lunes, 2 de diciembre de 2019
SIGUE SIENDO ABRIL
SIGUE SIENDO ABRIL
Te vas a otro pais y después de 20 años te preguntas quién eres o en quién te has convertido; para terminar reconociendo que no eres el mismo que salió pero tampoco has dejado de serlo del todo, por mucho mimetismo que hayas empeñado en tu adaptación. El que llega desde fuera lleva encima la inconfundible, impermeable, indestructible, imborrable y resistente piel originaria, que se transparenta por encima de la vestimenta, en la mirada, en los gestos, y principalmente, en el habla. Eso que llaman la “diferencia” se compone de una trama compleja de sutilezas que te definen y llevas contigo donde quiera que te desplaces, que se revelan al otro inevitablemente, sin tú notarlo, y son las que en definitiva, deciden tu suerte en tu lugar de llegada. Desde la noche de los tiempos, todo el que por voluntad propia o porque lo empujaron, termina viviendo en un país que no es el suyo, puede elegir entre al menos dos opciones: la reivindicativa y la camaleónica. Si eliges la reivindicativa, -creando uno ó asimilándote al guetto ya existente-.. te conservas en tu burbuja cultural e idiomática, te preservas; te vuelves instrumental, escoges conscientemente no adoptar ciertas costumbres del pais que te acoje, salvo las indispensables a los fines de la sobrevivencia; acentúas tu diferencia relacionándote sólo, o principalmente, con tus congéneres. En un sentido, nunca terminas de bajarte del avión, del tren o del barco, nunca terminas de llegar donde se supone que has llegado. Alimentas, -a punta de recuerdos y de imaginación- el país que dejaste atrás, un país que se transforma cada día y cada hora que permaneces alejado de él, de modo que sin darte cuenta, permaneces alimentando un ideal, una illusion, un decorado, un cascarón vacío, en definitiva, un país que si pudieras volver a él, te sería tan extraño como si el extranjero fueras tu. Y querrás volver sobre tus pasos, decepcionado. Para sentirte, con toda razón- en Tierra de Nadie. Claro, siempre te queda el recurso de asumirte como Ciudadano del Mundo, un invento genial. Y para mí, absolutamente justo y verdadero. Asumiendo que las líneas en la geografía natural son una ficción convenida entre dos, o tres o cuatro gobiernos, casi nunca de buena gana, pero finalmente establecidas con relativa eficacia, que sean una ficción al fin y al cabo es algo que casi nadie recuerda. Nadie, salvo John Lennon y otros poetas ilusos, nos hace soñar que quitando esas líneas permanence en el fondo lo esencial; el planeta Tierra entero con toda su magnificencia. Pero a muy pocos esa certeza les sirve de consuelo..
Si eliges la camaleónica estarás haciendo el esfuerzo de Sísifo.. Jamás lo lograrás. Aunque desaparezcas hasta el 100 % de tu acento natural, aunque termines re-educando tus neuronas, aunque te siembres de vivencias y recuerdos de la tierra de acogida, jamás lo lograrás. Cualquier día tu origen vendrá hasta tí, te encontrará, y te tomará por asalto un aroma, una canción, una expresión linguistica inconfundible. Y cuando creías haber alcanzado la cima con tu enorme lastre, ese simple olor te devolverá a tu suelo. Pero no tiene por qué ser una condena, nunca debes concebir el suelo donde naciste como una condena, O mas precisamente, nunca debes concebir los recuerdos, la nostalgia, la añoranza de esa Arcadia, como una condena. Para eso está el Uso de Razón, para decirlo en las palabras del poeta Caupolicán Ovalles. Ahí es cuando entra en escena la balanza, donde cada decisión y cada resultado se jugará su importancia en buena lid.. Y ahí notarás que lo mas importante no tiene calibre, ni dimensión, ni peso específico, no es mensurable.. Habrá sido una ganancia inefable, habrás obtenido la Piedra Filosofal, destilado el oro esencial, obtenido una receta única e irrepetible, donde cada ingrediente importa en relación con los otros, y ninguno de ellos por sí solo, puede saborizar tu plato aisladamente, y si lo suprimes, tu destilación final no tendrá niungún sabor, ni color, ni aroma ni forma.
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