COLMOS Y UROGALLOS
En las montañas que expelen
hombres
hacia el fin del mundo
Vive y canta el Urogallo
Símbolo de la montana
Rey de los
bosques de acebo
Galo do monte
Que lo soporta todo
Menos el dolor de amar
Su canto es muerte
sin su amada Pita
do monte
La hembra del Urogallo
la custodia de su especie
El Galo do monte
Ama hasta perder el sentido
No se ve ya al Urogallo
Se cree desaparecido
Sin embargo su canto
Real o imaginado
Hechiza las noches
en las pallozas
pre-romanas, de factura castrexa
(lo que es decir, céltica)
de la gallega Sierra de Ancares
Donde hay quienes atesoran
el tiempo
En sus viviendas de techo circular
Ennegrecidas por el humo del Hogar
Que asciende desde el centro del círculo
Hasta el colmo
en lo alto del techo
Hecho de paja de centeno
Cubiertas de una vegetación tal
Que ahuyenta a los ratones
Todo en la palloza nace del círculo
Y vive en torno al círculo
Del círculo de una mujer
Nace un niño
ayudado
Por una buena
Hacedora de
cabezas de bebe
En las montañas
que expelen hombres
Y mujeres
Hacia el fin del mundo
Dicen los que quedan:
Estamos
desadornados de gente
En la montaña todo es mil milenario
Desde las pallozas
hasta los tejos
Hay tejos de
cinco mil años en Vilarello
Y solo un niño
Las pallozas fueron descubiertas
hace 40 años
Y luego olvidadas
Los genios de la arquitectura
han tendido un puente
conceptual
Entre la palloza y
la nueva construcción bioclimática
No se sabe si
es mejor el olvido


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