. Con razón una de las afirmaciones que más respetaba -y a la que ocasionalmente acudía- era aquella de Aimée Césaire: “la poesía es la única arma para combatir la sordidez de la historia” Eso mismo hizo, entonces, para transmutar las precariedades y carencias de su niñez, en ese universo fabulado y poblado de seres míticos, que pasaron, gracias a la magia de su poesía, a habitar la pensión de su madre:
“Maximina Salas fundó una pensión ardiente en el mundo
del tamaño de una ciudad
O sea:
Una posada ardiente para sus hijos
y para los mejores tahúres
para los más nobles estafadores
para los fabricantes de dados de marfil
allí se confabularon contra la ley”
Tratándose de Carlos no se puede, ni debería intentarse hacerlo siquiera, separar al hombre de su obra poética y plástica; de su curiosidad persistente -mas no dispersa- abierta al prisma de la existencia pero centrada en sus temas esenciales: lo originario y raigal del hombre comunicado a través de la cultura, el arte o la religiosidad popular; los insondables meandros del alma a través de la poesía, o lo que viene a ser casi lo mismo: la alquimia, los secretos de los antiguos arcanos y el ocultismo. Tales fueron los centros de sus pasiones, tras ellos emprendió sus muy personales búsquedas, alejadas de falsos rigores académicos, librándose siempre al saber antiguo encerrado en sus intuiciones. Y aún más en el centro de todas ellas nos es dado identificar la esencia que los nutre: la poesía. Ésta, como hecho creador insustituible e incomparable impregna con toda su magnificencia el hacer y el pensar de Carlos en todo cuanto emprende y realiza. Basta echar una simple ojeada a sus escritos sobre arte, para comprobar que quizás haya sido el único artista activo que se ocupó de reseñar en un lenguaje poético, la obra de otros artistas. Lenguaje poético, sí, en el sentido de elevación, de exquisita asociación de imágenes y cultas referencias, fidelidad y respeto a la obra reseñada; textos sencillos y a la vez profundos, exentos de petulancia, arrogancia o pretendida superioridad en el ejercicio de la crítica. Dan fe de ello su hermosísimo texto sobre Juan Félix Sánchez, con el cual lo da a conocer al mundo, publicado por primera vez en la Separata del periódico de la Asociación de Profesores de la ULA y en el Papel Literario de El Nacional, en el año 1979, y su libro sobre Salvador Valero, editado por la Universidad de los Andes en 1976, además de una selección de sus textos publicados en Poética del Escalpelo, editado por el Consejo Nacional de la Cultura en 1998. .
Pero ahí tenemos además, la obra aludida al comienzo de estas líneas: La Mudanza del Encanto, un libro que no es otra cosa sino el resultado de una investigación en la cual, más que reconstruir o rastrear la historia de los juicios, condenas e insoportables tormentos a los que fueron condenados los infieles o herejes por los tribunales de la Inquisición en Colombia, Perú o Venezuela, perseguía rescatar y dar a conocer los grabados antiguos preservados en asombrosos volúmenes de la Sección de Libros Raros y Antiguos de la Biblioteca de la Universidad de Los Andes y reivindicar, por decirlo así, el lenguaje de las transcripciones de los procesos, el relato mismo y su prosa medieval impregnada de musicalidad.Lo mismo, claro está, puede afirmarse de su obra pictórica, en la cual el lirismo es innegable hasta en los títulos de sus exposiciones: Las Tribulaciones del Amor (1976); Retrato de la Bella Desconocida, (1978) Infantas y Nieblas (1979) y ¿porqué no? hasta Homenaje a la Necrofilia (1961) de cuyo trasfondo poético podemos convencernos si leemos atentamente el magnífico texto del catálogo escrito por Adriano González León.
No obstante su inmensa obra poética, si alguna trascendencia tiene la figura y la obra de Carlos Contramaestre, ella está asociada a la creación del movimiento El Techo de la Ballena, y más concretamente, a su exposición emblemática Homenaje a la Necrofilia. Corren los años de la década del sesenta. Carlos había regresado a finales de 1959, de España, graduado de médico cirujano, pero ya en posesión de una clarísima idea de lo que quería desarrollar en las artes plásticas: ya había visto los Homúnculos de Manuel Millares en Madrid, ya se había fascinado con las obras de Valdéz Leal en Sevilla, ya había sucumbido ante la etapa negra, los frescos y los Desastres de la Guerra de Goya; pero sobre todo:
“Un libro memorable llamado “Ismos”, de Ramón Gómez de la Serna. Esta publicación influyó mucho en nosotros al informarnos sobre la transformación radical de lo que se podía llamar un arte subversivo en aquellos años… en fin, este libro nos dio la pauta para lo que quisimos hacer después”
Y así sucede, efectivamente. Junto a poetas, escritores y artistas plásticos, se crea El Techo de la Ballena, en Caracas, en el año 1961, pero ya el movimiento ha sido concebido por Carlos Contramaestre, Alfonso Montilla y Caupolicán Ovalles, en Salamanca, dos años antes.
“El Techo de la Ballena fue un invento desde el título hasta las acciones, hasta la agrupación misma. Nació en un apartamento de una calle de Salamanca: Ramos del Manzano #3; donde yo vivía. Un joven venezolano, de Valera, de apellido Vergara, me llevó un libro de Jorge Luis Borges que contenía un texto sobre las literaturas germánicas, de poemas de Islandia. Su literatura era primitiva, algunas palabras no existían, por lo que acudían a metáforas para nombrar las cosas y lograr un concepto, una idea, una sensación…yo me apropié de esa ficción de Borges sobre una palabra que no existía: el mar, el océano. Él inventó la palabra –que yo me robé- “El techo de la ballena” porque el techo de la ballena es el mar. Caupolicán y yo formamos el Techo de la Ballena en España…cuando regresamos acá el aire político empezaba a enrarecerse en medio de aquella incipiente democracia…fue así como empezamos a reunirnos y a crear la Ballena…pero no con un interés de tipo político, sin duda nos unificaba la pasión política y el amor por el país, pero esas cosas estaban tamizadas por una necesidad de tipo estético”
Sobre El Techo de la Ballena se han hecho en los últimos años algunos apreciables intentos de comprender su significado y repercusiones, procurando colocar el foco de atención en esa singularidad del movimiento que se revela a medida que se profundiza en su contextualización, y que a la postre mucho tiene que ver con la particular e idiosincrática manera de entender la rebeldía que exhibieron los miembros de este grupo durante los años en que su presencia activa en la sociedad venezolana y concretamente en los ambientes culturales de la época, se manifestó cada vez con mayor frecuencia y creciente osadía. Especialmente notable es el trabajo Estridencia e Ironía en un movimiento de vanguardia venezolano: El Techo de la Ballena de Héctor Brioso Santos, publicado por la Universidad de Sevilla. En todo caso, nuevas aperturas del análisis no desdicen, sino por el contrario reafirman las constantes más fácilmente identificables del movimiento, compartidas por otra parte, con otros movimientos y tendencias contemporáneas al grupo. Algunas de estas claves son la adopción de los postulados esenciales del surrealismo –el casualismo, el azar, la escritura automática; y desde otro ángulo, el humor, la oposición al orden establecido asumida como actitud; la fidelidad a la búsqueda de la libertad por encima de todo, materializada indistintamente en el gesto pictórico, en la escritura, en la poesía o en el performance. Juan Calzadilla afirma que “hubo también política en el carácter que tuvieron las exposiciones marginales, realizadas en los sótanos y garajes transformados en eventuales salas de refugio de los artistas balleneros. La época misma tuvo ese carácter de afrenta y de toma de partido y se hicieron frecuentes, aún más que en cualquier movimiento anterior, los manifiestos y los panfletos”(1) Pero agrega un aspecto importante referido a la peculiaridad de las vanguardias en Venezuela: “la historia de la vanguardia en Venezuela ha sido en cierto modo la historia de la lucha, no contra los valores del pasado, sino contra la mediocridad del presente”(2) Y esta apreciación arroja otra luz sobre lo que impulsaba desde el fondo de sí, la conducta de Carlos en todo momento y en cada época de su vida: el combate a la mediocridad. Su exposición Homenaje a la Necrofilia, ha sido analizada desde innumerables ángulos, aunque –todo hay que decirlo- la mayoría de ellos extra-pictóricos, debido quizás a la contundencia de la propuesta, a su osadía y al consiguiente escándalo que suscitó, lo que terminó opacando o desplazando los acercamientos a su obra desde el punto de vista estrictamente plástico.
Y esto nos conduce a nuestra tesis de que tanto la poesía como el amor están en la raíz de la obra de Contramaestre, y que ello puede comprobarse inclusive en una exposición que ha sido identificada de manera tan obvia e inmediata, con una especie de “arte político” (si tal cosa verdaderamente existe), arte de “denuncia”, o algo similar; cuando el sentido que subyace en ella trasciende la necrofilia como desviación que encuentra placer en hacer el amor con los muertos para asimilarla al acto por el cual toda tendencia asesina expresa no sólo fascinación, sino también amor por la muerte.
Otra faceta importante y quizás menos conocida de Contramaestre es su descubrimiento y apoyo al arte y a los artistas populares. Juan Calzadilla lo resume así: “estamos todavía en deuda con él por habernos dado a conocer la obra de Salvador Valero, de quien fue biógrafo y puntual mentor. Identificó también a Rafael Vargas y a Antonio José Fernández, a quien dio el apodo “El hombre del anillo”. El hallazgo de Valero fue uno de los hechos más importantes de la plástica venezolana de finales de los años 50. A partir de Valero, los conceptos prejuiciados que sobre el arte ingenuo nos habían transmitido las vanguardias comenzaron a cambiar. Contramaestre contribuyó a indagar en un horizonte mucho más complejo del arte popular (…) nunca hizo ostentación de su investigación en el arte popular, tampoco quiso ganar puntos con el hecho de haber localizado, antes que nadie, a Juan Félix Sánchez” (..) “Pocos como él hicieron una labor de rastreo tan esclarecedora y oportuna en pos de la huella de un arte ancestral que movilizó a los museos hacia zonas distintas de las que hasta entonces habían sido las fuentes del arte nacional” (3). Algunos de quienes recibieron su generosa atención fueron Isabel Ribas, Josefa Sulbarán, Juan Alí Méndez, y ya hacia los años 90´s. los hermanos Eraso. Innumerables textos sobre estos y otros artistas hacen patente el respeto y la honesta admiración que manifestó por este arte, del cual siempre alertó sobre la desvirtualización y manipulación que lo amenazaban por la falta de escrúpulos con la que algunos se le acercaron.
Si bien es cierto que en Contramaestre pueden considerarse inseparables la obra plástica de la obra poética, en la primera pueden identificarse claramente al menos dos etapas o momentos. Durante los años 1962 a 1967 aproximadamente (paralelamente a las actividades de la Ballena.. ) expone en Salones nacionales, galerías privadas y se involucra igualmente en las actividades del grupo 40° a la Sombra, de Maracaibo. De esta época datan una serie de grabados y dibujos que caracterizan quizás lo mejor de su producción. Pareciera que Contramaestre se sintiera más libre y seguro en el manejo de la tinta china, el carboncillo, el grafito y en el empleo de colores oscuros, con temas que casi siempre aludían a la convulsionada época en que los realizó: en todas ellas están presentes “figuras envueltas en vendajes a imitación del trazado de un tejido caligráfico de cables y tubos de cámaras de oxígeno en torno a cuerpos en movimiento que luchaban contra la parálisis que se avecinaba”.(4) Por aquella época también realiza esculturas; en una de ellas que pertenece a la colección del Museo de Arte Moderno de Mérida Juan Astorga Anta, “la figura está embutida en una caja de acrílico en forma de vitrina y de esta salen los tubos de alimentación, como si el sujeto fuera una criatura híbrida de feto y ser extraterrenal”(5). En todo ello, a decir de Juan Calzadilla, “hay un presentimiento morboso y casi fatal, una afrenta y un reto a la muerte”(6) La exaltación de ésta fue el gran tema de Contramaestre. La gran tradición que le precedía (Signorelli, Arcimboldo y más recientemente José Guadalupe Posada) fue actualizada por él durante esta etapa, en la que le infundió a su obra un componente ideológico extraído de un momento de nuestra historia política, configurando una respuesta indudablemente libertaria a través del arte. Una exposición notoria por su originalidad fue Tumorales a finales de 1965, en la cual cuerpos de una intachable y a la vez engañosa belleza, aparecen agredidos por tumores que lógicamente los desfiguran monstruosamente, como desmintiendo tal ilusión de perfección. El texto de Contramaestre, en el catálogo de esa exposición, es una excelente muestra de humor corrosivo, incisivo e irónico, que aún hoy en día se muestra plenamente vigente. A ésta le siguió Confinamientos en 1967, inaugurada el mismo día del terremoto de Caracas, circunstancia que naturalmente, no escapó de las ocurrencias del humor ballenero. Tal representación de cuerpos humanos atravesados por tubos, instrumentos y formas metálicas, se mantiene visiblemente hasta la década del 70. De esta época procede la obra que sirvió de portada al libro “Amanecí de bala” de Víctor Valera Mora, en la cual la figura de un hombre se deshumaniza o se mecaniza, según como se mire- progresivamente, y sólo un sombrero rojo sobre su cabeza persiste como el último vestigio de “humanidad” También debe mencionarse dentro de este mismo tono de humor decididamente macabro y a la vez ligero e irónico, la exposición 30 Lecciones de Perforopuntura en la hoy desaparecida galería Viva México.
En lo que podríamos calificar como un segundo momento, observamos otra impronta en la obra de Contramaestre: la figura femenina. En la búsqueda de la materialización de esa belleza un tanto intangible, realizó una copiosa producción de dibujos y pasteles con ese tema, donde las presentaba veladas por tules en una suerte de “cromatismo lírico”. Ellas son el único tema de sus muestras Las Tribulaciones del Amor (1976); Retrato de la Bella Desconocida, (1978) Infantas y Nieblas (1979) Aún podría identificarse un tercer “momento” que aunque distinguible por su tema (el erotismo) puede asimilarse a su etapa “lírica” por su libertad en la ejecución, su delicado cromatismo y su ensalzamiento de la belleza femenina. Aún así, en esta etapa produce “series” monocromas, en las cuales sólo un color fondeado tenuemente en la cartulina, sirve de soporte al dibujo en tinta china, de parejas ejecutando el acto amoroso, suspendidas, levitando, aparentemente sostenidas sólo por el color velado del fondo.
Para las décadas del 80 y 90; su obra plástica disminuye por una parte, debido a sus actividades como Director de Cultura, Secretario Ejecutivo del Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes y, hasta su partida a España, Director del Museo de Arte Moderno de Mérida; por la otra a causa de un rasgo de su personalidad: la generosidad. Hacia finales de los años 90 su traslado a España en labores diplomáticas contribuyó a resaltar ese aspecto, ya que se dedicó aún más a exaltar la obra de otros antes que la suya. En Noviembre de 1996 es invitado por la Universidad de Salamanca a un homenaje con motivo de la publicación de su Antología Poética Costumbre de Piedra. A su regreso de España, fallece en Caracas, el 29 de Diciembre.
NOTAS.
1) Calzadilla, Juan “Un místico con cara de blasfemo” El Universal, 9 de febrero de 1997
2) Calzadilla, Juan, Ibid (y subsiguientes)
jueves, 18 de noviembre de 2010
OBVIOS POEMAS DE AMOR
OBVIAMENTE ESTOS SON POEMAS DE AMOR
LECCIONES GRAMATICALES
Conjugo el verbo amar
en primera persona del singular
y en tiempo intransitivo
Más estoy segura de que
nunca más conjugaré el verbo tener
Si hablamos de tu ser único
y multiplicado
He olvidado cómo declinar
el vocablo errar y peor aún
Me horrorizan los vocablos temer y perder
Por ahora
me conformo con
celebrar
el alumbramiento de cada
segundo preñado de vida
que pare mi presente y
acelera el final
Ellos se atropellan entre sí
en una operación de resta simple
loca
recíproca
Pero estoy feliz
porque sé que la felicidad
como la infelicidad
no está aparte
no en las cosas
no en aquellos
Inútil buscarla
en aquella fuente que leímos un día
y porque se que
la libertad
mora en ese rincón
Recóndito
y secreto del corazón
PLANTA RASTRERA
Eres mi alimento
pienso
Mientras el sol del mediodía
deposita diminutos brillantes
en las hojas más altas
del bosque
Eres mi alimento
mi respiración se eleva
y desciende
diluida en tu savia
Soy una planta parásita
pienso
adherida a ti
sin ahogarte
Suavemente me deslizo por tu tronco
y renazco porque
existes
pienso esto
reclinada en este gran árbol
atenazado
por una frondosa planta rastrera
RECUERDOS DE CELOFÁN
Intento
atraerte hacia el
territorio privado
de nuestra wonderland
en el país del
Nunca Jamás
Avanzo
y te muestro a
cada paso
Recuerdos
bellamente envueltos en
celofán
sin mencionar jamás
el agujero negro
que pasó
rozando nuestro Universo
Hago de animadora
de nuestro pasado
ya roto
fragmentado
Me detengo
te has rezagado
te espero nuevamente
no me impacienta
tu lentitud
Deseo
abrigarte darte
aliento
en mi regazo
revivir tu fe
A ese pasado
humeante aún
intento revivirlo con
medidas de emergencia
pero
la respiración boca a boca
no surte
efectos apreciables
ante un corazón
erosionado
Sin embargo soy
Incombustible
Resisto
los embates de
la realidad
Me empeño
en derrotarla
armada de
amor propio
algo indefinible me
atrae desde
el fondo del abismo
CATEDRAL
Alzo este presente
Erguido
Magnífico
Desafiante
Imponente
como las
agujas de una
antigua catedral
que acaricia
la entrada al cielo
Resistir
abatir la duda
Defender la fe
en uno mismo
Amar-me
para prodigar
me
para entregar
me
Para ser
AQUÍ ENTRE NOS
El cotidiano
esa tercera persona
no invitada
que pasa como
sombra por el medio
cada día se
arrastra
por la casa con
su pesado cuerpo
su jiba voluminosa
su risita sardónica
siempre nos
toma desprevenidos
a veces
presiento su
asedio
por
la cocina
Juega a
dirigir nuestras
vidas
se complace en
acercarnos para
luego alejarnos
le basta un
gesto de prestidigitador
y aparece
la distancia que
tampoco ha sido invitada
pero llega
y se arrellana
en la
mejor butaca
y aunque
no seamos hospitalarios
nunca se iría
si no es echada
a golpes de
conversación
o de besos
pronto el encantamiento
se esfuma
y reaparece
El cotidiano
Ser
Ambidiextro
Bilateral
Dual
Equívoco
Desconcertante
Por uno de
sus lados fluye
La serenidad
el alivio
La paz de
lo conocido
Por el otro
El amargor que
enmascara lo
bellos que somos
Lo divinos que
podríamos ser
El cotidiano convoca
a veces el
aburrimiento
Rictus amargo
Cansancio
Apatía
Todo
da igual
Somos frágiles ante
El cotidiano
Monstruofagia
Repetida
Gula unicelular
Fragilidad oculta
de nuestros seres
dulces en el fondo
tan indefensos
el monstruo se devora
Y nos devora
sin compasión
ROPAJES ANTIGUOS
Esta duda
este desvalimiento
esta fragilidad
del Ser
esta necesidad de
volver a encontrar el cielo
en tus ojos
ahora ellos escapan
ateridos
de toda alegría
son duros
o peor
neutrales
hieren como espadas
me confinan a la
isla de
los ajenos
donde habitan aquellos
a quienes
simplemente apreciamos
Lapidada como
una buena mujer
Soy lo que se da
por visto
y conocido
No se si afligirme
o considerarlo una ventaja
emerjo del
pasado
con ropajes antiguos
esgrimo
como único estandarte
mi ser amante
como única credencial
el derecho a ser
comprendida
no fui la única en errar
reivindico
la belleza de
las equivocaciones
he acumulado el
poder de los que
miran de reojo
milito en las
huestes de los erráticos
de siempre y
por anticipado
por eso
creo que he
reconquistado una
gran belleza perdida
TEATRO DE MÁSCARAS
Tu voz
me rescata de
la sala de cuidados intensivos
en el monitor puedo
observar el croquis de los
latidos de mi corazón
que dibujan
mi respiración
acompasada con
mi destino
Estoy contigo en
la comedia
haré
mi papel a la perfección
porque
no tengo nada
que representar
En este acto
me las juego todas
estoy preparada
hasta para
cambios de papeles
bailo a tu compás
Total:
el pasado es una función del presente
en él podemos
intercalar los
más bellos colores
en él
los bailarines danzan
sobre las olas
y las flores no mueren
Aún si
la obra concluyera
si corrieran
las pesadas cortinas
sobre el escenario
y todos salieran
lenta y
respetuosamente por
la puerta de atrás
Aún así
continuaré creyendo en
mi personaje
en su maravillosa irrealidad
el espejo me
devuelve mil caras
cuando tras
el telón no quedan
sino candilejas
y las máscaras caen
Noto que huyes por
la falsa puerta de utilería
me quedo sola
nuevamente
repasando una y
otra vez
mis parlamentos
AROMAS
Persigo tu amor
como quien trata de
atrapar el color
y la incandescencia
del colibrí en
pleno vuelo
No puedo dejar
de intentarlo
aunque mi flor
ya no tiene aromas
para ti
La esencia de
almizcle que
distinguías entre
miles
aún persiste en
su afán loco
insensato
de nuevamente
atraerte
Su caudal permanece
allí
aunque pases delante y sigas
más allá y aún
más allá
sin notarlo
sin detenerte
sin libar
CANTO II
Entre mi autosuficiencia y
mi libertad
está el umbral
trémulo
de mi orfandad
En ese preciso
lugar
alimenté con
devoción
el recuerdo de una
belleza fugaz
cuando me amaste
Ahíta de anhelos
aterrada de soledad
regreso
a ti
Huérfana
de fantasías
ya no espero
por lo que hubiera deseado
vivir
Me conformo con
un lugar para tenderme
y morir
LECCIONES GRAMATICALES
Conjugo el verbo amar
en primera persona del singular
y en tiempo intransitivo
Más estoy segura de que
nunca más conjugaré el verbo tener
Si hablamos de tu ser único
y multiplicado
He olvidado cómo declinar
el vocablo errar y peor aún
Me horrorizan los vocablos temer y perder
Por ahora
me conformo con
celebrar
el alumbramiento de cada
segundo preñado de vida
que pare mi presente y
acelera el final
Ellos se atropellan entre sí
en una operación de resta simple
loca
recíproca
Pero estoy feliz
porque sé que la felicidad
como la infelicidad
no está aparte
no en las cosas
no en aquellos
Inútil buscarla
en aquella fuente que leímos un día
y porque se que
la libertad
mora en ese rincón
Recóndito
y secreto del corazón
PLANTA RASTRERA
Eres mi alimento
pienso
Mientras el sol del mediodía
deposita diminutos brillantes
en las hojas más altas
del bosque
Eres mi alimento
mi respiración se eleva
y desciende
diluida en tu savia
Soy una planta parásita
pienso
adherida a ti
sin ahogarte
Suavemente me deslizo por tu tronco
y renazco porque
existes
pienso esto
reclinada en este gran árbol
atenazado
por una frondosa planta rastrera
RECUERDOS DE CELOFÁN
Intento
atraerte hacia el
territorio privado
de nuestra wonderland
en el país del
Nunca Jamás
Avanzo
y te muestro a
cada paso
Recuerdos
bellamente envueltos en
celofán
sin mencionar jamás
el agujero negro
que pasó
rozando nuestro Universo
Hago de animadora
de nuestro pasado
ya roto
fragmentado
Me detengo
te has rezagado
te espero nuevamente
no me impacienta
tu lentitud
Deseo
abrigarte darte
aliento
en mi regazo
revivir tu fe
A ese pasado
humeante aún
intento revivirlo con
medidas de emergencia
pero
la respiración boca a boca
no surte
efectos apreciables
ante un corazón
erosionado
Sin embargo soy
Incombustible
Resisto
los embates de
la realidad
Me empeño
en derrotarla
armada de
amor propio
algo indefinible me
atrae desde
el fondo del abismo
CATEDRAL
Alzo este presente
Erguido
Magnífico
Desafiante
Imponente
como las
agujas de una
antigua catedral
que acaricia
la entrada al cielo
Resistir
abatir la duda
Defender la fe
en uno mismo
Amar-me
para prodigar
me
para entregar
me
Para ser
AQUÍ ENTRE NOS
El cotidiano
esa tercera persona
no invitada
que pasa como
sombra por el medio
cada día se
arrastra
por la casa con
su pesado cuerpo
su jiba voluminosa
su risita sardónica
siempre nos
toma desprevenidos
a veces
presiento su
asedio
por
la cocina
Juega a
dirigir nuestras
vidas
se complace en
acercarnos para
luego alejarnos
le basta un
gesto de prestidigitador
y aparece
la distancia que
tampoco ha sido invitada
pero llega
y se arrellana
en la
mejor butaca
y aunque
no seamos hospitalarios
nunca se iría
si no es echada
a golpes de
conversación
o de besos
pronto el encantamiento
se esfuma
y reaparece
El cotidiano
Ser
Ambidiextro
Bilateral
Dual
Equívoco
Desconcertante
Por uno de
sus lados fluye
La serenidad
el alivio
La paz de
lo conocido
Por el otro
El amargor que
enmascara lo
bellos que somos
Lo divinos que
podríamos ser
El cotidiano convoca
a veces el
aburrimiento
Rictus amargo
Cansancio
Apatía
Todo
da igual
Somos frágiles ante
El cotidiano
Monstruofagia
Repetida
Gula unicelular
Fragilidad oculta
de nuestros seres
dulces en el fondo
tan indefensos
el monstruo se devora
Y nos devora
sin compasión
ROPAJES ANTIGUOS
Esta duda
este desvalimiento
esta fragilidad
del Ser
esta necesidad de
volver a encontrar el cielo
en tus ojos
ahora ellos escapan
ateridos
de toda alegría
son duros
o peor
neutrales
hieren como espadas
me confinan a la
isla de
los ajenos
donde habitan aquellos
a quienes
simplemente apreciamos
Lapidada como
una buena mujer
Soy lo que se da
por visto
y conocido
No se si afligirme
o considerarlo una ventaja
emerjo del
pasado
con ropajes antiguos
esgrimo
como único estandarte
mi ser amante
como única credencial
el derecho a ser
comprendida
no fui la única en errar
reivindico
la belleza de
las equivocaciones
he acumulado el
poder de los que
miran de reojo
milito en las
huestes de los erráticos
de siempre y
por anticipado
por eso
creo que he
reconquistado una
gran belleza perdida
TEATRO DE MÁSCARAS
Tu voz
me rescata de
la sala de cuidados intensivos
en el monitor puedo
observar el croquis de los
latidos de mi corazón
que dibujan
mi respiración
acompasada con
mi destino
Estoy contigo en
la comedia
haré
mi papel a la perfección
porque
no tengo nada
que representar
En este acto
me las juego todas
estoy preparada
hasta para
cambios de papeles
bailo a tu compás
Total:
el pasado es una función del presente
en él podemos
intercalar los
más bellos colores
en él
los bailarines danzan
sobre las olas
y las flores no mueren
Aún si
la obra concluyera
si corrieran
las pesadas cortinas
sobre el escenario
y todos salieran
lenta y
respetuosamente por
la puerta de atrás
Aún así
continuaré creyendo en
mi personaje
en su maravillosa irrealidad
el espejo me
devuelve mil caras
cuando tras
el telón no quedan
sino candilejas
y las máscaras caen
Noto que huyes por
la falsa puerta de utilería
me quedo sola
nuevamente
repasando una y
otra vez
mis parlamentos
AROMAS
Persigo tu amor
como quien trata de
atrapar el color
y la incandescencia
del colibrí en
pleno vuelo
No puedo dejar
de intentarlo
aunque mi flor
ya no tiene aromas
para ti
La esencia de
almizcle que
distinguías entre
miles
aún persiste en
su afán loco
insensato
de nuevamente
atraerte
Su caudal permanece
allí
aunque pases delante y sigas
más allá y aún
más allá
sin notarlo
sin detenerte
sin libar
CANTO II
Entre mi autosuficiencia y
mi libertad
está el umbral
trémulo
de mi orfandad
En ese preciso
lugar
alimenté con
devoción
el recuerdo de una
belleza fugaz
cuando me amaste
Ahíta de anhelos
aterrada de soledad
regreso
a ti
Huérfana
de fantasías
ya no espero
por lo que hubiera deseado
vivir
Me conformo con
un lugar para tenderme
y morir
miércoles, 17 de noviembre de 2010
TEXTOS DEL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN “TUMORALES” UNA NOTA SOBRE EL HUMOR “BALLENERO”
El humor ballenero se expresa a través de cuestionarios y respuestas reales y ficticios, títulos, catálogos, fotografías, poemas, traducciones, cartas dirigidas al grupo, noticias falsas, terminología e historiografías ficticias, o cervantina erudición inventada. Hay en la obra ballenera, humor por impostura o falsificación, por ironía y metaironía , a través de la sátira, la alegoría, el sarcasmo; hay humor cínico, humor inmoral, antisocial, humor por lo abyecto y lo sórdido, por la incoherencia…Incluso en los momentos aparentemente más serios puede surgir el chiste intempestivo, la metáfora graciosa. La Ballena misma, centro simbólico de sus preocupaciones estéticas, es un motivo humorístico. Se trata de un arte fundamentalmente divertido, tanto en el sentido vulgar de la palabra –arte ocurrente, vivo y soez- como de un modelo esencial y –(paradójicamente) serio.
Si examinamos el catálogo de una exposición, uno de los mecanismos favoritos del humor ballenero, hallaremos diversos procedimientos humorísticos. En el de los “Sujetos plásticos de la Ballena” aparece una pregunta dirigida al Techo por sus propios artistas constituyentes. “¿Porqué la Ballena concurre al Salón?” y sus respuestas, sin firmar, en las que se observa una auténtica gradación de los mecanismos del humor: tras una primera réplica seria, la segunda contestación trivializa la pregunta en un primer grado de risa ballenera:
- Porque después de las descargas recibidas, de las persecuciones políticas y del alto costo de los arrendamientos, no nos queda ningún muro donde mostrar nuestras cosas ( el alquiler de un garage (sic) nuestro tradicional hábitat, pasa de los cuatrocientos bolívares)
- Porque la galería El Muro, que podía ser lo más cercano a una pared, pertenece al Opus Dei y ha felicitado a Capriles
- Porque estamos convencidos de que la estupidez de los jurados de admisión y calificación es tan sólida, que nos podrían admitir, creyendo que se trata de cuadros de Guillermo Heiter
- Porque asiste Ángel Luque, antiguo informalista y actual académico, quien después de copiar a Dubuffet, elevó el Vinavil a rango de refinado producto para el cutis, además ganará el Premio Nacional
- Porque en definitiva nos da la gana
En el humor ballenero está presente la “burla cultural”. Se arman de bibliografía e imitan el estilo y la jerga de las ciencias. Esto puede todavía percibirse, a modo de herencia del Techo en los setenta´s, en el catálogo de la exposición “30 Lecciones de Perforopuntura” de Carlos Contramaestre, en el que Javier Villafañe anota una curiosa descripción del artista andino:
“Carlos Contramaestre nació en la ciudad de Tovar- estado Mérida- el 24 de julio de 1933. Mide 1,65 cm. de alto. Pecho: 1,05 cm. Cintura: 0,87 cm. Nariz: 0,5 cm. Cuello: 0,45 cm. Boca: 0,6 cm. Dedo índice (mano derecha) 0,8 cm. Y sin lugar a dudas es austrodíaco, circunmarino y astropófago”
El humor ballenero se expresa a través de cuestionarios y respuestas reales y ficticios, títulos, catálogos, fotografías, poemas, traducciones, cartas dirigidas al grupo, noticias falsas, terminología e historiografías ficticias, o cervantina erudición inventada. Hay en la obra ballenera, humor por impostura o falsificación, por ironía y metaironía , a través de la sátira, la alegoría, el sarcasmo; hay humor cínico, humor inmoral, antisocial, humor por lo abyecto y lo sórdido, por la incoherencia…Incluso en los momentos aparentemente más serios puede surgir el chiste intempestivo, la metáfora graciosa. La Ballena misma, centro simbólico de sus preocupaciones estéticas, es un motivo humorístico. Se trata de un arte fundamentalmente divertido, tanto en el sentido vulgar de la palabra –arte ocurrente, vivo y soez- como de un modelo esencial y –(paradójicamente) serio.
Si examinamos el catálogo de una exposición, uno de los mecanismos favoritos del humor ballenero, hallaremos diversos procedimientos humorísticos. En el de los “Sujetos plásticos de la Ballena” aparece una pregunta dirigida al Techo por sus propios artistas constituyentes. “¿Porqué la Ballena concurre al Salón?” y sus respuestas, sin firmar, en las que se observa una auténtica gradación de los mecanismos del humor: tras una primera réplica seria, la segunda contestación trivializa la pregunta en un primer grado de risa ballenera:
- Porque después de las descargas recibidas, de las persecuciones políticas y del alto costo de los arrendamientos, no nos queda ningún muro donde mostrar nuestras cosas ( el alquiler de un garage (sic) nuestro tradicional hábitat, pasa de los cuatrocientos bolívares)
- Porque la galería El Muro, que podía ser lo más cercano a una pared, pertenece al Opus Dei y ha felicitado a Capriles
- Porque estamos convencidos de que la estupidez de los jurados de admisión y calificación es tan sólida, que nos podrían admitir, creyendo que se trata de cuadros de Guillermo Heiter
- Porque asiste Ángel Luque, antiguo informalista y actual académico, quien después de copiar a Dubuffet, elevó el Vinavil a rango de refinado producto para el cutis, además ganará el Premio Nacional
- Porque en definitiva nos da la gana
En el humor ballenero está presente la “burla cultural”. Se arman de bibliografía e imitan el estilo y la jerga de las ciencias. Esto puede todavía percibirse, a modo de herencia del Techo en los setenta´s, en el catálogo de la exposición “30 Lecciones de Perforopuntura” de Carlos Contramaestre, en el que Javier Villafañe anota una curiosa descripción del artista andino:
“Carlos Contramaestre nació en la ciudad de Tovar- estado Mérida- el 24 de julio de 1933. Mide 1,65 cm. de alto. Pecho: 1,05 cm. Cintura: 0,87 cm. Nariz: 0,5 cm. Cuello: 0,45 cm. Boca: 0,6 cm. Dedo índice (mano derecha) 0,8 cm. Y sin lugar a dudas es austrodíaco, circunmarino y astropófago”
"En los "Tumorales" me propuse hacer un trabajo gráfico, humorístico, dirigido a lo político. Ya había conocido a un pintor a qquien siempre admiré muchísimo: Giussepe Arcimboldo. Él sigue siendo mi pintor preferido: Yo hice en Maracaibo una exposición en su honor: Mis estudios de medicina me mostraron algo por lo que siempre me interesé: nuestra conformación orgánica. Las disecciones de animales me apasionaban: Había un anatomista italiano del Renacimiento llamado Francesco Acquapendente. A mí me interesaban mucho las láminas anatómicas de él, sobre todo las de anatomía comparada. Eran extraordinarias pinturas y eso me animó a explorar lo corporal unido a putrefacciones humanas y animales".
Carlos Contramaestre
CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN “CUADROS TUMORALES” DE CARLOS CONTRAMAESTRE
(ANVERSO)
REGIA EXPOSICIÓN
Cuarenta grados a la Sombra
SU LOCAL PREFERIDO
Febrero 5 al 19- HOY A las 8.30 p.m HOY 1965. Febrero
EN HOMENAJE A ARCIMBOLDO
CARLOS CONTRAMAESTRE
“CUADROS TUMORALES”
I PARTE
Kurt Moldovan, pintor vienés, quien dibujara los decorados para una obra de Dylan Thomas, afirma que en 1650, Mosyn “hacía surgir excrecencias cancerosas en su pintura”. De Arcimboldo refiere que “contamina los paisajes con tumores”. Otro maestro del retrato como Holbein “resuelve en tumores” la nariz de uno de sus personajes. Múltiples son los retratos con miembros putrefactos y, como dice cierto autor, de “difícil venta”. Si bien en estas pinturas el tumor aparece objetivamente en su forma más chocante, su significación no es otra que la sustitución audaz de objetos convencionales por objetos repulsivos y absurdos. Es innegable en esos ensamblajes de Arcimboldo, la presencia de una cierta dosis de humor, transformando y ridiculizando rostros venerables como el de Calvino y algunos papas.
Vinculados como estamos a estos robots de podredumbre de otras épocas, es lógico que nuestra exposición esté emparentada, dado su carácter tumoral, a esos extraños seres compuestos, a esos agrupamientos simultáneos y sucesivos de frutas-tumorales (monedas de oro en los árboles de El Bosco) que hablan de una estación que cuelga como una glándula inflamada en el tiempo.
No nos atraen únicamente sus envolturas, cálidas, ruborosas o dramáticas; es su sentido oculto, su contenido, (llámese pus), su expresión, como pústula salvaje y descarnada, su grito, su glu-glu de cuerpo ahogado que dialoga hacia la superficie a sabiendas de la sordera del mundo. Es evidente que el tumor, en la desesperación de su crecimiento mortal, invade nuestras calles y su aliento de carroña oscurece las ciudades; por consiguiente, no es extraño que alguien luzca un tumor con cierta coquetería.
Conozco tumores que escriben y conquistan galardones, conozco tumores con condecoraciones, piernas y botones de postema, conozco varias clases de tumores: Tumores B.B, Ballena-tumor, Tumor constitucional, mujer tumor, lacayo-tumoral cabeza tumoral tumor apasionado tumor aplastado prácticas para debelar tumores eróticos tumores y condecoraciones tumor con carnet tumor-acomodado alegría tumoral del matrimonio tumor esso tumor agasajado tumor con prejuicios tumor bien relacionado tumor anglicano tumor con cierta moral tumor al margen de la ley.
Pero el tumor llegará a su punto de ignición, estallará, lavará con azufre y fuego las paredes de nuestro país, arrastrará animales, gerentes, generales, gusanos, limos poderosos se apoderarán de las ciudades y un nuevo fruto crecerá.
Carlos Contramaestre
II PARTE
El doctor Contramaestre abandonó repentinamente el escalpelo que le acompañó en su atelier del matadero de Jajó, (estado Trujillo) para trocar su actividad magmática no por modesto oficio de curandero en una comunidad petrolera, sino por el depositario provisional del espíritu de Arcimboldo.
Desde hace muchos años el doctor Contramaestre ha venido realizando investigaciones a fin de esclarecer la clase de componentes utilizados por Arcimboldo para pintar esos retratos femorales y frutales de los que, con asombro, en cierta oportunidad dijo Winckelman que “reproducen no solo la madurez de la carne, sino el punto justo donde ésta comienza a corromperse” . El idealismo de Winckelman fue un impedimento para descubrir, detrás de los símbolos regocijantes de Arcimboldo, una realidad material, llena de incitaciones pecaminosas, protuberante y sensual, una realidad que escondía una crítica mordaz de los vicios papales, de la corrupción de gobernantes, magistrados y literatos, gastrónomos y gotosos que vivían en medio de los placeres de la Corte, en tanto que el pobre Arcimboldo padecía de hambre aguardando que cayesen las manzanas (léase monedas de oro) del árbol de Hieronimus Bosch.
Pero el doctor Contramaestre no se queda en una simple especulación erudita, en un análisis químico y sintáctico de las formas que permitían a Arcimboldo combinar de modo tan absurdamente magistral un arenque con una langosta del Egeo para pintar un retrato de Inocencio X. Él va más lejos, quiere anexionarse no sólo las pinzas húmedas y el método dietético de Arcimboldo¸va más allá de un simple homenaje al modo del doctoro Jekyll, de una reivindicación alucinatoria, en medio de tubos de ensayo y probetas.
Los “Tumorales” del doctor Contramaestre son un capítulo indispensable para introducirnos, por vía quirúrgica, en la verdadera semblanza de nuestra burocracia oficial. No son simplemente cuadros, porque es evidente que en ellos se produce algo más que esa disección detestable que deja siempre al descubierto un propósito decorativo. Se trata de cuadros-instrumentos, de cuadros con raíces tentaculares que comienzan a atravesar las paredes para estrangular a la imagen física de cada uno de los retratados.
Juan Calzadilla
III PARTE
…..porque en esa palabra tumoral para mi poco entender están representados los vicios y las pasiones del potentado, a la vez la miseria y la ignorancia del pobre pues es todo tumor moral y material humano en general.
….entiendo lo tumoral como un proceso de resurrección en su llamado a la carne para que comparezca en visión aterradora para gritar la verdad. La carne que grita recién salida de la tumba.
…..la representación fiel de un mundo que se debate en errores, odios, ambiciones y todo ese inmenso número de seres que se tambalean entre el sufrimiento, el temor, las enfermedades, las amenazas y los complejos.
Salvador Valero
en carta a Contramaestre, 6-11-64
NOTA: El día de la inauguración se hará un debate por el expositor
RESERVE SU LOCALIDAD * LLEVE SU SILLA
Carlos Contramaestre
CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN “CUADROS TUMORALES” DE CARLOS CONTRAMAESTRE
(ANVERSO)
REGIA EXPOSICIÓN
Cuarenta grados a la Sombra
SU LOCAL PREFERIDO
Febrero 5 al 19- HOY A las 8.30 p.m HOY 1965. Febrero
EN HOMENAJE A ARCIMBOLDO
CARLOS CONTRAMAESTRE
“CUADROS TUMORALES”
I PARTE
Kurt Moldovan, pintor vienés, quien dibujara los decorados para una obra de Dylan Thomas, afirma que en 1650, Mosyn “hacía surgir excrecencias cancerosas en su pintura”. De Arcimboldo refiere que “contamina los paisajes con tumores”. Otro maestro del retrato como Holbein “resuelve en tumores” la nariz de uno de sus personajes. Múltiples son los retratos con miembros putrefactos y, como dice cierto autor, de “difícil venta”. Si bien en estas pinturas el tumor aparece objetivamente en su forma más chocante, su significación no es otra que la sustitución audaz de objetos convencionales por objetos repulsivos y absurdos. Es innegable en esos ensamblajes de Arcimboldo, la presencia de una cierta dosis de humor, transformando y ridiculizando rostros venerables como el de Calvino y algunos papas.
Vinculados como estamos a estos robots de podredumbre de otras épocas, es lógico que nuestra exposición esté emparentada, dado su carácter tumoral, a esos extraños seres compuestos, a esos agrupamientos simultáneos y sucesivos de frutas-tumorales (monedas de oro en los árboles de El Bosco) que hablan de una estación que cuelga como una glándula inflamada en el tiempo.
No nos atraen únicamente sus envolturas, cálidas, ruborosas o dramáticas; es su sentido oculto, su contenido, (llámese pus), su expresión, como pústula salvaje y descarnada, su grito, su glu-glu de cuerpo ahogado que dialoga hacia la superficie a sabiendas de la sordera del mundo. Es evidente que el tumor, en la desesperación de su crecimiento mortal, invade nuestras calles y su aliento de carroña oscurece las ciudades; por consiguiente, no es extraño que alguien luzca un tumor con cierta coquetería.
Conozco tumores que escriben y conquistan galardones, conozco tumores con condecoraciones, piernas y botones de postema, conozco varias clases de tumores: Tumores B.B, Ballena-tumor, Tumor constitucional, mujer tumor, lacayo-tumoral cabeza tumoral tumor apasionado tumor aplastado prácticas para debelar tumores eróticos tumores y condecoraciones tumor con carnet tumor-acomodado alegría tumoral del matrimonio tumor esso tumor agasajado tumor con prejuicios tumor bien relacionado tumor anglicano tumor con cierta moral tumor al margen de la ley.
Pero el tumor llegará a su punto de ignición, estallará, lavará con azufre y fuego las paredes de nuestro país, arrastrará animales, gerentes, generales, gusanos, limos poderosos se apoderarán de las ciudades y un nuevo fruto crecerá.
Carlos Contramaestre
II PARTE
El doctor Contramaestre abandonó repentinamente el escalpelo que le acompañó en su atelier del matadero de Jajó, (estado Trujillo) para trocar su actividad magmática no por modesto oficio de curandero en una comunidad petrolera, sino por el depositario provisional del espíritu de Arcimboldo.
Desde hace muchos años el doctor Contramaestre ha venido realizando investigaciones a fin de esclarecer la clase de componentes utilizados por Arcimboldo para pintar esos retratos femorales y frutales de los que, con asombro, en cierta oportunidad dijo Winckelman que “reproducen no solo la madurez de la carne, sino el punto justo donde ésta comienza a corromperse” . El idealismo de Winckelman fue un impedimento para descubrir, detrás de los símbolos regocijantes de Arcimboldo, una realidad material, llena de incitaciones pecaminosas, protuberante y sensual, una realidad que escondía una crítica mordaz de los vicios papales, de la corrupción de gobernantes, magistrados y literatos, gastrónomos y gotosos que vivían en medio de los placeres de la Corte, en tanto que el pobre Arcimboldo padecía de hambre aguardando que cayesen las manzanas (léase monedas de oro) del árbol de Hieronimus Bosch.
Pero el doctor Contramaestre no se queda en una simple especulación erudita, en un análisis químico y sintáctico de las formas que permitían a Arcimboldo combinar de modo tan absurdamente magistral un arenque con una langosta del Egeo para pintar un retrato de Inocencio X. Él va más lejos, quiere anexionarse no sólo las pinzas húmedas y el método dietético de Arcimboldo¸va más allá de un simple homenaje al modo del doctoro Jekyll, de una reivindicación alucinatoria, en medio de tubos de ensayo y probetas.
Los “Tumorales” del doctor Contramaestre son un capítulo indispensable para introducirnos, por vía quirúrgica, en la verdadera semblanza de nuestra burocracia oficial. No son simplemente cuadros, porque es evidente que en ellos se produce algo más que esa disección detestable que deja siempre al descubierto un propósito decorativo. Se trata de cuadros-instrumentos, de cuadros con raíces tentaculares que comienzan a atravesar las paredes para estrangular a la imagen física de cada uno de los retratados.
Juan Calzadilla
III PARTE
…..porque en esa palabra tumoral para mi poco entender están representados los vicios y las pasiones del potentado, a la vez la miseria y la ignorancia del pobre pues es todo tumor moral y material humano en general.
….entiendo lo tumoral como un proceso de resurrección en su llamado a la carne para que comparezca en visión aterradora para gritar la verdad. La carne que grita recién salida de la tumba.
…..la representación fiel de un mundo que se debate en errores, odios, ambiciones y todo ese inmenso número de seres que se tambalean entre el sufrimiento, el temor, las enfermedades, las amenazas y los complejos.
Salvador Valero
en carta a Contramaestre, 6-11-64
NOTA: El día de la inauguración se hará un debate por el expositor
RESERVE SU LOCALIDAD * LLEVE SU SILLA
jueves, 17 de junio de 2010
DOS MUNDOS SEPARADOS
Soy de la opinión de que el respaldo que aún muchos venezolanos le otorgan a este gobierno se origina en un plano emocional desconocido, cuyos resortes ocultos y recónditos no han sido explorados; y en ocasiones me gustaría que alguno de ellos me convenciera con razones incuestionables, de la validez, honradez y verdad de ese apoyo.
Quedan descartados de este grupo, por razones obvias, los que están enchufados y disfrutando temporalmente de los beneficios consustanciales a su enchufe.
Pero, para no caer en la misma emocionalidad que le cuestiono a quienes apoyan al gobierno, digamos desinteresada y honestamente, invoco también la presencia de esa misma sensatez para convencerme de apoyar electoralmente a ciertos personajes de la oposición, quienes –ya es inevitable- constituyen nuestras “alternativas” al presente régimen. Y me topo con la paradoja de que la única forma de darle mi voto a muchos de esos lastimosos “líderes” opositores, es apelando a móviles instintivos y primarios, -nunca a la razón- convenciéndome de modo realista y resignado, de que “esto es lo que hay”.
Quedan descartados de este grupo, por razones obvias, los que están enchufados y disfrutando temporalmente de los beneficios consustanciales a su enchufe.
Pero, para no caer en la misma emocionalidad que le cuestiono a quienes apoyan al gobierno, digamos desinteresada y honestamente, invoco también la presencia de esa misma sensatez para convencerme de apoyar electoralmente a ciertos personajes de la oposición, quienes –ya es inevitable- constituyen nuestras “alternativas” al presente régimen. Y me topo con la paradoja de que la única forma de darle mi voto a muchos de esos lastimosos “líderes” opositores, es apelando a móviles instintivos y primarios, -nunca a la razón- convenciéndome de modo realista y resignado, de que “esto es lo que hay”.
Me explico: la misma ruta de pensamiento que me lleva a la conclusión –no verificada- de que todos quienes apoyan a este gobierno lo hacen movidos por emociones de diversa índole, me lleva a la encrucijada de que sólo activando un instinto primario básico, podría emitir mi voto por algunos miembros de la oposición, cuya conducta juzgo lamentable, deplorable o francamente vergonzosa, en el sentido de que dan pena ajena.
Y asumiendo plenamente esa paradoja, juro que entre unos malos y otros, elegiré a “mis” malos; los del lado de la oposición, sin ninguna duda. También estoy consciente del peligro de que la mayoría de los venezolanos escoja nuevamente el atajo, la salida más inmediata, pero irresponsable y peligrosa, de votar sin mucho convencimiento por una aparente “alternativa”, para salir de un “problemón”, (como pienso que pasó exactamente cuando la mayoría votó sin reflexionar en 1998, por el pico de oro de Chávez, solamente “para salir de los adecos”) pensando, muy a la venezolana, que “en el camino se enderezan las cargas”. Ése es precisamente el riesgo latente dentro de la polarización tan labrada por obra y verbo del militar que “nos gobierna”.
Estoy persuadida de que para resolver este dilema sería de mucha ayuda escuchar qué tienen que decirnos los ideólogos de uno y otro bando, es decir, con qué argumentos van a convencernos. Entiéndanse dos cosas: una, que definitivamente eso me coloca en el bando de los “ni ni” no abstencionistas -¿una nueva categoría de ni nis, acaso?- y dos, que hablo de “argüir”, lo cual excluye frases hechas, muletillas, consignas, sentencias comunes que nunca han sido puestas a prueba y que no resisten ningún análisis serio. Reconozco que el panorama es desolador. Tendría que hacer un gran esfuerzo para recordar algún “argumento” que pueda llamarse tal, esgrimido por algún personaje del gobierno para soportar sus ejecutorias; e inclusive me cuesta recordar argumentos sólidos por parte de “líderes” de la oposición, para desmontar aquéllos. Definitivamente los buenos argumentos no están del lado de los políticos. Hay excepciones, claro está. Precisamente por haber leído bastantes artículos y análisis esclarecidos es que se me ocurre pensar con qué se podrían debatir o rebatir tan brillantes análisis. Pero la realidad real es que aquí no se enfrenta al contrario mediante el debate. No existe el debate en Venezuela, ni entre líderes políticos; ni tampoco entre intelectuales para confrontar sus ideas.
Porque es indudable que este régimen cuenta con sus intelectuales, algunos de renombre, como es también indiscutible que la oposición tiene los suyos. Partamos del principio entonces, de que habitamos un país constituido por dos mundos separados, que no han encontrado la forma de comunicarse entre sí. Cada uno de ellos se alimenta y retroalimenta de sus propias ideas “endógenas”, y jura que ellas explican el mundo todo, incluido el otro, el opuesto al suyo.
¿Cuál es la causa de que hasta ahora de ninguno de los dos mundos haya surgido la intención, o se haya tenido el suficiente valor, de convocar al otro para escucharle exponer sus argumentos y a su vez, exponer los suyos? Sería larguísimo de explicar, pero no olvidemos que la primera causa es lo conveniente que es para el teniente coronel, tener un enemigo bien identificado para culparlo de todos sus errores, no para combatirlo en condiciones de igualdad.
Pero precisamente por eso, convocar a un debate de ideas se hace aún más retador, además de interesante y necesario en estos momentos tan críticos y cruciales para el futuro del país.
A mí me encantaría, por ejemplo, que Luis Britto García debatiera frontalmente con Alberto Barrera Thyska, que Vladimir Acosta debatiera con Tulio Hernández, que Luis Alberto Crespo debatiera con Simón Alberto Consalvi, o que Massimo Dessiato debatiera con Manuel Quintana Castillo, o con Román Chalbaud, que Fruto Vivas debatiera con Oscar Tenreiro, o Gonzalo Ramírez debatiera con Carlos Blanco o con Elías Pino Iturrieta.
De repente eso pone al descubierto cosas mucho más interesantes de lo que nos imaginamos. Un país oculto, el verdadero, quizás. Un país compuesto por dos mundos separados.
Estoy persuadida de que para resolver este dilema sería de mucha ayuda escuchar qué tienen que decirnos los ideólogos de uno y otro bando, es decir, con qué argumentos van a convencernos. Entiéndanse dos cosas: una, que definitivamente eso me coloca en el bando de los “ni ni” no abstencionistas -¿una nueva categoría de ni nis, acaso?- y dos, que hablo de “argüir”, lo cual excluye frases hechas, muletillas, consignas, sentencias comunes que nunca han sido puestas a prueba y que no resisten ningún análisis serio. Reconozco que el panorama es desolador. Tendría que hacer un gran esfuerzo para recordar algún “argumento” que pueda llamarse tal, esgrimido por algún personaje del gobierno para soportar sus ejecutorias; e inclusive me cuesta recordar argumentos sólidos por parte de “líderes” de la oposición, para desmontar aquéllos. Definitivamente los buenos argumentos no están del lado de los políticos. Hay excepciones, claro está. Precisamente por haber leído bastantes artículos y análisis esclarecidos es que se me ocurre pensar con qué se podrían debatir o rebatir tan brillantes análisis. Pero la realidad real es que aquí no se enfrenta al contrario mediante el debate. No existe el debate en Venezuela, ni entre líderes políticos; ni tampoco entre intelectuales para confrontar sus ideas.
Porque es indudable que este régimen cuenta con sus intelectuales, algunos de renombre, como es también indiscutible que la oposición tiene los suyos. Partamos del principio entonces, de que habitamos un país constituido por dos mundos separados, que no han encontrado la forma de comunicarse entre sí. Cada uno de ellos se alimenta y retroalimenta de sus propias ideas “endógenas”, y jura que ellas explican el mundo todo, incluido el otro, el opuesto al suyo.
¿Cuál es la causa de que hasta ahora de ninguno de los dos mundos haya surgido la intención, o se haya tenido el suficiente valor, de convocar al otro para escucharle exponer sus argumentos y a su vez, exponer los suyos? Sería larguísimo de explicar, pero no olvidemos que la primera causa es lo conveniente que es para el teniente coronel, tener un enemigo bien identificado para culparlo de todos sus errores, no para combatirlo en condiciones de igualdad.
Pero precisamente por eso, convocar a un debate de ideas se hace aún más retador, además de interesante y necesario en estos momentos tan críticos y cruciales para el futuro del país.
A mí me encantaría, por ejemplo, que Luis Britto García debatiera frontalmente con Alberto Barrera Thyska, que Vladimir Acosta debatiera con Tulio Hernández, que Luis Alberto Crespo debatiera con Simón Alberto Consalvi, o que Massimo Dessiato debatiera con Manuel Quintana Castillo, o con Román Chalbaud, que Fruto Vivas debatiera con Oscar Tenreiro, o Gonzalo Ramírez debatiera con Carlos Blanco o con Elías Pino Iturrieta.
De repente eso pone al descubierto cosas mucho más interesantes de lo que nos imaginamos. Un país oculto, el verdadero, quizás. Un país compuesto por dos mundos separados.
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