lunes, 2 de diciembre de 2019

FRAGMENTO EPISTOLAR


            Leonora Carrington. "Dans les environs de Paris"


FRAGMENTOS DE LA CARTA A UN AMIGO

Cómo estás? Cómo te encontrarás al recibo de ésta? (…)
Sé de sobra que las dificultades de la vida en Venezuela son inenarrables, y que los que aún resisten –como tú- tienen madera de heroes, auténticos heroes anónimos.. Muchísimas gracias por tus palabras, llenas de buenos deseos e interés por mi proceso, digamos, migratorio…es cierto que estoy feliz de estar nuevamente junto a mis hijas y poder compartir nuestras vivencias. Ya eran muchos años de esa ausencia física, de abrazarse, de verse a los ojos, de comunicarse sin palabras. La otra, por email y watsapp no bastaba, eran solo palabras. (..) Mientras tanto, de verdad te lo digo sin que me quede nada por dentro, y apartando el amor filial, soy feliz aquí. Algo en mi interior se siente recompensado en un ambiente ordenado, como éste, necesito esta previsibilidad, esta seguridad. Poder programar mi dia sabiendo que nada de lo que tengo que hacer me llevará mas de una hora.. Luego, me encantan estas ciudades, más Bordeaux que Limoges, llenas de secretos, de callecitas, de sorpresas, de árboles y flores y avenidas bien cuidadas. Y de cafecitos de donde salen olores que hechizan, con sus mesitas en la calle, y de bares y restaurantes con un super ambiente, acogedor, elegantes sin pretensiones, ni ostentación. Y de librerías y viejos libreros! Y galerías soterradas, en lugares inesperados, y de tiendas para artistas.. Y de festivales y espectáculos. Me gusta que la gente sea respetuosa y amable, me gusta que las leyes tengan su peso propio, que no tiene nada que ver con un policía ni con un rolo. Ni menos con una bala.. Y no es que me la pase de café en café ni de bar en bar !Ya quisiera yo! Pero las pocas veces que puedo ir con mis hijas lo disfruto tanto que me alcanza para una semana, mínimo. Con esto no te quiero dar a entender que ya no pienso en Venezuela, al contrario. La pienso continua e implacablemente, sin tregua.. cómo no hacerlo? Pienso en todo lo que sabemos o creemos saber sobre nosotros mismos, que somos chéveres, simpáticos, irrespetuosos, desordenados, alegres. E inteligentes y llenos de cualidades humanas, “sólo que ahora nos esta pasando ésto” como si fuera un desastre natural del cual no tenemos culpa ni responsabilidad.. Eso me produce desolación, tristeza y a veces amargura. Porque no nos estamos ayudando, siento que cada día nos equivocamos más, nos hundimos más..Es lo que tu dices, y lo que naturalmente incide en tu ánimo cambiante, como me cuentas, -aunque sospecho que estás más tiempo abajo que arriba-.. lo comprendo perfectamente. No se puede ser obstinadamente optimista cuando los hechos nos están mostrando una realidad calamitosa, donde no hay ningún motivo .para el optimismo o el positivismo. Por mi parte no le concedo nada gratuitamente a la oposición venezolana.. Tendrán que ganárselo.. Lo que me parece es que todo lo que en enero parecía plausible, se esfumó.

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